Debate por crítica de una estudiante de derecho del Externado al modelo de esa Universidad

Abril 29/22 Una estudiante que está terminando derecho en El Externado de Colombia se hizo viral por hacer pública su molestia con horarios, exigencias y métodos de esa Universidad.

Se trata de Laura Estepa (en Twitter @LauraEstepa4), quien inició una extensa historia sobre su insatisfacción, como estudiante del pregrado de Derecho, con el modelo educativo llevado a la práctica por la tradicional universidad privada (fundada en 1886), y que se replica en otras varias IES del país.

Con “hoy, quiero pedir disculpas públicas a todas las personas que convencí de estudiar en la Universidad Externado, cuando me desempeñé como Promotora Universitaria”, inició su detallado recuento Laura.

Más allá de la joven estudiante (a quien han criticado y defendido en las redes sociales), y de la propia Universidad Externado de Colombia (porque es solo un ejemplo de algo que pasa en muchas otras instituciones y programas), el relato, que textualmente se reproduce a continuación, pretende dar elementos de contexto que ameritan un detallado análisis, sobre todo en una época en la que la virtualidad, flexibilidad, personalización y revisión de paradigmas relacionados con duración de programas, sistemas de evaluación e intencionalidad formativa, entre otros, se viene replanteando a nivel global.

También representa material de análisis sobre los procesos de acompañamiento, servicio y atención de parte de los docentes y funcionarios de las IES a sus estudiantes.

¿Está vigente o, por el contrario, es anacrónico el modelo del Externado?  Juzque Usted después de leer esta historia.

Sorprendentemente muchísimas personas me han pedido que cuente mi experiencia en el Externado. Así que comenzaré un hilo al respecto.

Primero quiero aclarar que continúo siendo estudiante de la Universidad Externado, este es mi último semestre. El 20 de mayo culminó materias y esperó que contar mi historia no sea perjudicial para mí.

Entre al Externado en el 2017, con muchísima ilusión y expectativas sobre la carrera y sobre todo la universidad, quiero aclarar que entre a estudiar con el Icetex, porque era la única forma para que pudiera acceder a la educación superior.

La sorpresa me la lleve el primer día cuando vi que compartiría salón nada más y nada menos que con unas 200 personas, no solo ese año, sino durante toda la carrera. De los cuales sigo con 100 aproximadamente desde primer año.

Lo que me hizo cuestionarme, ¿la enseñanza si será realmente personalizada en esta universidad? Era muy difícil que un profesor por fuera del salón te viera y te reconociera.

Primer año fue el peor año académico que he tenido, el cambio del colegio a la universidad es algo muy complejo en la vida de cualquiera, aún así era muy ñoña y estudiaba día y noche por las notas.

Otro tema es que te hacen tu horario, no puedes inscribir materias, si no te gusto un profesor, básicamente te jodiste porque no puedes cambiarlo, es o perder la materia o aplazar semestre, de resto te jodes.

Los horarios son de colegio, los 5 años de mi carrera entre a las 7 de la mañana, todos los santos años, es algo sagrado de la Universidad.

Súmele que vivía en Chia, me demoraba 5 horas diarias entre ida y regreso a la universidad en transporte público, cuando tenía inglés llegaba a las 11pm aproximadamente a mi casa, para salir al otro día a las 4am.

Igual seguía súper animada, me reconocían en el salón de la cátedra porque me iba muy bien y estudiaba demasiado.

Cuando tuve mis primeros parciales del 100 ( los de derecho entenderán) me aterraba la idea que de una sola pregunta dependía absolutamente toda mi materia, es algo que aterraría a cualquiera.

Voy a explicar brevemente cómo funciona el tema de las notas en el externado, tenemos 4 cortes. Los 20,50,70,100 Los 20 y 70 son opcionales y los 50 y 100 son obligatorios. Si te vas al cincuenta, sólo tienes 2 parciales en el año, de los cuales depende toda tu nota.

En el 100 te evaluaban todo el año de la materia. Así es, le preguntan a niños que no saben ni qué desayunaron sobre lo que vieron hace 1 año, es algo extremadamente fuera de lo común.

En mi experiencia personal, no habían talleres, quices, trabajos adicionales aparte de los exámenes. El examen era todo en la materia.

