El drama de la Universidad en Venezuela. Difícil aprender y enseñar con hambre

El drama de la Universidad en Venezuela. Difícil aprender y enseñar con hambre

Marzo 25/22 Hablar de academia y calidad en la U. venezolana no tiene sentido, cuando sus docentes ganan, por mes, lo mismo que en Colombia recibe un profesor de cátedra, por hora.

La siguiente es una radiogradía, hecha con base en distintos informes de prensa, aportes académicos y análisis del Observatorio de Universidades de ese país, sobre los principales males que enfrenta la educación superior venezolana, en una Nación que hace más de dos décadas (con los gobiernos de Chavez y Maduro) ha enfrentado un fuerte aislamiento del contexto internacional y una economía cada vez en más crisis en virtud de medidas políticas y económicas del Estado, que tiene a la hermana Nación con las más altas tasas de improductividad y crisis económica del mundo.

1) Profesores mal pagos

El salario mensual de los profesores universitarios en el mejor escenario llega a los 11 dólares (entre 40 y 45 mil pesos colombianos), para el caso de los docentes titulares, según el escalafón.

En razón del permanente y geométrico aumento de la inflación, los ingresos cada vez alcanzan para adquirir menos alimentos.

Los docentes que logran pensionarse reciben mucho menos dinero y su vida, salvo tengan ingresos adicionales, se acerca a la indigencia en muchos casos.

Sindicatos de Trabajadores y Trabajadoras como los de la Universidad Politécnica Territorial del estado Lara Andrés Eloy Blanco, y la Asociación de Empleados Administrativos de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (AEAUNET), claman en redes sociales para que el gobierno les escuche. Se habla de jubilados que aguardan por su pensión desde hace cinco años o más.

Según las denuncias, “los universitarios demandan salarios justos y dignos y cuestionan que a los pensionados  no les alcance la asignación monetaria para adquirir un medicamento para la hipertensión arterial. Los pensionados y jubilados reiteraron se rechazo al monto de 7 bolívares al mes que por este concepto deposita el Ejecutivo nacional. Esa cantidad alcanzaría apenas para comprar un solo producto”.

“En 2001, un profesor titular ganaba alrededor de 2 mil 400 dólares. En 2021, ese mismo profesor obtiene 11 dólares mensuales por su trabajo, es muy lamentable, como lo hanseñalado los gremios que han denunciado a la reciente convención colectiva anunciada por el Ministerio de Educación Universitaria. En México y hasta en Nicaragua, los sueldos en el mayor escalafón varían entre los 1.000 y los 2.000 dólares”, señala Carlos Meléndez, profesor de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) y gestor del Observatorio de Universidades de ese país.

2) Personal académico con hambre

Según un informe de la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes (APULA), el 69 % de los docentes universitarios de ese país deben buscar fuentes alternas de trabajo para poder subsistir, dada la pobreza extrema que enfrentan.

La mayoría enfrentan serios problemas de salud física y mental, pues se alimentan a base de carbohidratos y sin proteína.

El 56% de los profesores universitarios se ha visto obligado de vender o intercambiar bienes para adquirir comida durante la pandemia, según los datos arrojados por la Encuesta del Observatorio de Universidades sobre las condiciones de vida de la población universitaria, Enobu 2021.

“Ha habido un impacto importante en la calidad devida de los universitarios venezolanos. Que 86% de los docentes haya tenido que reducir sus porciones de comida al día, o que solo 18% de los alumnos pueda comer proteína animal con una frecuencia diaria refleja parte de este impacto”, señala Meléndez.

3) Estudiantes desertores y desmotivados

La situación de los docentes no difiere mucho en los estudiantes. Según un reciente estudio de la Facultad de Odontología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se calcula que el 55.6 % de sus estudiantes han considerado abandonar sus estudios. Ansiedad, insomnio, altibajos emocionales, desesperanza, tristeza, irritabilidad, falta de concentración, estrés y ataques de pánico son algunos de los síntomas que  padecen los alumnos de pregrado, pues desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020, las actividades se encuentran paralizadas, y aún se encuentra pendiente la finalización del periodo lectivo 2019-2020.

