Por Carlos Mario Lopera P.
Director El Observatorio de La Universidad Colombiana
Análisis de las asimetrías que en materia de información sobre la educación superior se presenta en Colombia, y cómo la falta de indicadores y datos actualizados atentan contra la oportuna selección objetiva de los usuarios de educación superior. Se pide por la necesaria definición y publicación de diversos rankings universitarios, que hagan transparente la información sobre el sistema, y contribuya a demostrar los reales estándares de calidad.
Colombia es uno de los países que más legislación sobre educación superior tiene y, proporcionalmente, más instituciones de educación superior. A pesar de contar con un Sistema Nacional de Información –SNIES-, con procesos de inspección de condiciones mínimas de calidad para funcionar (Decreto 2566 de 2003 y Ley 1188 de 2008) y de un Sistema Nacional de Acreditación de alta calidad (Ley 30 de 1992), la información que requieren los ciudadanos para elegir objetivamente la institución y programa que mejor se acomode a las expectativas, es muy poca y desactualizada.
Esto es, los estudiantes y padres de familia sólo cuentan con ferias universitarias y charlas promocionales organizadas por los departamentos de admisiones y mercadeo de algunas instituciones de educación superior, por millonarios avisos de prensa que recurren a ideas muy creativas para atraer la atención y por la opinión de egresados y amigos que consideran que una Universidad “es buena” o “barata” o “un garaje” y “cara”. Nada más.
La única información oficial que sirve como referencia es la del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, que presenta características generales, estadísticas, de las instituciones y programas, aunque los datos estadísticos consolidados que figuran ahora corresponden a cifras de 2006, y más allá de saber si un programa o una institución realmente están registrados en el Ministerio y conocer qué otras instituciones ofrecen programas similares, el usuario no encuentra más criterios que orienten su elección.
De forma aislada, y aunque es pública en Internet pero que desconoce la mayoría de usuarios, también se halla información de los programas e instituciones acreditados en alta calidad y de los mejores alumnos en los Exámenes de Calidad de la Educación Superior –ECAES-.
Pero incluso esta información del CNA y de ECAES debe analizarse con cuidado, pues la Ley dice que la Acreditación de Alta Calidad es voluntaria y temporal, es decir, que muy buenos programas académicos no pueden estar en el listado, en tanto que la información de los ECAES sólo muestra el top de los mejores estudiantes, pero no son públicos los resultados por institución. Además, algunas instituciones sólo inscriben en estos exámenes a sus mejores estudiantes, para no bajar su promedio, lo cual representa una práctica antiética. Esta situación se espera ser remediada con el proyecto de Ley que, al respecto, presentó al Congreso el Ministerio de Educación a comienzos de mes.
Fuera de lo anterior, no existe información precisa que permita comparar objetivamente el desempeño y los resultados de las instituciones y programas. El usuario debe, por su cuenta, averiguar cuáles son las opciones que mejor se acomodan, por ejemplo, a su presupuesto, intereses profesionales, opciones como egresado en el mercado laboral, pensamiento y entorno universitario.
En río revuelto…
Pese a que tanto la educación superior como la información de las instituciones encargadas de ofrecerla (oficiales y privadas) es un bien público que debe ser protegido por el Estado, para el libre acceso de todos los ciudadanos, en Colombia el Ministerio de Educación Nacional no brinda información completa y oportuna que permita a los colombianos tener elementos de juicio para seleccionar su educación.
El actuar de la educación superior está avalado en la autonomía universitaria, consagrada en la Ley 30 de 1992, según la cual las instituciones son libres para configurar su propia estructura y decisiones académicas y administrativas. Esto explica la cantidad de variables que son de difícil asimilación por los ciudadanos. También justifica la posición de directivos del sistema de educación superior a los que no les gusta las comparaciones; para ellos, como las instituciones son autónomas, no hay forma de tener criterios estándar que permitan su comparación. Sin medios de información que orienten, estudiantes y ciudadanos fácilmente se confunden entre tipologías universitarias, fuentes de financiación, enfoques en los planes de estudios, duración de los mismos, denominaciones de los programas, utilidad de los convenios internacionales, doble titulación, sistema de créditos, currículos flexibles, ciclos propedéuticos…. La insatisfacción estudiantil y la deserción son algunas de sus consecuencias.