Cuando tuve parciales orales, me percaté de que podíamos durar hasta las 12 de la noche mientras pasaban todos los estudiantes, era pésima la organización, y lo sigue siendo. Además como decía, de una sola pregunta dependía tú materia, y estos exámenes no tienen una revisión real.

Hablemos de las revisiones, si consideras que no fue adecuada la calificación de tu parcial, la mandan a un comité para ver si es viable tu queja o no, no te la aceptan directamente, y ese comité, sabrá Dios quiénes lo componen.

En primer año una compañera le peleó a un docente que era de los más sagrados de la universidad, por su edad y recorrido. Pero en realidad no fue un buen docente, pero era intocable básicamente por haber sido Docente tantos años.

Todos le recriminamos a la compañera porque, cómo era posible que le peleara a semejante docente, hoy en día le pido disculpas porque ese día tuvo toda la razón.

En segundo año decidí entrar a promoción universitaria, es un trabajo prácticamente en la Universidad, por hablarle a estudiantes de últimos grados sobre la universidad, ir a visitarlos y comentarles tu experiencia en la Universidad.

Les mentía a diario, porque la universidad jamás fue como uno se la pintaba a los pobres niños de 11.

Conocí muchas personas ese año, porque valga aclarar que en el Derecho en el Externado, hasta antes de la reforma del pénsum, no compartías con personas de otras carreras o semestres.

Ya que durante toda la Universidad me sentí como en el colegio, para todo lado con los mismos compañeros, con las mismas materias.

Eso no era vida para mi, todo el día por fuera de la casa, no tenía tiempo para mi familia, para absolutamente nada.

Y ahí empezó lo feo, me sentía en el colegio, en segundo año hubo un docente que no me terminó de gustar, porque no sentía que enseñara adecuadamente y la solución fue Agua y Ajo. Aguantarse y a joderse

Mi mamá me veía muy mal, antes de entrar a la universidad ya tenía diagnósticado TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada) a eso súmele el estrés de la Universidad.

No dormía, no comía, no tenía vida por fuera de la universidad, porque de verdad me mataba leyendo y estudiando, mi mamá varías veces me decía que me cambiara de universidad, que estaba a tiempo, pero el que dirán me impidió hacerlo (Grave error).

En tercer año pase por la peor situación en mi vida que pensé que me impediría estudiar más, mi mamá se acercó a contar en la Universidad lo que me pasaba y la solución de ellos fue “ pues que aplacé semestre”.

Así sin más, la respuesta más fría y dolorosa para mi familia y para mí en ese momento. Sin importar mi salud mental, continué semestre como si nada hubiera pasado.

A pesar de que lloraba todos los días, todo el tiempo, incluso en clases. Una vez una docente me dijo que me retirara del salón por estar llorando, pero estaba en una situación horrible que me impedía no sentirme mal, me sentía impotente por no poder rendir con la Universidad.

Aún así, logre terminar el año, porque ese es otro tema. Es anual la carrera, si te tiras una materia, te toca repetirla todo el año, no el semestre, y si te tiras el año, pues repites completo.

Ese año empecé a disfrutar más la universidad, no por lo que significaba sino que empecé a salir y a tomar más, descubrir el mundo de los amigos ( muy tarde).

Luego llegó la pandemia y empezó mi martirio y el de muchos, en pandemia me costaba un montón ver clases en mi casa, por temas de internet, se te caía el internet y para los profesores, te jodías.

Sin importar lo que dijeran en Rectoría, se te caía el internet y de verdad te jodías. Mi mamá una vez entro a mi estudio y escucho como un docente decía “díganle a sus mamás que no es hora de echar chisme con las amigas, que ustedes necesitan el internet”.

Era la tapa, ver lo porquerías que podían llegar a ser los docentes (No todos) en una situación que nos generaba muchísimo estrés a todos, porque era unir tu vida en tu casa con la de la universidad.

Tuve dos problemas graves con docentes de la Universidad, un docente me hizo una pregunta en un parcial oral sobre un tema que no había sido dictado en todo el semestre.

Cuando le dije Dr, eso no ha sido tema de clase me dijo “eso debería saberlo por cultura general, defiéndase con esa pregunta” y me sentía de lo más miserable del mundo.

Por que yo tendría que saber un tema que el docente no ha dictado en clase, de donde tendría que obtener conocimientos sobre un tema tan puntual, más que en su clase. Lloré mares ese día.

