Sept/26 Forero Robayo, analista de El Observatorio, señala cómo la CEPAL impulsa educación y CTI como motores del desarrollo, pero debe pasar del diagnóstico a la ejecución efectiva con cooperación regional sólida.
Análisis crítico constructivo de las estrategias, programas, proyectos y acciones de la CEPAL (2021–2026) en educación, educación superior, ciencia, tecnología e innovación para América Latina y el Caribe.
La tarea de la Educación Superior en el Continente está relacionada con el establecimiento de una AGENDA DISRUPTIVA, a nivel Académico para crear cambios axiológicos en relación con:
- fortalecimiento de la conciencia crítica (deconstrucción),
- capacidad de imaginar y crear nuevas soluciones a los problemas existentes (disrupción),
- innovatividad y uso inteligente de las tecnologías (creatividad),
- capacidad de reaccionar antes las dificultades y fracasos y de restituir la confianza y el tejido social (resiliencia), y
- trabajar por una sostenibilidad integral que abarque el medio ambiente y las instituciones sociales (sostenibilidad integral).
Esta es la tercera entrega sobre las posibilidades de un diálogo estratégico de estas agencias internacionales y el sector de la educación superior, en que está empeñada la UDUALC, con el objetivo de acelerar la transformación. Ya examinamos la CAF y el BID.
Durante el período 2021–2026, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) consolidó una visión renovada del desarrollo regional basada en la transformación productiva, la sostenibilidad ambiental, la inclusión social y la aceleración del cambio tecnológico. En este marco, la educación, la educación superior, la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) dejaron de concebirse como sectores aislados para convertirse en componentes estratégicos de un nuevo modelo de desarrollo orientado a reducir las históricas brechas de productividad, desigualdad y capacidades tecnológicas que caracterizan a América Latina y el Caribe, ALC.
La CEPAL ha demostrado una notable capacidad para renovar su pensamiento estratégico y situar a la educación, la educación superior, la ciencia, la tecnología y la innovación en el centro de la agenda del desarrollo sostenible de ALC. Su producción técnica, su legitimidad regional y su capacidad para integrar agendas constituyen fortalezas indiscutibles.
Sin embargo, el reto de la próxima década será cerrar la brecha entre el diseño de políticas y su implementación efectiva. Para ello, la CEPAL deberá fortalecer los mecanismos de seguimiento, promover una cooperación más orientada a resultados, consolidar espacios regionales de aprendizaje entre pares y ampliar la participación de universidades, empresas y centros de investigación en la construcción de soluciones innovadoras.
Las recomendaciones propuestas buscan contribuir a que la Comisión evolucione desde un rol principalmente analítico hacia uno de mayor articulación e incidencia, potenciando su capacidad para acompañar a los países en la construcción de sistemas educativos y científicos más resilientes, inclusivos y orientados al conocimiento.
Durante la próxima década, la CEPAL dispone de oportunidades extraordinarias para fortalecer su liderazgo regional. Entre ellas se destacan:
Consolidación de la economía del conocimiento. La transición hacia economías intensivas en conocimiento incrementará la demanda de análisis especializados en educación superior, investigación e innovación.
Inteligencia artificial. La rápida expansión de la IA abre nuevas posibilidades para: personalización del aprendizaje; investigación científica; productividad empresarial; modernización del Estado. La CEPAL puede convertirse en el principal referente regional en gobernanza de estas tecnologías.
Cooperación científica regional. La creciente complejidad de los desafíos globales hace indispensable fortalecer las redes regionales de investigación. La CEPAL puede liderar iniciativas orientadas a construir grandes consorcios científicos latinoamericanos.
Nuevos modelos universitarios. Las universidades están redefiniendo sus funciones. Además de enseñar e investigar deberán contribuir a: innovación; emprendimiento; desarrollo territorial; formulación de políticas públicas. La CEPAL puede impulsar esta transformación.
Integración regional. Las tensiones geopolíticas aumentan el valor estratégico de la cooperación latinoamericana. La Comisión posee condiciones excepcionales para facilitar dicha integración.
Como resultado del análisis realizado, se proponen diez recomendaciones para fortalecer la contribución de la CEPAL al desarrollo regional.
1) Crear un Observatorio Regional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación. Este observatorio podría integrar información sobre: investigación; innovación; transferencia tecnológica; empleabilidad; inteligencia artificial; internacionalización. Facilitaría el seguimiento comparado de los avances regionales.
2) Desarrollar un Índice Latinoamericano de Universidades para el Desarrollo. Complementario a los rankings tradicionales, evaluaría: impacto territorial; innovación; emprendimiento; inclusión; sostenibilidad; cooperación internacional.
3) Impulsar una Agenda Regional de Inteligencia Artificial para la Educación Superior. La CEPAL podría liderar una agenda común sobre: ética; regulación; formación docente; investigación; infraestructura digital.
4) Fortalecer la cooperación universidad–empresa–Estado. Promover proyectos regionales orientados a: innovación aplicada; transferencia tecnológica; creación de empresas de base científica; laboratorios colaborativos.
5) Construir indicadores regionales sobre competencias para el siglo XXI. La región necesita medir: pensamiento crítico; creatividad; competencias digitales; alfabetización en IA; innovación; emprendimiento.
6) Promover un Fondo Regional para Redes de Investigación. Aunque la CEPAL no financia directamente proyectos, podría impulsar alianzas con bancos multilaterales y agencias de cooperación para apoyar redes regionales de investigación e innovación.
7) Fortalecer la evaluación del impacto de las políticas públicas. Desarrollar metodologías comunes que permitan comparar resultados entre países e identificar prácticas exitosas.
8) Consolidar una Plataforma Regional de Buenas Prácticas. Una plataforma abierta donde gobiernos, universidades y centros de investigación compartan experiencias replicables en educación, CTI y transformación digital.
9) Impulsar una mayor articulación con el sector productivo. Fortalecer el diálogo con empresas tecnológicas, industrias emergentes y ecosistemas de innovación para alinear las políticas educativas con las necesidades del desarrollo productivo.
10) Reforzar la cooperación Sur-Sur y triangular. Promover proyectos conjuntos entre países latinoamericanos y con otras regiones para aprovechar capacidades complementarias, movilizar recursos y acelerar la difusión de innovaciones.
De cara al año 2035, es posible identificar cinco tendencias que probablemente marcarán la agenda regional y en las cuales la CEPAL puede desempeñar un papel estratégico:
1) Consolidación de la economía del conocimiento. El crecimiento económico dependerá cada vez más de la capacidad para generar, transferir y aplicar conocimiento. Las políticas educativas deberán alinearse con las necesidades de los sectores intensivos en tecnología.
2) Transformación de la educación superior. Las universidades evolucionarán hacia modelos más flexibles, interdisciplinarios e internacionalizados, con mayor vinculación con los ecosistemas de innovación y el desarrollo territorial.
3) Inteligencia artificial y tecnologías emergentes. La incorporación de la IA, la computación cuántica, la biotecnología y otras tecnologías disruptivas exigirá nuevas capacidades regulatorias, científicas y educativas.
4) Cooperación regional reforzada. La integración latinoamericana en materia de investigación, innovación y educación superior será un factor determinante para aumentar la competitividad internacional de la región.
5) Desarrollo sostenible y transición verde. La formación de talento para la economía circular, la descarbonización y la adaptación al cambio climático requerirá una estrecha articulación entre universidades, centros de investigación, empresas y gobiernos.
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