La elección de universidad y programa se convierte en una apuesta publicitaria de parte de las instituciones, en un ambicioso mercado de oferta y demanda (333 instituciones de educación y cerca de 1.5 millones de estudiantes) asimétrico en cuanto a la información que rige las reglas de juego; es decir, un espacio en donde miles de estudiantes ingresan a la primera institución que más maravillas (no comprobadas) les ofrece y les asegura un cupo, pero no necesariamente la mejor. Es un mercado en donde el Estado no informa a la ciudadanía aspectos como: Valores e incrementos de matrícula, directivos universitarios, ubicación laboral de los egresados de cada programa, sanciones a las instituciones, reconocimientos, acreditaciones no otorgadas y procesos de registro calificado no aprobados.
Las tendencias del sistema
El Observatorio de la Universidad Colombiana es un medio de comunicación independiente que, de manera pública, pretende mostrar la evolución del sistema de educación superior y cruzar los indicadores que permitan orientar a la comunidad académica. Consultando directamente con las instituciones de educación superior, ha obtenido precios de matrícula y ha realizado análisis de información con programas acreditados y con los resultados en las pruebas de ECAES. Algunas de las recomendaciones que El Observatorio de la Universidad Colombiana da para entender el sistema son:
Ø Definitivamente las mejores instituciones son aquellas que tienen varios programas acreditados en alta calidad y, al mismo tiempo, estudiantes ubicados en el top de los mejores ECAES.
Ø Muchos avisos de prensa y comerciales de radio y televisión dan renombre y hasta prestigio, pero esto no necesariamente es calidad.
Ø Que una institución de educación superior tenga uno o dos programas acreditados no significa que sus demás pregrados tengan un óptimo desempeño
Ø Debe tenerse cuidado con instituciones privadas con valores de matrícula altos, que no tienen ningún programa acreditado en alta calidad ni estudiantes destacados en ECAES. En estos casos debería analizarse el nivel de formación de sus profesores, los convenios y sus trabajos de investigación, entre otros.
Ø Las universidades acreditadas institucionalmente entregan egresados con reconocimiento en el medio laboral, incluso los de sus pregrados no acreditados.
Ø Las instituciones de mayor reconocimiento académico y altos valores de matrícula tienen interesantes opciones de crédito. El Icetex representa una valiosa oportunidad para que estudiantes pobres puedan graduarse en éstas.
Ø El ofrecimiento de programas de educación superior con registro calificado no es garantía de calidad. Es lo mínimo. Debe consultarse directamente con el Ministerio sobre el estatus de un programa que aún no cuente con este aval.
Los rankings universitarios no violan la autonomía
La presentación de programas e instituciones de educación superior escalafonados en rankings, según sus resultados, no viola la autonomía universitaria y, por el contrario, fomenta el reconocimiento público de la calidad de las instituciones que, en uso de su autonomía, orientan adecuadamente sus procesos.
Publicar estos indicadores presiona a las instituciones a mejorar su calidad y a actuar y, a su vez, representa un castigo social para las de menor desarrollo.
La generación de escalafones que muestren estos aspectos, de forma permanente y pública, contribuyen a dar simetría a la información, a orientar a la opinión pública y a incentivar la matrícula en instituciones que, efectivamente, ofrecen el mejor equilibrio entre alto nivel de calidad, ajustados valores de matrícula, egresados con idóneos resultados en los Ecaes, pertinentes programas que respondan a la realidad nacional y profesorado con alto nivel de formación, entre otros.
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