Pedí reunirme con la decana de ese momento, y su respuesta fue “es libertad de cátedra” dándole toda la razón al docente y Nunca al estudiante.

Pedí un segundo calificador que nunca existió, le dije que le mostraba mis apuntes para que viera que nunca fue tema de clase, y mis peticiones nunca valieron.

Luego un problema con una docente, por la hora de entrega de un examen, problema que muchos tuvimos ese año, y los demás compañeros se burlaban de nosotros por haber tenido el problema, mostrando que no existía la empatía en ellos.

Con un compañero nuevamente pedimos cita con la decana, que valga aclarar es re jodido pedir una cita para que te atienda, pasó exactamente lo mismo, le dio la razón a la docente.

Y nosotros pues jodidos, por ser estudiantes de la universidad con más quejas por trato de los docentes, nunca valieron nuestros derechos. Pedí transferencia a otra universidad pero fue imposible por el Icetex.

A raíz de eso decidí renunciar a Promoción Universitaria, cuando le conté a mi jefe de ese momento que la universidad vulneraba nuestros derechos y que odiaba la universidad, le dije llorando muchas veces “Odio el externado, la odio”.

Quiero aclarar que mi rendimiento académico toda la carrera ha sido muy bueno, no he perdido ni una sola materia, y mi promedio es superior a 4.0. No lo hago por echar en cara, sino no quiero que piensen que son quejas de una niña que no estudia.

Volví a sufrir ataques de pánico casi a diario y decidía no entrar a clases por no estresarme o simplemente dormía y ponía de fondo lo que hablara el profesor.

En 2020, para comienzos de cuarto año, funde mi emprendimiento, que para los que me conocen saben que es mi vida entera, porque me devolvió las ganas de vivir y me dio un motivo.

Empecé a meterle toda al emprendimiento.

No entraba a clases o cuando entraba me ponía a tejer mis manillitas en clase para poder sacar todos los pedidos diarios, mi mamá emputadisima porque estaba “descuidando” la universidad, cuando en realidad estaba cuidando mi motivación real.

Sin embargo, mis papás me apoyaban muchísimo, porque me veían mucho más feliz, motivada, dejé los medicamentos para la ansiedad en ese momento y todo era hermoso.

En el 2021 me independice de mis papás, en parte porque ya requería mi espacio y porque Chía es muy lejos, los que vivan allá los comprendo demasiado, no es lindo vivir en la miércoles de todo.

Continuábamos en virtualidad y podía seguir trabajando de lo lindo en clases, hasta que llegó el anuncio de Parra, que es otra historia, a la presencialidad.

Tuve un ataque de pánico ese día, porque pasé de tener tiempo para mi pasión verdadera a tener que volver a la universidad y era un tema grave porque yo 24/7 estoy dedicándome a mi emprendimiento.

Además no tenía nada de ganas de volver a lo mismo que me generaba tanto estrés y ansiedad, que era la universidad. Volver a estar diario en un espacio que no era cómodo para mí.

Igual era hora de volver a la universidad y pues nada, por lo menos ya vivía más cerca a la Universidad.

Me sentía desmotivada, quienes me han visto en clase saben que cargo mis hilos y mis cositas para trabajar en clase, porque literalmente vivo de eso, no vivo de nada más sino de mi emprendimiento.

Y estoy a 20 días aproximadamente de acabar materias y terminar la historia de las clases por lo menos, porque consultorio Jurídico da para un hilo completo del estrés tam inmundo que crea en uno como estudiante, que además de no saber un carajo, te dan casos.

Me he sentido la persona más fracasada estos días, a pesar de todo lo que he logrado a mis cortos 21 años, por no poder cumplir con el sueño de mi familia de amar la universidad, amar la carrera como lo hacen los demás.

Siento que a cualquiera puede pasarle, pero yo entre amando el Externado, la defendía a capa y espada, quienes me conocen lo saben. Pero en este punto me doy cuenta que no fue la mejor decisión para mi vida.

Hoy en día no quiero dedicarme a mi carrera y me graduaré porque me lo puse como un reto, no porque sea un sueño cumplido.

En este punto le debo más de 90 millones al Icetex por una universidad que no quiero y una carrera que no me apasiona del todo.

Relacionado a todo lo que me pasó, hoy me di cuenta que es la historia de muchos, muchos hemos visto nuestra salud mental afectada en cierta forma por la Universidad, y no es sano, y no está bien.

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