El Observatorio de la Universidad Colombiana


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Crisis de valores

Por Jorge Yarce. Presidente ILL

Desde hace bastantes años se habla de la pérdida o crisis de valores. Ésta se ve reflejada en muchos ámbitos de nuestra sociedad y por supuesto, a nivel general en el mundo. Sin duda la deshumanización, la corrupción, la violencia, el egoísmo son reflejos manifiestos de esta falta de valores humanos.

Crisis significa en griego discernimiento, juicio, separación, distinción. Por su misma concepción y por el modo de ser propio del ser humano, los valores nos invitan a discernir sobre los bienes específicos que busca la persona realizar, vivir en la práctica, encarnar en su conducta.

Si miramos detenidamente los principales fenómenos de la vida actual nos encontramos con la crisis moral patente, con que no se hace ese discernimiento cuidadoso de lo que está bien y de lo que está mal en la conducta. Como si no fuera algo que nos correspondiera a cada uno hacer de modo urgente.

Si algo le cuadra bien a la sociedad es decir que padece una crisis de valores éticos (honestidad, lealtad, responsabilidad, veracidad, etc.). Se conculcan valores, se desconocen los valores, hay burla de la conducta recta, el hacer las cosas con rectitud de conciencia no es noticia. Los medios de comunicación amplifican lo negativo, lo violento lo deshonesto y son quienes más desvirtúan la virtud.Un ejemplo claro es la crisis económica global que padece el mundo. Se desplomó la maquinaria financiera montada en torno al afán desmedido de lucro, de ganancia, fruto no del trabajo sino de la especulación, muchas veces de los manejos deshonestos.

En algunas de esas grandes empresas, en las paredes de los Consejos de Administración estaban colgados los Códigos Éticos. Pero esos códigos no sirvieron para nada, o sólo para guardar las apariencias de la existencia de una ética empresarial que resultó que no era ética de ningún modo. Esa ética se quedó sobre el papel, no estaba en la vivencia sincera e interiorizada. De palabra, no con los hechos.

En el fondo de la crisis lo que hay es una falta de valores y una presencia poderosa de antivalores. Al ponerse en primer plano el consumismo, el poder y el placer, cobran fuerza la ambición, la codicia, la soberbia, la prepotencia, la opulencia, la vida superficial, la vanidad, el egoísmo, etc.  Y luego vienen las violaciones profundas a la ética: la corrupción, el atropello a los derechos humanos, los atentados a la dignidad de la vida y la desespiritualización de la persona.

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Jorge Yarce – universidad@universidad.edu.co

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