El auge de los negocios de los posgrados

El auge de los negocios de los posgrados

Por Jorge Yarce. Presidente ILL

Cada vez más se aumenta el número de posgrados por la competitividad en el marcado laboral que exige una mayor cualificación de la gente. Es claro el ascenso de la población a la profesionalización especializada. Ya no basta con el pregrado para competir por un buen puesto en una buena empresa.

Como el sector grande de estudiantes de pregrado está en el área de las ingenierías, la administración, economía y afines, no es de extrañar que el campo de las especializaciones refleje de alguna forma esa tendencia: Sube cada día la oferta de tecnología, ecología, informática, biotecnología, negocios internacionales, logística, etc…

Y en la medida en que se acerque la aprobación de nuevos TLC’s, eso también incidirá fuertemente en la demanda  especializada en el campo de los negocios y del comercio internacional. La especialización crece ahí donde hay más posibilidades de empleo. Es asunto práctico, no de deliberación vocacional ni de aspiraciones idealistas.

Ahí es donde las universidades meten la cabeza y ponen el corazón: lo que pueda crear demanda y traiga alumnos que paguen la matrícula. Por eso no dudan en llenarse de especializaciones, de ensayar aquí y allá, de improvisar un poco en el terreno del profesorado. Muchas veces los posgrados son el factor equilibrador de los presupuestos. La plata manda y hay que tomar ese camino.

Preocupante el  escaso número de maestrías, aunque han crecido y hay un esfuerzo claro de algunas universidades por ofrecer mayor calidad. En los doctorados es mucho más débil el esfuerzo aunque la necesidad es grande porque repercute en el grado de investigación que está en niveles demasiado bajos en comparación con otros países.

Mientras no lleguemos siquiera a un 10 por ciento del profesorado con doctorado, estaremos muy atrasados. Y en los doctores actuales, hay dos fenómenos preocupantes: parte se dedican a otras cosas; y más de la mitad son de física, química, matemáticas, y escasísimos de ciencias sociales y humanidades o de agricultura, por mencionar un sector necesitado como el que más.

Las universidades tendrían que reflejar en sus posgrados mucho más la urgencia de los temas económicos y sociales. La crisis mundial pasó casi virgen por ellas. Ni las causas ni las consecuencias fueron analizadas suficientemente, salvo unos pocos casos, que no alcanzan para rescatar el tema como algo importante. La urgencia de una política económica que impulsa la masificación de las pyme, por ejemplo, debería tener un apoyo grande en las universidades, contando con el respaldo de Colciencias, entidad  muy interesada por cierto en ese tipo de planes.

JY

 

 

 

Jorge Yarce – jy@universidad.edu.co

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