Covid transformará gestión de internacionalización universitaria: Doris Hernández-Dukova – Abril/20

Doris Hernández Dukova es la directora de Relaciones Interinstitucionales e Internacionalización-ORII, de la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central, en el que analiza los posibles escenarios que se darán  en el rol de la internacionalización de las IES como resultado de la pandemia.

Este es su escrito, denominado originalmente “Internacionalización sin presencialidad, ¿transformarse o morir?”:

Por cuenta de la emergencia sanitaria mundial, la educación superior atraviesa en esos días por una situación sin precedentes en lo que se conoce de la reciente historia mundial. En febrero, solo China tuvo que cerrar sus establecimientos educativos por el brote del virus Covid-19. Luego, en el mes de marzo, ascendió a 17 el número de países con cierres parciales o totales, para llegar al mes de abril, en donde solo 5 países en todo el mundo, mantienen operaciones presenciales con propósitos de formación.

Es una situación sin antecedentes y con futuro lleno de incertidumbres, de la cual ningún país se escapa, así como no se podrá escapar de las consecuencias de la pandemia, ni a mediano, ni a largo plazo. Si bien todas las instituciones de educación superior han realizado acciones rápidas para adaptarse a la realidad del Covid-19 y “salvar” el semestre académico actual, será necesario que algunas de esas actividades se transformen en líneas de acción institucionales, que lleven a una rápida evolución tanto de las prácticas académicas y administrativas actuales, como de la gestión de la internacionalización como proceso transversal y estratégico.

La Asociación Nacional de Industriales ANDI (Colombia), ha presentado una prospectiva de planeación estratégica por escenarios para el futuro cercano, posterior a la superación sanitaria de la emergencia. Se señala, que la pandemia ha traído grandes incertidumbres a las empresas y los gobiernos: económicas, sociales e institucionales, y se plantean tres futuros posibles.

El primer escenario es de virus controlado, ese supone rápido y efectivo control de la propagación, los tratamientos médicos dan resultado y las intervenciones económicas son parcialmente eficientes. Para el relacionamiento internacional eso significa una posibilidad de apertura de fronteras y oportunidad para que Colombia pueda jugar un rol protagónico en la región.

El segundo escenario es de una pandemia descontrolada, con bajos resultados en la fase de contención y un sistema de salud colapsado. Con esos supuestos, la posibilidad de una crisis económica y social profunda, sin un final claro, es muy alta, y se podría extender por un tiempo de 12 a 18 meses más. Sin duda, es una proyección pesimista, en donde la economía se verá fuertemente golpeada, y las medidas del gobierno no serán suficientes para el resurgimiento económico del país. Colombia estará con oportunidades muy pobres para participar en las discusiones y dinámicas regionales.

El tercer escenario es llamado “acordeón”, se refiere a la intermitencia entre los picos de la enfermedad y las intervenciones del estado para responder a la emergencia sanitaria. Se pueden presentar diferentes picos en el contagio y las medidas funcionarán parcialmente, algunos con éxito, y otras con poca afectación económica y social. Colombia tendrá poca participación en las dinámicas regionales, se pueden reducir las ayudas internacionales y se pueden presentar dificultades en los departamentos fronterizos, especialmente con Venezuela.

Lo común de los tres escenarios es, que, en todos, la economía de las empresas y los hogares se verá fuertemente afectada, y eso llevará a una inevitable contracción económica nacional. Para la educación superior eso implica riesgo de caídas en las matrículas e ingresos, incrementos de la deserción o aplazamientos de semestre académico, cambios en las modalidades de formación.

La recuperación de la economía y la vida social tomará entre 12 y 24 meses en el mejor de los casos. Entonces, ¿qué sería la internacionalización sin la presencialidad y con recursos financieros limitados?, una mirada sensata a las oportunidades, que la actual crisis presenta, nos llevaría a la conclusión, que la labor de las oficinas de relaciones internacionales se tiene que transformar o caducar.

Para los procesos de internacionalización, que tradicionalmente se han asociado con movilidad física de estudiantes, docentes, investigadores y gestores, las amenazas también se pueden identificar con facilidad, pues se reducirán los recursos de cooperación internacional y becas, se contraerán los intercambios por semestre académico, y se reconfigurarán los intereses de los estudiantes y las prioridades de las universidades de destino. Algunos organismos multilaterales, como la Organización Universitaria Interamericana, ya están recomendando a sus miembros institucionales a que suspendan las movilidades físicas en lo que resta del año, y que canalicen los esfuerzos de las oficinas de relaciones internacionales hacia otras modalidades de internacionalización de la educación superior.

