Feb 26/19 “Las facultades de periodismo se multiplicaron y se dedicaron a preparar gente para un oficio que requiere habilidades distintas. Es como si se acabaran las enfermedades y la gente siguiera estudiando medicina”, dice la comunicadora Claudia Palacios, tras confirmar su salida del canal de televisión de El Tiempo, que cerrará su producción con el despido de más de 100 periodistas.
Palacios publicó un video en sus redes sociales en el que dice: “Los periodistas tenemos el desafío de reinventarnos desde que aparecieron las redes sociales y plataformas digitales que cambiaron radicalmente las formas de consumo, y parecieran exigir el milagro de la inmediatez, la objetividad, la calidad técnica, la profundidad investigativa y la brevedad juntas, y además gratis. Las audiencias fieles y críticas no son suficientes para las necesidades de los anunciantes, y las que se alimentan, y a su vez alimentan, las llamada ‘fake news’ están en la trampa de creer que todo el periodismo es vendido y de apostarle a la combinación escándalo entretenimiento. Reconozco que en algún un espacio moderado de esa combinación está la estrategia ganadora que yo no supe crear y, por eso, asumo mi responsabilidad”.
Campanazo para las facultades de periodismo
El ejercicio del periodismo viene perdiendo fuerza en el país desde hace muchos años.
Primero fue la flexibilidad de la tarjeta profesional para ejercer la profesión, bajo el argumento -de la Corte Constitucional- de que la actividad informativa la podría realizar cualquier persona.
Luego, la sobreoferta de profesionales (actualmente el SNIES reporta 512 pregrados de periodismo en el país) y la crisis financiera de los medios, ha llevado a que la mayoría de egresados de estas facultades tengan que saber vender publicidad antes que transmitir objetivamente información.
Además, medios (empezando por El Tiempo), comenzaron a aprovechar al máximo la capacidad de los periodistas, de tal forma que el mismo informe era aprovechado por el conglomerado para ser publicado en web, en prensa, en televisión y en revistas especializadas, con lo que se presentaba un ahorro en contratación de personal.
Ahora, las redes sociales, las aplicaciones móviles y la tecnología celular han desplazado el centro de atención de los periodistas y la dinámica de los medios ya no es la de antes: La noticia no puede esperar, cualquiera actúa como reportero y los formatos de comunicados, ruedas de prensa y declaraciones han cambiado de sentido.
Adicionalmente, los nuevos desarrollos de robotización y automatización, a través de inteligencia artificial, están llevando a que labores de traducción, transcripción y hasta redacción de noticias, la hagan robots (como está pasando en pruebas exitosas en el New York Times).
Mientras tanto, muchas facultades de periodismo parecieran haberse quedado anquilosadas en la tecnología análoga sin explorar lo digital, y es un consenso entre comunicadores y profesores de periodismo, no se ha logrado formar con una nueva mentalidad a los nuevos comunidadores, pues la información hoy no consiste en poner en redes sociales lo mismo que aparece en radio o en televisión.
Las facultades siguen diseñadas curricularmente para enseñar los medios y los procesos, y están olvidando los fines, las intencionalidades y la innovación.
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