Derecho, ruralidad e innovación en la universidad: Leni Viviana Murcia Naranjo

Derecho, ruralidad e innovación en la universidad: Leni Viviana Murcia Naranjo

Marzo/25 Para Murcia, Directora del Observatorio en Derecho Agrario de la U. Agraria de Colombia, la renovación de la enseñanza del Derecho y la integración de la perspectiva rural no son simplemente propuestas teóricas, sino imperativos prácticos.

En un mundo que cambia a una velocidad vertiginosa, la educación superior no puede permitirse el lujo de anclarse en métodos obsoletos. Particularmente, la enseñanza del Derecho ha retado a las universidades para ofrecer programas de calidad -lo que implica, entre otras cosas, la revisión y actualización microcurricular constante-, así como la transformación en los métodos de enseñanza que se usan fuera y dentro del aula. Justamente sobre este último punto, me referiré en cuanto a la innovación pedagógica y la inclusión del sentido rural.

Innovar o perecer: El Derecho del siglo XXI

Las aulas de Derecho -con frecuencia-, siguen siendo escenarios de memorización de normas y repetición de jurisprudencia. Si bien estos elementos son esenciales, no son suficientes, pues se necesita fomentar el pensamiento crítico, la capacidad de análisis y la resolución de problemas complejos. ¿Cómo lograrlo? a través de metodologías activas: simulaciones de juicios, debates, análisis de casos prácticos y el uso de tecnologías de la información.

Desde la experiencia personal, puedo afirmar que es crucial incorporar perspectivas interdisciplinarias, desde las cuales el estudiante considere que el Derecho es un sistema que interactúa constantemente con otras áreas del conocimiento y no solo como no una isla independiente. Los futuros abogados deben comprender estas interconexiones para abordar los desafíos contemporáneos, desde el cambio climático hasta la inteligencia artificial.

Actualmente, requerimos profesionales docentes que se atrevan a innovar con ejercicios pedagógicos cuyo propósito sea reconocer las múltiples inteligencias y las diversas formas de aprendizaje. El docente debe considerar que el aula es un laboratorio y que la enseñanza sin creatividad se convierte en una transmisión de información estéril.

La ruralidad: Un llamado a la pertinencia

Las universidades, en su mayoría ubicadas en centros urbanos, a menudo ignoran la realidad de las zonas rurales. Sin embargo, estas áreas albergan una riqueza cultural y social invaluable y enfrentan problemáticas específicas que requieren soluciones jurídicas adaptadas. Incorporar el sentido rural en la educación superior implica -tan solo por mencionar algunos ejemplos-:

  • Investigación: Estudiar las dinámicas sociales, culturales, económicas y jurídicas de las comunidades rurales y campesinas.
  • Extensión: Llevar el conocimiento jurídico a estas comunidades, ofreciendo asesoría y capacitación.
  • Currículo: Incluir asignaturas que aborden los derechos de las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, así como las problemáticas agrarias y ambientales.

En definitiva, la renovación de la enseñanza del Derecho y la integración de la perspectiva rural no son simplemente propuestas teóricas, sino imperativos prácticos. Al abrazar la innovación y reconocer la importancia de la diversidad, la universidad puede trascender su papel tradicional y convertirse en un catalizador para el cambio social. Solo entonces podremos formar profesionales que no solo conozcan la ley, sino que también comprendan su impacto en la vida de las personas, especialmente aquellas que han sido históricamente marginadas. Es hora de que las aulas de Derecho se conviertan en espacios de transformación, donde se cultive el pensamiento crítico, se promueva la empatía y se forjen los líderes que construirán un futuro más justo y equitativo para todos.

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