A propósito del debate sobre los incrementos de matrícula, el analista Luis Antonio Orozco, analiza la necesidad de ir más allá de las simples cifras.
La situación financiera para las universidades privadas en Colombia se viene agravando en los últimos años de pandemia. Para poner un referente, la Universidad de los Andes, como indica un reporte de El Observatorio de la Universidad Colombiana, tuvo una pérdida neta de 3 mil millones en 2020, pasando a 17 mil millones en 2021 con un déficit operacional de 57 mil millones de pesos. Recientemente la Pontificia Universidad Javeriana proyecta una pérdida operacional de 9 mil millones de no tener un incremento del 14% en la matrícula, como indica El Tiempo. Recordemos que una matrícula en medicina en Los Andes es de casi 28 millones y en la Javeriana de un poco más de 26 millones como indica La República. Con un alza no superior al 12% como lo ha pedido el Ministro de Educación, el profesor Alejandro Gaviria, medicina subiría a más de 3 millones para el 2023.
En las universidades privadas debemos pensar y administrar de forma corporativa. Las pérdidas operacionales y la descapitalización atentan con la sostenibilidad de un servicio esencial y público. El desafío siempre está presente en términos de crear una mejor y más variada oferta de programas, de organizar actividades de extensión, de buscar consultorías, de apalancar recursos con financiación de proyectos de investigación, de promover emprendimientos en los que la universidad, como accionista, pueda recibir dividendos para seguir invirtiendo en ciencia y educación. Las universidades hacemos inversiones importantes en recursos como bases de datos, equipos y reactivos de laboratorios, licencias de software, entre otros rubros que se pagan en dólares, y que, con una tasa de cambio a 5.000 pesos, agrava las cosas.
Sin embargo, no he visto en este debate por el incremento en la matrícula, que se hable de la calidad y la eficiencia. Calidad en cuanto demostrar que se cumple una promesa de valor, y eficiencia en la destinación de recursos, en la orientación del gasto, en la gestión de costos. Un profesor joven de contaduría pública de la Universidad Externado de Colombia, Rafael Ahumada, me ha insistido en que deberíamos entender y medir los denominados sticky cost (costos pegajosos) para traer a flote un fenómeno del que los administradores no somos conscientes y que puede mejorar nuestra gestión. Es un tema que sin duda amerita de entrada una tesis doctoral.
Quiero hacer el siguiente cuestionamiento: ¿hemos analizado el costo de publicar? Esto incluye varios aspectos: los costos de producir revistas en cada facultad y departamento en las universidades, con números que pueden llegar a 30 millones por edición, que se hace cuatro veces al año. También incluye los gastos asociados con las bonificaciones que se le dan a los autores, que como he indicado en varios espacios, ronda los 30 millones por un artículo Q1. Finalmente debería incluir nóminas y honorarios que se pagan a ‘profesores invitados internacionales’ para que aumenten la productividad de las universidades. Pero lo que más me preocupa es cuánto dinero estamos dándole a entidades como MDPI que han hecho de la publicación en el campo académico una línea de montaje para la producción masificada de PDFs y rentas. Hoy un article processing charge (APC) en Sustainability de MDPI sale por más de 10 millones de pesos. Recordemos que una revista como la que menciono genera un número cada 15 días con unos 800 PDFs y ofrecen rápida publicación (revisiones de 15 días y 3 días para poner el PDF en línea luego de pagar el APC[1]). O sea, cada 15 días generan unos 800 millones por número, y si tenemos que MDPI cuenta con 250 revistas con la misma dinámica, generan unas rentas de 2 billones de pesos quincenales. Es suficiente dinero como para lograr que corporaciones igualmente rentistas como Clarivate con su producto estrella, el Web of Science (WOS), le indexen sus llamados megajournals, que por el mismo volumen de PDFs generan citaciones como ficción de calidad.
Hice la siguiente consulta en WOS: CU=Colombia and Mdpi (Publishers) y me arroja 4.635 documentos[2] (el 10% en Sustainability). Para dar un panorama breve de las universidades privadas[3], encontré que Los Andes tiene 309 documentos, seguido de la Javeriana con 238. Luego figura la Universidad de la Costa con 215 y la Universidad del Norte con 191 seguido de la Universidad del Rosario con 175. Un primer cálculo me indica que Uniandes ha pagado solo a MDPI 3 mil millones (lo mismo que fue su pérdida neta en 2020). Si incluimos otras corporaciones como Frontiers o Hindawi que también cobran APC que rondan los 2000 dólares, creo que tendríamos una fuente para reducir gastos, manejar costos pegajosos y mejorar la salud financiera de las universidades. De hecho, si como política no pagamos APC, le podemos restar terreno a la publicación depredadora y los grandes males que genera en la academia y la ciencia.
Vale la pena que pensemos todo el costo de publicar en masa, de buscar incrementar la cantidad de documentos – no la calidad -, de seguir el juego de los rankings. Recientemente en una reunión con el ministro de ciencias, Arturo Luna, coincidimos en que el modelo de medición de MinCiencias debe cambiar. Yo he propuesto abiertamente en El Observatorio de la Universidad Colombiana que hay que acabar con el modelo de medición, y pasar a sistemas de evaluación donde podamos dar cuenta de los cambios, de las transformaciones que logramos con la investigación, del impacto socioeconómico y medioambiental de la ciencia como lo he propuesto en Research Evaluation de Oxford Academic. No digo que tengamos que dejar de publicar. De ninguna manera. De hecho, soy editor asociado del Journal of Management History, de Emerald Publishing, y me interesa que se publiquen buenos trabajos, contribuciones que nos ayuden a trasformar realidades, que sirvan para cuestionarnos, repensar, replantear, crear nuevas ideas. Lo que digo es que tenemos que pensar los aumentos de matrículas también desde la calidad y la eficiencia. Para mi, montar PDFs ‘as fast as you pay’ en entidades como MDPI no reflejan ni calidad ni eficiencia, y pueden ser dineros que podamos destinar al alivio en las matrículas de nuestros estudiantes en estos tiempos de recesión.
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[1] Rapid Publication: manuscripts are peer-reviewed and a first decision provided to authors approximately 16.7 days after submission; acceptance to publication is undertaken in 3.5 days (ver https://www.mdpi.com/journal/sustainability)
[2] Entre 2004 y 22 de noviembre de 2022
[3] Hay que hacer un análisis detallado en las universidades oficiales y el costo asociado a la gran cantidad de documentos que encontré, y que tienen el costo adicional del Decreto 1279
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