Crítica a estudios de UNAL y de OCDE

Dos documentos han vuelto a evidenciar la pobreza analítica y conceptual sobre la educación superior en Colombia: el documento de la UN y el documento producido por el BM y la OECD sobre la educación superior en Colombia, dice el analista Jorge E. Celis.

Ambos documentos, además de invisibilizar y obviar los problemas crónicos de la educación superior, terminan reforzando presunciones y perspectivas que han mostrado ser erráticas para este sector que requiere modernizarse y transformarse desde sus bases, modernización y transformación que no está en la agenda política, léase reelección, de este gobierno de turno.

En Colombia, un país altamente segmentado y estratificado a todo nivel, termina por legitimar modelos unívocos de instituciones y programas curriculares. Por ejemplo, todas las IES pretenden convertirse en universidades de investigación a costa de lo que sea, así la mayoría de ellas, sobre todo las privadas, destinen recursos de las matrículas, provenientes de la familia, a un asunto que en las economías desarrolladas es financiada por recursos públicos y privados. La reproducción de esta visión se puede ver en que Colombia tenía menos de diez programas de doctorado en 1990 y ya pasamos los 200 en 2012.

Y este crecimiento desmesurado es parte de las presiones que hacen organismos como CONACES y CNA, los verdaderos productores del discurso sobre la calidad, los que han terminado pervirtiendo el sistema de aseguramiento de la calidad bajo supuestos sin ningún sustento empírico que demuestren que tener doctores y doctorados aporta a la calidad de la formación de los estudiantes de pregrado. Pura ciencia ficción de unos profesores que al ocupar los sillas de esos órganos confunden estímulo a la calidad con cumplimiento de listas de chequeo fruto de las visiones de cada cuál sobre la calidad.

En USA hay un debate sustentando en estudios sobre la urgencia de introducir en las universidades la figura del scholarship of teaching and learning como una necesidad de rescatar y valorar la función docente en las universidades.

La sociedad no puede permitirse que sus estudiantes deserten, no se gradúen y adicionalmente no tengan la preparación suficiente para adaptarse a un mercado laboral que dejó de ser local para convertirse en uno global, y gran parte de la solución de estas debilidades que afectan los principios democráticos de USA pasan por la manera en que se valora y estímula la docencia de calidad. Por otra, el esfuerzo que se está haciendo en STEM en educación media en USA es otro ejemplo porque si los estudiantes no tienen competencias en STEM poco se puede hacer por tener futuros ciudadanos con capacidad de participar creativamente en la sociedad civil. Obama elevó el asunto STEM a una cuestión de seguridad nacional. Así hay varios temas que se pierden de vista por la ausencia de estudios rigurosos y el afán de legitimar discursos soterrados que se empaquetan en documentos que están sellados por la UN, BM y OECD.

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