Descoordinación del sistema contribuye a caída de estudiantes en las IES

Julio 21/19 En educación superior colombiana, las IES sí se están pisando las mangueras, y la ausencia de diálogo y de un ente central de coordinación, análisis, tendencias y mercado, contribuye a que la demanda esté golpeada.

La tendencia a la baja en la matrícula y la reducción en el número de matrículas de la mayoría de IES ya no es algo fuera de lo común, y confirma que las instituciones tendrán que replantear sus “productos” y valores agregados o, sencillamente, van a tener que comenzar a cerrar programas académicos.

Históricamente el sector ha venido asumiendo que hay mercado para todas las IES, sobre el supuesto de que las tasas de cobertura permiten ilusionarse con captar más y más estudiantes, y eso ha sido parcialmente cierto y ha desorientado los procesos de planeación y de creación de nuevos programas.

Desde los dos gobiernos de Juan Manuel Santos, las ministras Campo, Parody, Giha, y ahora -con Duque- Angulo, han prometido metas de cobertura en educación superior de entre el 57 y el 60 %, pero la realidad muestra que, aún sin conocer las cifras consolidadas de 2018, ésta difícilmente pasará del 54 %.

Ahora se prenden más las alarmas porque la crisis está llegando a muchas de las grandes IES privadas acreditadas que, si no hubiera sido por Ser Pilo Paga, ya hubieran pedido auxilio hace unos dos o tres años.

Es como si la demanda se hubiera congelado, dicen algunos, y eso no es sólo una intuición, pues tiene importantes hechos que demuestran la dura realidad que ahora tiene a miles de profesores desempleados porque los grupos proyectados en sus IES no se podrán abrir y, por sus contratos definidos, poco a poco se van quedando sin docencia.

¿Dónde están los estudiantes?, se preguntan muchos directivos preocupados por tener, a esta altura de julio, y a pocos días de iniciar clases, muy pocas matrículas y con la duda de abrir o no primeros semestres con 6 y 7 estudiantes matriculados, nada más.

¿No será más bien, que los estudiantes sí están, pero las plazas proyectadas son muchas más de las que se pueden efectivamente atender?

Los peligrosos datos sobre cobertura

El primer error es hacer el cálculo de que el país tiene un 46-47% de jóvenes potencialmente disponibles para matricularse en educación superior. Esta cifra sale de restarle al 100% el 53-54% de cobertura actual.

Sobre esa lógica es que la mayoría de IES han hecho cuentas alegres y han proyectado la apertura indiscriminada y desaforada de programas y modalidades en cientos de municipios.

Las cuentas son fáciles de hacer. El 53-54% de la actual cobertura (que es de aproximadamente 2.4 millones de jóvenes) corresponde a la matrícula en educación técnica profesional, tecnológica y universitaria, incluidos los programas de carácter universitario del SENA.

Pero hay que considerar que hay cerca de 1.5 millones de jóvenes en programas de formación para el trabajo y el desarrollo humano (ofertados por más de 4 mil instituciones en todo el país), más el SENA, lo que podría subir la tasa de cobertura en educación post-secundaria a más del 70%.

Además, porque hay municipios del país en los que, con mínima conectividad y sin oferta real de IES, hay bachilleres sin opciones reales de estudio, y porque  -según los análisis técnicos- no es viable considerar una tasa de cobertura del 100 %, bien por aspectos de deserción, de cobertura geográfica, de seguimiento a los resultados de los estudiantes y porque es comprensible que haya miles de personas, bachilleres, que no vean en la educación superior una respuesta a sus expectativas laborales y proyecto de vida.

Las cifras del Observatorio Laboral, del Ministerio de Educación (que tienen dos años de atraso), venían mostrando cómo los ingresos en Colombia de los técnicos profesionales, tecnólogos y profesionales universitarios, en la última década, venían subiendo nominalmente, pero que en la práctica, en número de salarios mínimos legalaes vigentes, vienen bajando de una forma preocupante. Es decir, para recibir decorosos ingresos laborales no es necesario siempre tener un título universitario.

Además, las cifras del DANE confirman que las tasas de natalidad vienen cayendo progresivamente en el país y que en dos o tres años la población potencial para educación superior será aún menor.

Hechos adicionales que permiten comprender la situación

¿Por qué el número de estudiantes no aumenta en muchas IES, especialmente tradicionales?

– Porque los programas de larga duración dejan de ser atractivos para los estudiantes

– Porque titulaciones intermedias (p.e. de ciclos propedéuticos), se hacen llamativas.

– Porque en la última década se han creado y vienen apareciendo más de 20 IES. En próximos meses, a manera de ejemplo, se comenzarán a ver nuevos pregrados de IES como el Centro de Estudios Aeronáuticos, Unisanpablo, FCV, Patricio Symes, E-lernova, UTEM y Juan Pablo II, entre otras.

