Beneficios del Decreto 1330: José Consuegra – agosto/19

Columna del rector de la Universidad Simón Bolívar y vocero de los rectores en las universidades privadas en el CESU, en el diario El Espectador.

Los comentarios quejosos con mayor recurrencia en los 29 talleres convocados por el Ministerio de Educación Nacional, liderados por la ministra, el viceministro de Educación Superior y la directora de Calidad, para la construcción colectiva de la nueva normatividad que rige al Sistema de Aseguramiento de la Calidad en la educación superior se dirigían, entre otros asuntos, a la desarticulación de los actores, procesos y recursos y el desconocimiento de la diversidad de las IES.

Por eso, la entrada en vigencia del Decreto 1330 del 25 de julio de 2019, signado por el presidente Iván Duque Márquez, constituye un gran reto y motivación para el sector al haber construido esta visión de manera mancomunada que guarda mayor pertinencia con los principios rectores que buscan la consolidación de una cultura de autoevaluación, de calidad y sostenibilidad en nuestras IES.

Entre las observaciones atendidas están el reconocimiento de la diversidad misional, la valoración y respeto de la identidad, su naturaleza jurídica y autonomía. De esta manera está a tono con el Acuerdo por lo Superior 2034 que define como diverso el sistema de educación superior y como pilar trascendental en una sociedad incluyente, sintonizada con la diversidad del territorio nacional y con el entorno internacional.

Tener en cuenta la diversidad de las IES no debe ser asumido como una licencia para la desintegración de los estándares, ni constituir un argumento en contra de ellos, tampoco conllevar un relativismo caótico e irresponsable; más bien es una oportunidad óptima para resignificar el sistema de acuerdo a la dinámica global de la educación superior y contextualizarlo con la diversidad regional, social y cultural de Colombia.

Otro cambio estructural en el sistema es la incorporación de los resultados de aprendizaje de los estudiantes como factor clave de la calidad, sumándose a los núcleos centrales de evaluación de capacidades y procesos. En consecuencia, los resultados de aprendizaje se incluirán en el modelo de autoevaluación y mejoramiento institucional, así como en la evaluación de las condiciones de calidad de un programa académico.

De igual manera se fortalece el proceso de autoevaluación en las instituciones motivando a crear el sistema interno de aseguramiento de la calidad, dotado de mecanismos para la participación de la comunidad educativa, con la posibilidad de retroalimentación interna y externa, con elementos apropiados para proponer e implementar medidas de mejoramiento y articular con la planeación y el presupuesto los recursos para las acciones tendientes a mejorar. Esto promoverá, sin duda, la calidad, pertinencia y sostenibilidad de las instituciones.

Otra mejora es que les da mayor consonancia y celeridad a los procesos de registro calificado. Un ejemplo de esto es que las instituciones que deseen ofrecer un programa académico mediante distintas modalidades podrán hacerlo a través de un registro calificado único.

Se destacan también los siguientes cambios: la articulación de los procesos de acreditación de alta calidad y registro calificado, la construcción de la confianza entre las Conaces y las IES, la promoción de la investigación pertinente a cada nivel de formación y la creación de un banco de pares académicos.

Las mejoras son muchas más de las mencionadas y todas guardan congruencia con una mejor construcción colectiva de nuestro Sistema de Aseguramiento de la Calidad. El Decreto actuará como camino facilitador para la consolidación de una educación superior pertinente, diversa, transparente y de calidad. Buen viento y buena mar.