Marzo 26/20 IES han ofrecido su experiencia en virtualidad y apoyo ante esta emergencia pública; incluso Mineducación proyecta un Plan Padrino. Si hubiera más articulación como sistema el impacto sería mayor.
Iniciativas como la del rector y los directivos de la Universidad del Magdalena, de donar parte de su salario para las víctimas de la emergencia, y de los profesores de la Universidad Nacional de Colombia que piden a la rectora que todos donen el 10 % de su salario por los próximos tres meses, son expresiones que dignifican el espíritu soldiario de la academia.
Contexto
Ante la incertidumbre y novedad que representa para la educación superior colombiana la llegada del coronavirus y el impacto sobre la obligatoria suspensión de actividades académicas y un complejo y difícil panorama para el desarrollo normal de los calendarios académicos en 2.020, cada IES ha intentado, por su cuenta, actuar de la mejor manera, sin antecedentes de cómo hacerlo y sin orientaciones claras de política pública o dirección precisa de parte de algún organismo, autoridad del sector o Estado.
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La evolución de la pandemia no dio tiempo a que el sistema se organizara para reaccionar, y como nunca ha estado formalmente articulado (pese a tener decenas de organizaciones y actores), el fin de semana del 15 de marzo (cuando los llamados de alerta aumentaron por el incremento en el número de casos de positivos de virus) cada rector, presidente y consejo superior de las IES tuvieron que actuar según su buen criterio. La prioridad ha sido la de no cancelar semestre, no sólo por el impacto académico y social, sino también por lo riesgos económicos que esto demanda.
El Ministerio de Educación, absorto en la problemática nacional, ha intentado reunir a los rectores a través del viceministro Luis Fernando Pérez, en reuniones virtuales, para tratar de diseñar un plan de contingencia, pero además de los temas de salud pública, la prioridad de las IES ha sido la de dar alguna respuesta concreta a los cientos de miles de estudiantes que esperan tener opciones concretas de cómo la situación no afectará su continuidad académica.
La principal decisión de las IES, con programas presenciales, fue suspender actividades e iniciar un proceso de virtualización de contenidos y formación de sus docentes. La virtualidad, hasta ahora poco valorada por esas IES tradicionales, pasó a convertirse en un salvavidas, y sin mayor experiencia las instituciones se “lanzaron” de la noche a la mañana a interactuar con sus estudiantes de forma digital, y hoy enfrentan el positivo logro de demostrar que sí era posible hacerlo, aunque también lidian con molestias y quejas de estudiantes que consideran la nueva alternativa no es la mejor, no están contextualizados al respecto, los profesores no tienen la debida preparación o ellos tienen problemas de conectividad y manejo de las plataformas.
Tan sólo una semana después que el sistema se volcara a la virtualidad el Ministerio reaccionó y expidió una incompleta directiva sobre el tema (la nro. 4) en la que autoriza, con carácter temporal, hasta el 30 de mayo o posterior (si la emergencia continúa), que los programas de educación superior con metodología presencial puedan apoyarse en herramientas virtuales, sin que eso afecte el registro calificado otorgado. Olvidó el Viceministerio orientar qué pasará con los programas que tienen registro calificado de distancia tradicional (que obliga a reuniones de estudiantes) y también los de formación para el trabajo y desarrollo humano (que ha ocasionado la protesta de directivos de ese sector).
El gran reto en este momento es continuar la actividad académica, pese a los obstáculos, pero son varias las IES que están comenzando a recibir quejas de estudiantes que piden suspender el semestre por considerar que la virtualidad no les está dando la mejor respuesta académica.
Retos de la virtualidad
La virtualidad va más allá de subir materiales a una plataforma, y eso lo ha sugerido el rector de la UNAD, que es la IES más grande y plenamente virtual, quien sugiere que para lograr estándares adecuados en virtualidad se necesita, entre otros aspectos, desarrollos como agendas completamente automatizadas, calendario digital, redes de trabajo colaborativo, herramientas de inclusión y accesibilidad web, softwares antiplagio, e-Biblioteca, radio, canal Youtube, sistemas de web conferencia, repositorios institucionales, evaluaciones en línea con reconocimiento facial y entornos del Ambiente Virtual de Aprendizaje -AVA, entre otros (ver comunicado).
La UNAD, con 36 IES más hacen parte de ACESAD, y han advertido que “la forma como la gran mayoría de universidades colombianas han decidido realizar, sin experiencia alguna, clases virtuales y teletrabajo como medidas contingentes frente a la enfermedad, es loable en la contingencia, pero no garantiza el cumplimiento de los debidos estándares de calidad, acompañamiento y logro propios de la educación virtual” ver comunicado.
Expresiones solidarias de las IES
Las IES han actuado solidariamente en tres áreas: Apoyo a otras en temas de virtualidad, ofrecimiento de laboratorios y equipos médicos, y respaldo a sus equipos docentes y administrativos.
