Descentralizar la educación superior en el Atlántico

El editorial del diario barranquillero,  El Heraldo, destaca los esfuerzos de los gobiernos locales y departametnales, así como el SENA, de ampliar las ofertas de educación superior en la región.

La universidad en municipios plantea no solo la oportunidad de estudios para quienes no alcanzan a movilizarse a las ciudades, sino la pertinencia de la formación en entornos que no apuestan a las mismas dinámicas urbanas.

Dos noticias que despiertan optimismo se produjeron esta semana relacionadas con los municipios del Atlántico. Por un lado, el Gobierno departamental dio a conocer que impulsa un proceso de descentralización de la educación superior, que a finales del año permitirá la apertura de una universidad para el sur del Departamento.

Por otro lado, ayer el director nacional del Sena anunció que esa entidad  abrirá una nueva sede en Malambo, que beneficiará a cerca de 2.000 jóvenes atlanticenses.

En cuanto al proyecto liderado por la Gobernación, esta proyecta que beneficiará a unos 2.750 bachilleres no solo de Atlántico sino de los municipios ribereños del Magdalena y Bolívar.

La iniciativa busca, por un lado, canalizar una oferta educativa que, por las dinámicas de la zona, tiene características distintas de las que tienen las capitales; por el otro, reunir a los bachilleres en las proximidades del territorio que habitan, para evitar los desplazamientos territoriales que, en la mayoría de los casos, frustran el sueño de una mayor formación.

En efecto, mientras un 30% de la población de la Costa Caribe puede continuar una carrera profesional después de terminar la educación básica secundaria –cifra que, por lo demás, es más baja que la media nacional– en el sur la relación es de apenas un 8%.

Por su parte, la apertura de una nueva sede del Sena en Malambo abre una oferta de formación tecnológica con calidad y pertinencia para los jóvenes del Atlántico y de los pueblos ribereños del Magdalena.

La decisión de llevar formación universitaria y tecnológica hasta los lugares de origen de los estudiantes es una decisión afortunada que podrá propiciar una región más educada.

Ya en Barranquilla lo venía haciendo el Gobierno distrital con la Universidad al Barrio, en la que participan alrededor de 10 instituciones de educación superior. Este año fueron graduados los primeros 350 profesionales de un programa que en poco tiempo ha reunido a unos 7.000 estudiantes muy cerca a los sectores donde viven.

Tanto los estudiantes activos como los que pronto se vincularán al sistema de formación podrán hacer parte de la economía formal que de alguna manera los viene excluyendo por la falta de calificación de su mano de obra.

A la fuerza tienen que engrosar las cifras del desempleo o vincularse a actividades de empleo informal, cuando no ilegal, con un evidente deterioro de su calidad de vida y el de las personas que tienen cerca.

En ese sentido también es muy importante la decisión de no solo apostarles a carreras profesionales sino a las técnicas y tecnológicas. Muchas de las demandas laborales de los municipios y los barrios se remiten a estos niveles de formación, justamente por la naturaleza de las actividades que allí se desenvuelven. Ser técnico y tecnólogo, como lo prueba la formación del Sena, es también una opción muy importante.

Con los estudios superiores, en fin, los jóvenes de nuestra región podrán mejorar sus medios de subsistencia, participar en la toma de decisiones de su comunidad y superar las condiciones de sus familias.

En esencia, lo que hacen estas inclusiones, pues, es ayudar a superar las brechas de pobreza y marginalidad que tienden a ser más angustiantes cuando no se tienen las competencias que la economía necesita.

Loading

Compartir en redes