Agosto/24 Torres, representante profesoral en el Consejo Superior de la Nacional de Colombia cuestiona las políticas de aumento de cobertura en la educación superior.
No es difícil predecir cuál será el gran fracaso del gobierno nacional, la educación superior, aunque la ciencia y el deporte se le pueden sumar sin dudas. La razón es muy simple, los objetivos de aumento de cobertura y calidad son imposibles de cumplir siguiendo la desastrosa receta del gobierno de ignorar programas y experiencias pasadas, nombrar personas inexpertas en posiciones estratégicas, continuar la política de privilegiar cobertura sacrificando calidad, y mantener una clara obsesión por usar a las universidades como parte de su proyecto político.
Comencemos por decir cuales son los dos grandes errores de todos los gobiernos a la hora de aumentar la cobertura y la calidad en las universidades,
- Las universidades están hechas de personas no de edificios. Esto lo saben bien las universidades de élite, y es por ello que tienen procesos meritocráticos para la selección de profesionales de alta calidad y de alumnos talentosos. Buenos profesores logran construir grandes edificios de docencia e investigación, y
buenos alumnos logran grandes resultados académicos y de investigación, además de atraer a nuevos talentos a las universidades. Lo opuesto nunca ocurre. - No se necesitan nuevas universidades, se necesita optimizar lo que se tiene. Los gobiernos tienen la tendencia a creer que llevar educación es equivalente a llevar agua potable a una región, es solo cuestión de poner un tubo. Pero en educación es bien sabida la importancia de la movilidad regional e internacional. Los
políticos creen que una universidad debe suplir las demandas de una región, lo que hace que se desaproveche que un alumno de los llanos trabaje en mecánica cuántica y uno de Bogotá sea zootecnista trabajando en los llanos.
Démosle una mirada a los problemas que no han querido reconocer los gobiernos, en particular el presente, a la hora de aumentar cobertura y calidad, y para ello me permito utilizar el ejemplo de la Universidad Nacional de Colombia la cual se puede preciar de realizar un esfuerzo sostenido por décadas por llegar con calidad y cobertura a los territorios y que, paradójicamente, ha sufrido el maltrato de los gobiernos en lugar de hacer uso de las claras lecciones aprendidas.
Calidad docente. Las universidades son sistemas meritocráticos no democráticos. La selección de profesores de alta calidad va de la mano de incentivos en la contratación y en las condiciones laborales. Un profesional de alta calidad tiene muchas ofertas simultáneas, y hacer atractivo el trabajar en regiones apartadas para el desarrollo de sus labores no ha sido fácil para la UNAL.
Las sedes de la UNAL ubicadas en Leticia, Amazonia, y en la isla de San Andres son un ejemplo de ello. Se tienen salarios muy competitivos y condiciones que son muy atractivas, pero el distanciamiento de los centros urbanos, la falta de laboratorios especializados y de infraestructura como conectividad a internet, o de permisos de trabajo en San Andrés, han sido obstáculos para poder atraer talento y hacer permanente el trabajo académico.
Súmele a esto la falta absoluta de un sistema funcional de Ciencia, Tecnología e Innovación liderado por un ministerio que ofrezca financiamiento a proyectos en la frontera del conocimiento. No somos un país atractivo para atraer talento.
Cobertura docente. Supongamos que tuviéramos la intención de hacer cobertura a partir de la contratación de docentes. Además, asumamos que vamos a obviar el requisito de tener doctorado y solo le vamos a exigir a los docentes maestría, lo cual sería un desastre en las condiciones actuales. Voy a suponer también que vamos a pedir un promedio alto de un profesor por cada 20 alumnos. Es decir, se necesitan al menos 25,000 profesionales con nivel de maestría, dispuestos a trabajar en regiones apartadas!.
En las condiciones actuales del país esto no solamente es imposible de cumplir, sino que además es una cuenta alegre porque en realidad se van a necesitar alrededor de 75,000 profesores para cubrir varias áreas del conocimiento, en especial ciencias básicas y matemáticas.
Infraestructura. A los gobernantes les encanta el cemento, pero construir en zonas apartadas es un reto del cual no se tiene conciencia en un país tan centralista como Colombia. En Bogotá se puede suplir la falta de cemento en menos de un día, en Tumaco ese puede ser un problema de semanas. La falta de empresas capaces de desarrollar infraestructura en lugares apartados hace que los costos sean enormes y lleva a sembrar un manto de duda de corrupción. El metro cuadrado de edificio de aulas construido en Bogotá puede ser de alrededor de 10 millones de pesos. En Tumaco ese valor puede llegar a los 19 millones de pesos si se cuenta con suerte y hasta la venia de actores irregulares en la región.
