Dudas de los académicos en torno de los RA: Yezid Pérez – agosto/21

A propósito del debate que el sector está dando sobre el SAC y los resultados de aprendizaje, el académico Yezid Orlando Pérez Alemán, facilitador del programa Retos, de ASCUN, construyó el documento “las preguntas de las IES acerca de los resultados de aprendizaje”.

Uno de los aspectos más significativos en la nueva regulación de la educación superior para la obtención de los registros calificados a partir del Decreto 1330 de 2019 y en los lineamientos de acreditación institucional y de programas adoptados por el Consejo Nacional de Educación Superior – CESU mediante el Acuerdo 02 de 2020 es la opción por los resultados de aprendizaje.

En efecto, el Decreto 1330 de 2019 menciona como una de las motivaciones para ello que “[…] se hace necesario […] integrar los resultados académicos que incorporan los resultados aprendizaje de los estudiantes y de los avances en las labores formativas, académicas, docentes, científicas, culturales y de extensión de las instituciones […]”   
 
La Resolución 021795 de 2020 que establece los parámetros para la autoevaluación, verificación y evaluación de las condiciones de programa para la obtención o renovación de registros calificados menciona que cada institución “[…] deberá definir los resultados de aprendizaje, en coherencia con la modalidad o modalidades y el lugar o lugares de desarrollo del programa, los cuales harán referencia a lo que el estudiante sabrá, comprenderá, y será capaz de hacer, como resultado integral de su proceso formativo.” (Resolución 021795 de 2020, Artículo 12, numeral b)

A continuación se menciona que los resultados de aprendizaje deberán favorecer los procesos de enseñanza aprendizaje centrados en lo que el estudiante aprenderá y lo que puede llegar a demostrar que aprendió, ser comprendidos por estudiantes y profesores y estar alineados con el plan de estudios y el perfil de egreso. De la misma manera la institución deberá definir los dominios o tipos de aprendizaje, establecer los niveles de aprendizaje que reflejen la articulación con el proceso formativo y los reconocimientos correspondientes, describir los conocimientos, las habilidades y/o competencias que le faciliten al estudiante pensar de manera crítica, ética, sistémica y creativa, reflejar las acciones para que los estudiantes aprendan a aprender, aprendan a hacer y desarrollen condiciones para que puedan actuar con autonomía, juicio y responsabilidad e incluir su clasificación o taxonomía a partir de los referentes conceptuales que los sustentan. (Resolución 021795 de 2020, Artículo 12, numeral b)

En concordancia con lo anterior el Acuerdo 02 de 2020 del Consejo Nacional de Educación Superior – CESU, que actualiza los lineamientos de la acreditación de alta calidad tanto de instituciones como de programas, identifica los resultados de aprendizaje como uno de los referentes de los resultados académicos y los define como “[…] las declaraciones expresas de lo que se espera que un estudiante conozca y demuestre en el momento de completar su programa académico. Se constituyen en el eje de un proceso de mejoramiento en el que se evalúa el grado en el cual el estudiante se acerca a obtener los resultados definidos por el programa académico. A partir de ellos se llevan a cabo ajustes en los aspectos curriculares para lograr un proceso de aprendizaje más efectivo. Los resultados de aprendizaje serán establecidos teniendo en cuenta las tendencias de las disciplinas que configuran la profesión; el perfil de formación que se espera desarrollar; la naturaleza, nivel de formación y modalidad del programa académico; y los estándares internacionales. Los resultados de aprendizaje se definirán para un programa académico específico.” (Acuerdo 02, página 8)

Se trata entonces de un aspecto determinante para la formulación en adelante de nuevas propuestas académicas o para la renovación de la oferta existente a fin de responder a las exigencias y necesidades sociales y de los sectores productivos. Además, se asumen estos resultados de aprendizaje como criterio de calidad de un programa académico. De la misma manera están incorporados en las características y factores para optar por la acreditación de alta calidad. En esta medida, al presentar las condiciones de programa de una solicitud de registro calificado las instituciones deberán evidenciar tanto el proceso de definición y análisis de los resultados de aprendizaje y su articulación con el plan de estudios del programa así como los resultados de aprendizaje mismos.

