Enero 22/24 En la elección “cabeza a cabeza” por la elección, o re-elección, de rector de la Universidad Tecnológica de Pereira UTP, la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, ha entrado a terciar a favor de un candidato y a tratar de incidir en el Consejo Superior
Una aparentemente inocente declaración suya de hace unos días, sobre la forma como debe darse el proceso de elección, viene acompañada de todo un contexto político regional e ideológico, que se traduce en un respaldo implícito (pero explícito para los que viven la situación en la UTP) de parte de la titular de la cartera de Trabajo hacia el decano de ingeniería y aspirante al cargo Alexánder Molina Cabrera (foto inferior izquierda), y en contra de las aspiraciones de re-elección del hoy exrector Luis Fernando Gaviria Trujillo (foto superior derecha).
“El gobierno nacional apoya los procesos democráticos que se han dado en la región, y en este caso concreto hubo todo un proceso democrático de votaciones al interior de la Universidad (Tecnológica de Pereira) con los diferentes estamentos que son los que votan, entonces uno simplemente piensa que deben respetarse los resultados electorales. O sino para qué hacemos asambleas de votación. Ese es un problema de democracia simplemente. Que los risaraldenses aprendan a respetar la democracia y ya”, dijo Ramírez –Licenciada en física y matemáticas de la propia UTP-, en una visita a Pereira hace unos días.
El contexto
Lo dicho por la ministra se da a pocos días de que el Consejo Superior Universitario se reúna para intentar, por tercera vez, definir quién será el rector para le periodo 2024-2028.
En diciembre pasado terminó el tercer periodo rectoral de Luis Fernando Gaviria Trujillo, y para entonces se esperaba que el Consejo Superior ya hubiera decidido si lo re-elegía o, en cambio, se iba por el decano de ingeniería, Alexánder Molina Cabrera, luego de que ellos dos fueran los más votados (y habían obtenido votos de consejeros) en la consulta estamentaria.
El tercer aspirante en disputa, Carlos Alfonso Victoria, no obtuvo votos de un Consejo Superior claramente dividido entre Gaviria (que representa el continuismo) y Molina, que llegaría con el respaldo de los opositores de Gaviria y, sobre todo, del Gobierno Nacional, los sindicatos y el Pacto Histórico (el movimiento político del presidente Petro).
El dilema de elegir entre la democracia y la meritocracia
La Ley 30 de 1992 define la composición de los consejos superiores universitarios y da vida jurídica a la ya reconocida constitucionalmente autonomía universitaria, que da libertad a las universidades para decidir la forma como elige a sus rectores.
A diferencia de los comicios electorales que eligen, por ejemplo, alcaldes y senadores, no necesariamente quien obtiene más votos es el ganador, pues las consultas que hacen las IES, entre los miembros de su comunidad que libremente participan, no tienen un carácter vinculante u obligatorio para que el Consejo Superior acoja los resultados. Solo muestran una tendencia de apoyos, y nada más.
El ejemplo más claro es el que se ha dado en la más tradicional y reconocida universidad pública del país, la Nacional de Colombia, en donde su actual rectora, Dolly Montoya Castaño, ha sido elegida por el Consejo Superior en las dos últimas ocasiones, sin que haya sido la ganadora en la consulta estamentaria.
Por todo esto, la afirmación de la ministra, que parece políticamente correcta en un estado democrático social de derecho, tiene su “veneno” al tratarse de elección en una universidad, pues si bien es popular la idea de que la democracia debe primar, debe recordarse que la Ley 30 de 1992 y la autonomía universitaria no significan que el más popular sea quien gobierno y que en la vida universitaria los méritos y las representaciones, por lo menos mientras no cambie el modelo de gobierno universitario en Colombia, tienen tal peso que, incluso, no siempre el candidato “más votado” por la comunidad universitaria es el elegido.
Los resultados de las “primarias” en la UTP
En su autonomía, la UTP decidió realizar consulta entre seis aspirantes (finalmente participaron cinco), para decidir cuáles tres obtendrían los mayores resultados para conformar la terna que llegaría al Consejo Superior.
Dicha consulta se realizó entre cuatro estamentos: Profesores y administrativos (en los que ganó Gaviria Trujillo) y estudiantes y egresados (en lo que ganó Molina Cabrera).
En el ponderado total de la votación, el decano de ingeniería logró el 50,05 % contra el 37 % del exrector.
Lea: Alexánder Molina, el decano y profesor que le ganó la consulta estamentaria al rector de la UTP
¿Cómo decidir qué votos de qué estamento valen más que los de los otros?, es una duda que surge aquí.
La interpretación de la ministra busca que el Consejo Superior sí o sí haga valer ese 50,05 %. Pero esto no está del todo asegurado. Aunque el Consejo Superior está claramente dividido, por ahora no es claro cuál de los dos candidatos puede lograr la mayoría que se requiere por estatutos. Ya ha habido dos sesiones previas con votación de 5 a 4 a favor de Molina, pero no se ha podido declarar oficialmente rector. Entre la última sesión del CSU y la que viene se han posesionado los nuevos alcaldes y gobernadores, y eso podría ser determinante.
Además, según conoció El Observatorio de la Universidad Colombiana, la ministra -nacida en la región (más concretamente en Filadelfia, Caldas)-, formada en la UTP, exsenadora del Polo Democrático, integrante del Partido Comunista, expresidente de Fecode, miembro de centrales sindicales, y actualmente considerada una alfil y defensora del proyecto del Pacto Histórico del presidente Petro- estaría buscando, con la elección de Molina Cabrera, no sólo ganar mayor liderazgo entre el sindicalismo y los grupos de izquierda de la UTP, sino también quitarle un espacio político al expresidente César Gaviria Trujillo (foto inferior derecha), hermano de Luis Fernando, y cacique electoral de esa región del país.
En su interés, Ramírez ha hecho constantes visitas a Pereira, se ha reunido con diversos actores cercanos a la Universidad e, incluso (dicen fuentes que no se atreven a revelar su nombre) estaría ofreciendo “mermelada” para asegurar los votos en el Consejo Superior.
Ante esta situación, el expresidente Gaviria estaría molesto con la situación y el exrector hizo pública una carta (clic para descargar) a la ministra Ramírez en la que le señala que “en nombre o representación del gobierno nacional, el Ministerio del Trabajo no tiene la facultad para participar y mucho menos que se le permita tomar partido de forma directa o indirecta para respaldar la elección de un determinado candidato, pues contradice las buenas prácticas promulgadas por el señor Presidente de la República, doctor Gustavo Petro”. Por lo mismo, dice más adelante, “el Estado debe garantizar esa Autonomía, en vez de conspirar contra ella; porque no es un privilegio, una gracia, o una concesión del Estado”.
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