Tiempo. Los tiempos de implementación de concursos docentes y construcción de infraestructura son inadmisibles para la política. Un buen concurso docente requiere al menos 18 meses para tener un desarrollo exitoso. La construcción de un edifico académico puede tomar 18 meses en Bogotá si se tienen los recursos
disponibles y los permisos aprobados. En Tumaco la UNAL ha aprendido lo difícil que es tener que construir en un sitio en donde nadie quiere hacerlo, y la construcción de infraestructura ha demorado varios años.
Pertinencia académica: Los políticos regionales siempre han tenido la obsesión de tener universidades con carreras que le aporten a la región. Esto es uno de los errores que ya fue superado en el siglo pasado con la movilidad académica. La búsqueda de talentos se hace en todas las regiones y los países. Uno de mis alumnos que actualmente cursa estudios de doctorado en Física Nuclear en el MIT, estudió su bachillerato en el municipio de Paz de Ariporo, Casanare. ¿Debemos limitar a los jóvenes para realizar sus sueños por las obsesiones de corto plazo de la política?.
Necesitamos una verdadera movilidad interna y externa, en donde alumnos de Bogotá quieran ir a estudia a Tumaco y los de Tumaco vayan no solamente a las grandes ciudades sino al mundo. La obsesión por usar la bandera de la regionalización es de siglos pasados no de este.
Desactualización tecnológica: En este momento de la historia de la humanidad cada alumno que ingrese a una universidad debe recibir un computador o tablet, y conexión a internet estable y permanente, y en regiones apartadas esta conexión a internet debe ser satelital. La formación en programación en lenguajes como Python para hacer uso correcto de Inteligencia Artificial debe ser parte de todos los planes de estudio, en particular en ciencias humanas. Los docentes universitarios debemos recibir capacitación en nuevos mecanismos de enseñanza haciendo uso de tecnologías de punta. Esto es más importante que invertir en cemento y no está en ningún plan de acción del gobierno.
Plan de incentivos: El sistema estatal incentiva la investigación, investigación que no financia, pero no da incentivos al mejoramiento y la excelencia académica. El cambio de la ley 30 es una prioridad, pero debe hacerse desde el entendimiento profundo del sistema universitario, no desde los afanes de victorias tempranas y
emocionales.
¿Hay esperanza? Estos solo son unos pocos de los retos que un gobierno debe asumir, pero para hacerlo debe despojarse de la ideología y ser pragmático buscando dejar establecido un programa de largo aliento, que tenga unos logros en el corto plazo. El mejor ejemplo lo tiene en la universidad que más ha maltratado este gobierno, el programa PEAMA de la Universidad Nacional de Colombia, el cual ha sido elogiado en eventos internacionales.
El Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (PEAMA) busca facilitar el ingreso a la formación profesional de los jóvenes que residen y hayan cursado los dos últimos años de bachillerato en municipios de difícil acceso o con problemas de orden público, y así fortalecer la proyección de la UNAL al territorio nacional.
El programa ofrece programas de pregrado en regiones apartadas por medio de la oferta de los cursos básicos en estas regiones. Si se decide por un programa de ingeniería el alumno admitido cursa las materias iniciales de matemáticas, física, introducción a la ingeniería en el territorio, haciendo uso de infraestructura existente por medio de acuerdos con las autoridades locales. Se desplazan a las regiones profesores de alto nivel de las sedes principales a dichas regiones.
Una vez superada la etapa inicial, los alumnos eligen una sede principal para culminar los programas. En las sedes se tienen programas de recibimiento y adaptabilidad, y pueden hacer uso de mecanismos como préstamos condonables o ser alumnos auxiliares. En un paro como el que vive la universidad en estos momentos, son precisamente los alumnos de los programas PEAMA los que más sufren por la incertidumbre generada, y los que más critican dichos paros que terminan perjudicándolos.
https://admisiones.unal.edu.co/pregrado/amazonia-caribe-orinoquia-y-tumaco/
En la medida en la que se vaya aumentando la cobertura regional, se desarrolla infraestructura en las regiones, que servirá para el desarrollo de sedes universitarias en propiedad.
Dicho programa puede ser desarrollado con el liderazgo del gobierno y el apoyo de las grandes universidades estatales, añadiendo elementos como entrega de infraestructura tecnológica móvil a los alumnos, y apoyo de gobiernos locales. Lo que le daría al gobierno una esperada victoria temprana, articulación con gobiernos locales, y aseguraría el dejar huella para un legado por el cual todo político espera ser recordado.
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