En el Curso-Taller Aseguramiento de Calidad en el Nuevo Contexto Regulatorio: implicaciones para la gestión de las IES, ofrecido por ASCUN en los meses de mayo y junio de 2021, en el marco de su programa Retos, que tuvo como objetivo comprender, analizar y discutir la nueva regulación del registro calificado de programas académicos, así como los requerimientos que la misma representa para la gestión institucional, se le dedicó un espacio especial a los resultados de aprendizaje. A los participantes en el Curso-Taller, – entre los cuales se contaban Rectores, Vicerrectores, Decanos, Secretarios Generales, Directores de Aseguramiento de Calidad, Autoevaluación o Planeación y de otros aspectos de la gestión de 24 instituciones de educación superior oficiales y privadas, tanto asociadas como no asociadas a ASCUN de las cuales 14 eran instituciones acreditadas -, se les consultó acerca de qué se preguntan en sus instituciones en cuanto a la incorporación de los resultados de aprendizaje como evidencia de calidad. Esta consulta arrojó una significativa cantidad de respuestas que ponen de presente las grandes preocupaciones que se tienen al respecto después de dos años de la expedición del Decreto 1330 de 2019 sobre todo teniendo en cuenta que a partir de la entrada en vigencia del Decreto se deben soportar las evidencias de los resultados de aprendizaje.
 
Las respuestas obtenidas de parte de los participantes pueden clasificarse en aquellas relacionadas con el concepto y la finalidad de los resultados de aprendizaje, las consideraciones de su puesta en marcha, el impacto y la relación de los resultados de aprendizaje con los aspectos curriculares y formativos, las evidencias de los resultados de aprendizaje, su seguimiento y evaluación, su relación con las competencias, el impacto en la gestión institucional y, por último, los efectos que podrán tener en la autonomía de las IES.           
 
Acerca del concepto mismo de los resultados de aprendizaje y su finalidad las inquietudes giran en torno a las intenciones al introducirlos como parte de las evidencias de calidad de la oferta de programas académicos y en qué medida ellos van realmente a transformar el aprendizaje de los estudiantes y el proceso de enseñanza aprendizaje y que realmente resulte en un mejoramiento del servicio educativo y en un indicador de la calidad del programa académico. Así mismo, surge la inquietud si con ello no se están unificando los diferentes programas académicos de las diferentes instituciones a partir de la racionalidad técnica de los resultados de aprendizaje y de forma indiscriminada para los programas académicos en todos los niveles de formación. En cuanto a la relación con los objetivos de los programas académicos y el perfil de egreso se preguntan los participantes del Curso-Taller acerca de cómo garantizar la coherencia de estos con los resultados de aprendizaje. Para algunas instituciones resulta plausible pensar en los resultados de aprendizaje en ciertos campos de conocimiento como en las ciencias exactas, las ciencias de la salud y la ingeniería, orientados a la cualificación a partir de un conjunto de destrezas y habilidades técnicas demandadas por los empleadores; sin embargo, su finalidad no resulta tan clara en el campo, por ejemplo, de las ciencias sociales y humanas. A este respecto una variable importante que no aparece en la consideración de los resultados de aprendizaje son las condiciones previas con las que llegan los estudiantes a la educación superior y que no facilitarían que se cumplan los resultados de aprendizaje; esto representa una diferencia significativa con respecto a otros contextos en donde se han adoptado los resultados de aprendizaje pero cuyo punto de partida en cuanto a la educación media es muy diferente al del país.

Con respecto a su puesta en marcha existe inquietud en las instituciones en cuanto a las condiciones necesarias, los tiempos y las responsabilidades para llevarlos a la práctica. Al respecto se manifiestan preocupaciones acerca de la complejidad que supone una gran transformación institucional para adoptar los resultados de aprendizaje. Así, es posible identificar la necesidad de ajustar políticas, orientaciones, directrices y procedimientos, entre otros, para incorporarlos. Se trata de ajustes que toman tiempo, pero que se enfrentan a la exigencia de presentar desde ya los resultados de aprendizaje para la renovación de los registros calificados. La puesta en marcha depende además de los profesores a quienes habrá que capacitar y entrenar en habilidades para la formulación y la puesta en práctica de los resultados de aprendizaje en su labor, y la articulación de las prácticas docentes y los mecanismos de evaluación con estos; dependerá también indudablemente de la apropiación y la comprensión que de los resultados de aprendizaje hagan los estudiantes. En uno y otro caso se trata de un proceso educativo y social que no se logra de la noche a la mañana.
 
Esto lleva necesariamente a la tercera gran agrupación de las respuestas obtenidas relacionadas con las fuertes implicaciones en los asuntos curriculares y el proceso formativo. Para muchos los resultados de aprendizaje significarán tener que modificar en muchos casos el modelo pedagógico, el proceso de enseñanza aprendizaje y las prácticas pedagógicas y didácticas. Así mismo, los resultados de aprendizaje impactan las orientaciones del diseño curricular, lo que significará tener que abordar revisiones o reformas curriculares a fin de adecuar los diversos niveles curriculares – desde los macrocurrículos hasta los microcurrículos y los planes de clase; incluso eso puede llevar a repensar las intencionalidades formativas de los programas académicos en cuanto a su objeto de estudio y los perfiles de ingreso y de egreso, por ejemplo. Si bien, con ello se reconoce que los resultados de aprendizaje pueden inducir transformaciones significativas en la educación superior, no se aprecia una correspondencia entre el reconocimiento de la importancia de estas transformaciones y los tiempos previstos para dar cuenta de los resultados de aprendizaje.    
 