Como una forma de ayudar no sólo a las IES sino en general a todas las instituciones educativas, el Ministerio de Educación Nacional intenta organizar un Plan Padrino en el que las instituciones con más experiencia y desarrollos en la virtualidad se ofrecen para ser tutoras en el tema a las que así lo requieran. Se espera conocer pronto los resultados de esta iniciativa.
Algunas ejemplos positivos de acciones de las IES son:
El Politécnico Grancolombiano ha puesto a disposición de cualquier persona, gratis, cursos de formación, al igual de CEIPA y la Universidad EIA (en Youtube).
Unicosta también puso a disposición de estudiantes, docentes e instituciones una plataforma gratuita para el aprendizaje virtual.
De otro lado, instituciones como Los Libertadores, Bosque, Nacional y de Antioquia, entre otras, han implementado consejos y recomendaciones para el bienestar web de su comunidad universitaria.
Areandina, Católica del Norte, Uniminunto y la UNAD han ofrecido su experiencia virtual y plataformas.
Desde el Gobierno, el Ministerio de Educación fomenta el acceso para contenidos en todas las áreas en el portal Aprender Digital.
EAFIT ha desarrollado un repositorio de recursos educativos digitales de 12 universidades.
Así mismo, han aparecido (más con carácter comercial) algunos operadores internacionales de plataformas de moocs y de cursos, que ofrecen accesos gratis, por un tiempo, antes de cobrarlos (y que no se nombran aquí para no hacerles publicidad).
Para apoyar directamente el tema del coronavirus, universidades como Andes, Nacional y Rosario se han ofrecido para apoyar los diagnósticos de coronavirus en todo el país. Y no son las únicas, otras como las públicas universidades de Caldas, del Tolima, de Córdoba, del Atlántico y del Magdalena también se han ofrecido y han sido habilitadas para ello. Uniquindío también ha habilidato espacios en caso de requerirse, y los decanos de las facultades con programa de medicina del oriente del país (UIS, UNAB y UDES) también han comprometido su apoyo. Por su parte Areandina, en Valledupar, brinda la posibilidad de capacitar a personal de la salud en la realización de pruebas de diagnóstico, y sus estudiantes en Valledupar recaudaron recursos para llevar mercados, y la U. Simón Bolívar ofreció su laboratorio de virología y genética para procesar 300 pruebas diarias de coronavirus.
En Barranquilla también se han movilizado la Universidad libre, que puso a disposición su laboratorio de Ciencias Básicas y Biomédicas para las necesidades de la Alcaldía; la Universidad Metropolitana ofreció su grupo de investigaciones en Ciencias de la Salud; y la Universidad Autónoma del Caribe puso a disposición su emisora como herramienta de difusión de información de prevención a la comunidad .
Hasta los estudiantes e investigadores han aportado. Por ejemplo, en solo siete días, estudiantes de la Universidad de Antioquia desarrollaron un ventilador mecánico para pacientes con COVID-19; Corhuila también trabaja en el tema, y la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional adelanta la producción de un gel antibacterial.
Se destaca la labor de integración de experiencias y buenas prácticas para el uso adecuado y oportuno de herramientas tecnológicas y pedagógicas frente a la situación que vivimos, realizada por ASCUN y REDUNETE a través de un ciclo de webinars denominados: “Diálogos interuniversitarios entre directivos y líderes de la gestión en educación superior: avances y desafíos en estrategias de apoyos virtuales a la presencialidad por situación de emergencia por el Coronavirus en las IES”.
Igualmente, algunas otras IES como Unicosta, Uniquindío, UTP y Cooperativa de Colombia han adelantado, por ejemplo, el pago de la nómina del mes de marzo, y el rector nacional de Areandina, José Leonardo Valencia aprobó que 102 estudiantes que estaban realizando un semestre académico en el exterior recibieron un paquete de apoyo académico y financiero para regresar al país.
… otras caras
La pandemia ha mostrado algunas otras facetas: Rectores que, de la noche a la mañana, se volvieron expertos en temas de política pública, algunas IES que han querido aprovechar la situación para hacer mercadeo de sus programas, directivos que -antes de la cuarentena decretada por el Gobierno- obligaron a ir a sus profesores y administrativos, pese al peligro; y la desarticulación del sistema.
La educación superior colombiana es un conglomerado, más que un sistema, en donde cada uno tira para su lado y poco se actúa y piensa de forma colectiva.
Hay IES y una asociación experta en temas de virtualidad (Acesad), pero el Ministerio y las IES de forma individual se presentan como abanderadas aunque tengan poca o ninguna experiencia en el tema, comunicados de asociaciones de IES como ASCUN, y ahora la Red TTU, parecen alarmistas y oportunistas cuando aún ni siquiera se han dado las cancelaciones de semestres y un posible panorama financiero de las mismas tardará en darse, siendo muy temprano para generar estas alertas, y muchos de los pronunciamientos de algunos rectores son más de impacto mediático que de real aporte a la situación nacional.
Más cosas “nuevas” o no vividas antes en el sector se verán. Ojalá que la experiencia de vida que está produciendo la cuarentena y la epidemia permita renacer y crear nuevas opciones positivas de la educación superior al servicio de la sociedad.
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