El costo oculto de la desfinanciación educativa: Luis Fernando Polanía

El costo oculto de la desfinanciación educativa: Luis Fernando Polanía

Oct/21 En Crónica del Quindío, el rector de la U. del Quindío rechaza los drásticos recortes presupuestales del gobierno para la Universidad del Quindío y la educación pública.

La asignación presupuestaria para la educación superior pública siempre está en directa relación con las decisiones y acciones institucionales, por ende, su monto afecta no solo las dinámicas internas si no también su natural influencia en el crecimiento y desarrollo del territorio.

Las finanzas juegan un papel ineludible para alcanzar los propósitos misionales, en torno a la ciencia, la formación y el bien social; por tal causa, el Estado debe prestar atención especial y analizar, con base en las circunstancias particulares del país, los beneficios que conlleva la inversión educativa.

La anterior reflexión se desprende tras el examen realizado al proyecto de Presupuesto Regionalizado 2027 del Departamento Nacional de Planeación, un ejercicio preliminar e indicativo, en el cual se evidencian drásticos recortes en la disponibilidad de recursos para la educación pública en general y en particular para la Universidad del Quindío, comprometiendo seriamente el desarrollo de la alma mater.

En efecto, en el citado presupuesto se bajan de manera considerable los aportes referidos a la calidad y fomento de la educación superior. Por ejemplo, para la Política de Gratuidad la disminución es del 92.97 %, porcentaje correspondiente a la diferencia entre los recursos asignados durante la vigencia 2026 por valor de $26.298.564.174 y lo propuesto para la vigencia 2027, por un valor de $1.849.000.000.

En relación con el fortalecimiento de las condiciones de la Uniquindío, se pasaría de tener un recurso asignado en la vigencia 2026 de $6.549.308.547 a un recurso de $3.134.000.000, donde la reducción propuesta es del 52.15 %; y en cuanto a los Planes de Fomento a la Calidad y al Bienestar, la caída es bastante considerable, correspondiente al 98.67%, puesto que se pasaría de recibir recursos por valor de $7.151.835.376 a unos dineros planteados de apenas $95.000.000.

El Estado deberá, entonces, como un actor clave en el desarrollo del país, y cuya capacidad de gestión de las crisis ha permitido superarlas, avanzar en el análisis y solución de la actual. Por eso, desde el sector de la educación universitaria pública, un bien superior de la sociedad, creemos que esta no va a ser la excepción.

En las actuales circunstancias es necesario tener en cuenta que la austeridad es un aspecto que no puede soslayarse, pues a ella hemos recurrido en varias ocasiones, de allí los resultados positivos logrados en la Uniquindío. En todo caso, considero, la austeridad no puede ser factor que incida en áreas esenciales para un futuro crecimiento del país, como la educación superior. Este recorte, indiscutiblemente, puede aumentar la desigualdad, por lo tanto, sería más apropiado que el Estado piense en una apuesta por la educación superior pública y así, impulsar comunidades más prósperas y de oportunidad para todos.

No es el momento de asumir ese costo oculto hacia el debilitamiento del Sistema Universitario Estatal, pues la historia ha demostrado que la sociedad nace y crece a partir del hecho educativo; dicho de otra forma, educar es dar pie a una sociedad de sana convivencia. Empero, como Uniquindío, sí estamos dispuestos a contribuir con el saneamiento fiscal del país, pero le hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que los recortes se hagan en unas justas proporciones y no como están planteados preliminarmente. De esa forma, protegeremos el porvenir de la región y cuidaremos las alas del futuro.

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