Existen así mismo variadas inquietudes acerca de las evidencias que se deben allegar para dar cuenta de los resultados de aprendizaje con relación a las particularidades de cada institución, pues no se debería tratar de unificar los resultados de aprendizaje, sus evidencias e indicadores para un mismo programa académico ofrecido por diversas instituciones. En directa relación con esta preocupación se encuentran las relacionadas con la forma en que se debe realizar el seguimiento y la evaluación. Las inquietudes comprenden un amplio espectro que va desde las más mínimas acerca de si los mecanismos de evaluación tradicionales de la educación superior – orientados sobre todo a otorgar una valoración cuantitativa y con instrumentos muy estandarizados – son adecuados para medir y hacer seguimiento ahora a los resultados de aprendizaje, pasando por los tiempos y los momentos para evaluar los resultados de aprendizaje, pues si bien estos están asociados con la finalización del programa académico no se puede esperar hasta ese momento para evaluarlos, y llegando hasta a inquietudes mucho más profundas acerca de la necesidad de repensar y replantear el sistema de evaluación y seguimiento de los aprendizajes y lo que debe suceder si se evidencia que no se han logrado los resultados de aprendizaje.

No menos importante es la relación entre los resultados de aprendizaje y las competencias. La reflexión al respecto tiene que ver con lo que les ha significado a las instituciones impulsar el modelo de formación por competencias en las que la gran mayoría de ellas ha incursionado en las últimas décadas y que ahora deben pasar a un segundo plano, pues el énfasis estará en adelante en los resultados de aprendizaje. Si bien, con los resultados de aprendizaje no se dejan de lado las competencias y antes por el contrario, tal como lo prevé la nueva regulación, existe una interrelación entre los dos enfoques en la medida en que la formación por competencias contribuye a la obtención de resultados de aprendizaje, la comprensión y apropiación de esta relación y su traducción en una conceptualización muy clara en cada institución, tomarán un tiempo significativo antes de que pueda impactar positivamente los resultados de aprendizaje. 

Para muchas instituciones surgen inquietudes en cuanto a los impactos en las estructuras académicas y administrativas, pues prevén que los resultados de aprendizaje requerirán contar con unidades especialmente dedicadas y altamente especializadas orientadas a la innovación educativa, al apoyo a las unidades académicas para su formulación, al desarrollo de metodologías, al acompañamiento pedagógico de los profesores para su utilización y al apoyo en el planteamiento de mecanismos de evaluación que respondan a estos resultados de aprendizaje, entre otros aspectos. También la necesidad de reforzar la gestión de las unidades académicas – programas y departamentos -, para fortalecer las estrategias pedagógicas y didácticas. Esto se traducirá en mayores requerimientos presupuestales que finalmente tendrán impacto en la estructura de costos y gastos de la oferta académica, que ya de por sí ha tenido que incorporar los mayores costos derivados de los requerimientos de calidad o de acreditación.

Por último, pero no por ello menos importante, para las instituciones surgen preguntas de si con esta orientación hacia los resultados de aprendizaje se estaría afectando la autonomía de las instituciones, pues se convierten en una imposición y no en una opción para las instituciones en virtud de su Misión, su identidad, sus propósitos y objetivos institucionales u su proyecto educativo. Se pone de presente que mientras en muchos apartes de la regulación se reconoce la diversidad y la heterogeneidad de las instituciones de acuerdo con su naturaleza, tipología, Misión e identidad institucional, en lo que respecta a los resultados de aprendizaje todas las instituciones deberán perseguir su consecución en todos los programas académicos independientemente de su nivel de formación – técnicos, tecnológicos, profesionales, de especialización, maestría y doctorado -, o del campo de conocimiento como ya se mencionó.

Las anteriores inquietudes pueden estar mediadas en estos momentos por el hecho de que las instituciones se encuentran apropiando lo que establece el Decreto 1330 de 2019 y las resoluciones posteriores que formularon los parámetros para la autoevaluación, verificación y evaluación de las condiciones de calidad tanto institucionales como de los programas académicos y se requiere una mayor compenetración con dicha normatividad, pero es indudable que se trata de preocupaciones que deben ser tenidas en cuenta por el sector, pues pueden ser una explicación para las reacciones y dificultades que pueden sobrevenir con la adopción y puesta en marcha de los resultados de aprendizaje y, por que no, convertirse en un llamado para revisar y ajustar la normatividad. Este puede ser el caso especialmente en cuanto a la necesidad de repensar la exigencia de dar cuenta desde ya de los resultados de aprendizaje para la renovación de los registros calificados cuando se trata de un proceso que involucra especialmente a personas con lo cual no se puede pensar en su implantación de un momento a otro.

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