El concepto de Internacionalización en casa se comienza a escuchar con más frecuencia en los webinares, conversatorios y demás actividades virtuales, que buscan identificar los retos de la internacionalización en tiempos de crisis y sugieren estrategias para el desarrollo de las competencias interculturales in-situ. Si bien la experiencia de inmersión en otra cultura no se puede remplazar por el material audio-visual compartido en Internet de los que ya tuvieron esa oportunidad, es posible afirmar, que mediante TIC y estrategias de aprendizaje en línea se logra ampliar la cosmovisión y obtener una visión global Intercultural para el ejercicio de la profesión.

La Internacionalización en casa se constituye en una oportunidad multidimensional para los gestores de relaciones internacionales en educación superior, porque posibilita la internacionalización del currículo, el aprendizaje de idiomas, el conocimiento de otras culturas, mediante estudio de casos, clase espejo, aulas invertidas, entre otros. Su gran ventaja es el bajo costo y la posibilidad de incrementar el número de estudiantes participantes. Es además uno de los indicadores del factor Visibilidad nacional e internacional, al cual no se le había prestado la suficiente atención hasta el momento.

Otro concepto que comienza a tomar fuerza es el de la movilidad virtual, que no debe pensarse únicamente como la posibilidad de tomar algunas asignaturas en línea de una universidad destino. La interacción con compañeros de otras culturas en el aula virtual, el estudio de casos y el aprendizaje basado en problemas para diferentes contextos, se consideran mecanismos para obtener conocimiento cultural y desarrollar competencias interculturales.

Una variedad de la movilidad virtual es el llamado Semestre Cero en el exterior, en donde los estudiantes de pregrado pueden cursar de manera virtual algunas asignaturas de posgrado, que posteriormente pueden ser homologadas en la universidad de destino. De esa manera se logran reducir costos y tiempos de manutención en el exterior. Es de señalar, que algunas instituciones de educación superior colombianas ya tienen reglamentado el estudio de semestre de posgrado como opción de grado. Se considera también mecanismo para articulación entre niveles de formación, por tanto, se constituye en otra oportunidad más para transformar la gestión y los procesos académicos.

Nos faltarían políticas públicas desde el Ministerio de Educación Nacional, que posibiliten las instituciones a validar las habilidades interculturales y la homologación de créditos académicos, como el Sistema Europeo de Acumulación y Transferencia de Créditos, ETCS por sus siglas en inglés. Es una posibilidad de validación parcial de saberes, y no de títulos; sería evidencia de la calidad y confianza en el relacionamiento internacional instituciones, y mecanismo para su fortalecimiento académico e investigativo.

Nos faltarían acciones más contundentes de colaboración para la articulación entre instituciones, que pertenecen a las distintas redes y asociaciones. Esas deben posibilitar la verdadera cooperación académica mediante el compartir de recursos, transferencia de buenas prácticas y formulación e implementación de proyectos interinstitucionales, cuyos resultados ayuden a transformar las realidades sociales nacionales.

Para los gestores de relaciones internacionales la actual crisis de suspensión de movilidad académica se constituye en una oportunidad para integrarse aún más con las necesidades de internacionalización de los programas académicos, de la investigación y de la proyección social. Estamos llamados a colaborar en la reformulación de actividades, que facilitan el desarrollo de competencias culturales y demás habilidades, que el mundo de hoy necesita: sensibilidad intercultural, empatía, creatividad, toma de decisiones para escenarios inciertos.

Es la oportunidad de acompañar la gestión académica institucional con propuestas de rediseños curriculares y uso de TIC para la educación cultural; de fortalecer el relacionamiento externo mediante la participación en redes y asociaciones, y de coadyuvar a las alianzas estratégicas de calidad para la investigación y la proyección social.

Si los gestores de relaciones internacionales dejan a los programas académicos sin acompañamiento en esos momentos, con certeza ellos se adaptarán a las exigencias y necesidades de la crisis actual. Harán la tarea y desarrollarán sus capacidades de formulación, implementación y evaluación de propuestas internacionales. Sin embargo, un posible resultado de eso sería que los gestores de internacionalización queden por fuera de esas actividades para siempre.

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