– Porque no hay un proyecto de país o de diseño estratégico técnico que indique hacia dónde debe crecer, desde la educación superior, la matrícula y qué áreas del conocimiento se necesitan.

– Porque los directivos desconocen las proyecciones reales del propio sector y es sólo a través de los avisos de prensa como se enteran de que X o Y IES abre el mismo programa que ya existe en otras.

– Porque a multinacionales de la tecnología, como IBM, Apple o Google, explícitamente indican que no les importa si sus empleados fueron o no a las universidades

– Porque muchas de esas multinacionales ya han creados sus propias universidades corporativas, porque consideran que las IES tradicionales se demoran mucho, están ajenas a sus sector y dan más teoría que práctica.

– Porque las IES se han enfocado en buscar estudiantes para primer semestre y los han dejado ir en cerca del 50 % durante la carrera, y poco o nada trabajo hacen con sus egresados.

– Porque las políticas de aseguramiento de calidad se han diseñado para que las grandes IES, acreditadas, puedan extenderse libremente por todo el país, metiéndosele en el terreno mercantil de las otras IES, impulsando una salvaje competencia de mercado. Un ejemplo, es Bogotá, en donde ya ofertan programas instituciones que nacieron fuera de la capital como, por ejemplo: EAFIT, UPB, Medellín, UNAB, UTB, CES, UIS, Antioquia, Córdoba y UTP.

– Porque las IES extranjeras están aumentando aritméticamente su matrícula de colombianos, a través de programas virtuales, y con escasos requisitos de exigencia de parte de Mineducación, lo que termina siendo una competencia, poco transparente, cohonestada por el Estado. IES como la Oberta de Catalunya, Funiber, UNIR, Atlantic, Tecnológico de Monterrey, IMF, Camilo José Cela, entre otras muchas, cada vez se lucran más con estudiantes colombianos no registrados en el sistema formal de estadísticas.

– Porque las cajas de compensación siguen creciendo en sus programas, con bases de datos de familias y aportes de otras IES, en su calidad de empresas.

– Porque las únicas IES que se han mantenido y siguen creciendo son las que le han apuntado decididamente a la educación virtual, en las más variadas condiciones de calidad, costo y estrategia de ofrecimiento. Por citar un caso reciente, ¿podrán resistir las IES públicas y privadas de Antioquia, la oferta masiva y muy económica que desde la propia gobernación de ese Departamento se ha hecho frente a lo que hará la IU Digital de Antioquia?

Y finalmente, no se puede desconocer que la educación superior se encuentra retrasada y las IES no han sabido dar respuestas a las expectativas de los jóvenes, la tecnología y el mercado laboral. Programas largos, muchos de ellos reactivos frente a la tecnología, de espaldas a la realidad del mercado, y sin certeza de certificaciones previas y desempeños prácticos en el corto tiempo, entre otros aspectos, no resultan nada atractivos para los jóvenes.

Alternativas como las plataformas en línea (Platzi, que oferta educación con el modelo Netflix -pague por acceso a conocimiento en un determinado periodo de tiempo y estudie todo lo que quiera, en su ritmo y horarios), cursos on line con más habilidades para diseñar y evaluar competencias, y el auge de nuevos programas o actividades (como gastronomía, diseño de juegos, programación puntual, herramientas de computación…) responden a expectativas que el mercadeo educativo tradicional no está haciendo.

La descoordinación del sistema

Un caso que ejemplifica esta situación: El sector y el Ministerio cohonestan para permitir la creación indiscriminada de programas en áreas que laboralmente tienen serios problemas de empleo. A manera de ejemplo, entre contaduría y psicología hay cerca de 250 mil estudiantes en el país, y cada vez es normal ver que las IES siguen creando pregrados en estas áreas.

Dirá el Estado, a manera de defensa, que respeta la autonomía universitaria, que es la misma que nos ha traido donde estamos.

Pero si las propias IES, sus rectores y organizaciones no hacen pactos de caballeros, desarrollan estudios técnicos y el Ministerio y sus agencias no hacen estudios de prospectiva y advierten por dónde vienen los vientos, lo que ahora se menciona eufemísticamente como una contracción del mercado, puede terminar siendo una debacle.

Una dura reflexión final: Muchas IES han apostado millonarias inversiones apra alcanzar su acreditación institucional, para mejroar su posicionamiento en el sector y, por ende, aumentar la demanda de estudiantes, pero la realidad estadística de las últimas dos décadas muestra que si bien la acreditación tiene un reconocimiento de calidad, ésta no se traduce necesariamente en mejora en la demanda. Generalmente la matrícula se mantiene igual, e incluso son varios los casos de IES que tras acreditarse, han bajado en estudiantes.