Grado doce. Otra forma de hacer lo que no se sabe

Diofanto Arce Tovar, Doctorante en Estudios del Desarrollo, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Zacatecas, México, hace un análisis de la propuesta del BM de sugerir un grado 12 de educación media para Colombia.

Con espanto (por la facilidad con que  nuestra sociedad colombiana habla de educación sin ningún criterio), leí del interés estatal e institucional, por extender los estudios básicos en Colombia al grado doce. Esta propuesta que viene “sugerida” por el Banco Mundial-OECD y que según el órgano de información presenta en su gran mayoría únicamente ventajas, obliga a una lectura sosegada y calma, para evitar continuar haciendo lo que no se sabe, en medio de la improvisación y sin un análisis concienzudo del sistema educativo y la realidad nacional.

Para presentar esta visión personal discriminaré los puntos de reflexión en literales, para su fácil lectura y comprensión, muchos de estos son preguntas y como tal están redactados con el ánimo de que la comunidad colombiana las tenga presente para una intervención formal sobre la agenda gubernamental. Recordemos que la educación nos implica a todos, como padres, estudiantes, instituciones y sociedad civil y lo que en ella se estructure, reproducirá o no lo que somos y seremos:

a. ¿Cuál es el sustento pedagógico de la propuesta? No pueden tomarse medidas de este tipo sin un sólido análisis académico, que vaya más allá de la reflexión y las exigencias tecnocráticas frente a un modelo de desarrollo. Es hora de recuperar el movimiento pedagógico nacional, de la mano de una propuesta de desarrollo que redunde en el bienestar la población colombiana.

b. Detrás de esta propuesta se observa la desarticulación del sistema en términos pedagógicos y su articulación en términos mercantiles.

c. ¿Se recuperaría en este potencial nuevo tiempo, la formación en cultura física, danzas, música, arte plásticas que desde reformas anteriores se vieron cruelmente extirpadas de los currículos oficiales y que según varios estudiosos de la pedagogía brindan desarrollos cognitivos, emocionales y sociales tal vez, más contundentes que 40 semanas más de currículo tradicional?

d. ¿No será que detrás de las recomendaciones del Banco Mundial, está implícito cierto temor de esta institución sobre los muy pocos avances que la ortodoxia económica está teniendo en el campo de la generación de nuevos empleos para aquellos jóvenes que no pueden acceder a la educación superior y que alimentan un sector obrero poco capacitado, la informalidad y en el peor de los casos la delincuencia?

e. ¿Se estará analizando que los colegios que han demostrado que el grado doce funciona, curiosamente  forman parte de una élite institucional y económica muy relacionada con sistemas e instituciones internacionales de educación con unos estándares más globales que nacionales.  Se presentarán los mismos resultados virtuosos en la educación pública o en las instituciones privadas llamadas “de garaje”?

f. Es obvio que los colegios con la capacidad administrativa e institucional para generar un nuevo grado lo quieran y defiendan; al fin y  al cabo, tienen un mercado al cual satisfacer su demanda de educación según la propuesta que el Estado postule. De igual manera, las universidades están tropezándose en la actualidad con estudiantes con pocas habilidades cognitivas, emocionales y sociales y su voluntad no está en atenderlas, sino que de nuevo, en el plano de la sociedad de mercado, quisieran invertir lo menos en dificultades y cómo solucionarlas  y agilizar más  el flujo de caja. Jóvenes con problemas implican, inversión en docentes, tutorías, bajo posicionamiento en rankings, etc.  Y en la óptica actual del sistema educativo superior, estas no son sus funciones ni sus opciones.

g. Se está abocando a una educación puramente institucional que permite que siga la tendencia de desmantelamiento de la familia, la cual por el modelo de desarrollo que vivimos se ve forzada a instalar a sus hijos en guarderías y jardines infantiles desde muy corta edad por la necesidad de buscar más recursos para el sustento familiar, abandonando su rol socializador; para sostener entre otras cosas, el acceso a la educación, como válvula  de ascenso social o como al menos institución cuidadora. Sería muy interesante analizar el papel de las familias en los sistemas finés y surcoreano, paradigmas del desarrollo en educación y cómo en estos se abren espacios para la consolidación familiar y la concreción de su impacto en la vida de las nuevas generaciones.

Para finalizar, vale la pena recordar que el sistema educativo responde a la visión que las clases dirigentes tienen de su contexto, pareciera que nuestra dirigencia visualizará en el país futuro una anarquía social finamente orquestada, que beneficié a muy pocos y que remarque el papel secundario de Colombia, en el escenario internacional incapacitando a la propia sociedad para generar una visión propia del mundo que deseamos y merecemos.

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