4) Abandono y vandalización de las universidades

La pandemia significó abandono físico de los campus universitarios.

A manera de contexto, solamente el pasado mes de febrero -según un informe del Observatorio de Universidades -OBU- se documentaron 10 actos vandálicos en distintas universidades, asfixiadas presupuestariamente, y afectadas por el sistemático robo de su mobiliarios y equipos. En promedio, desde marzo de 2020, se han hecho cuatro denuncias mensuales sobre el daño a infraestructuras de universidades públicas, sumando 96 denuncias de gremios, autoridades, profesores y estudiantes.

Cada vez son más comunes las escenas de aulas, campus y auditorios deteriorados por el vandalismo, la falta de mantenimiento y abandono. OBU detalla que durante lo que va de pandemia, las universidades quedaron desoladas y a pesar de que poco a poco se han ido reactivado con las clases, se han registrado 240 hechos delictivos; entre hurtos (161), robos (46) y agravios a universitarios por terceros (33).

5) Presupuestos cada vez menores

En el caso, por ejemplo, de la Universidad Central de Venezuela, ésta cumple más de una década con significativos recortes presupuestales, que impiden su normal funcionamiento, y nada de inversión.

Los recortes han afectado gastos de funcionamiento, sostenimiento y mantenimiento de las instalaciones, así como el recorte de personal.

6) Baja Calidad Académica

Según reporta el Observatorio de Universidades de Venezuela, las universidades controladas por el Gobierno son las más cuestionadas en términos de calidad académica; 76% de sus estudiantes las califica de regular a deficiente. En dichas IES, 7 de cada 10 no tiene computadora portátil y 9 de cada 10 no tiene tablet.

Actualmente se debate en el país, impulsada desde el Gobierno Nacional, una propuesta de nueva Ley de Universidades, criticada por los propios académicos.

Mientras que se busca impulsar la Ley, la Universidad de los Andes (ULA) -una de las más reconocidas- llamó a atender la crisis que atraviesa el sector universitario, la cual califica de “humanitaria y compleja” debido a las carencias generales que sufren sus miembros, desde los profesores hasta el personal obrero. En un comunicado firmado por el rector Mario Bonucci Rossini y el secretario Manuel Morocoima, la institución denunció la hambruna y la degradación humana que sufren los miembros del sector universitario, así como la imposibilidad de cumplir sus funciones adecuadamente por el deterioro de toda la infraestructura universitaria.

7) Control gubernamental

Auncuando se reconoce, constitucionalmente, la autonomía unievrsitaria, el Estado condiciona la gestión de la mayoría de universidades, que en su participación internacional, información web y tasas de matrícula y graduación muestran serios y preocupantes retrasos con respeto al contexto internacional.

La gestión educativa actualmente está en cabeza de la ministra del Poder Popular de Educación Universitaria, Tibisay Lucena (quien se ha enfrentado con el gobierno colombiano). En 2017 fue sancionada por Estados Unidos por intentar socavar la demoracia en los procesos electorales de ese país.

Recientemente, tras el polémico fallo que entregó la sede física del Diario El Nacional a Diosdado Cabello, se indica que allí se creó una Universidad Internacional de las Comunicaciones.

Actualmente el sector académico venezolano cuestiona la decisión del gobierno de ordenar el regreso a la presencialidad, pues consideran -en su mayoría- que no están dadas las condiciones – en general- para ello.

«Los diferentes gremios piden condiciones laborales, socioeconómicas, transporte, han manifestado su inquietud sobre la crisis de la gasolina, entre otros aspectos que no se pueden ignorar. Es muy fácil pintar, desmalezar, hacer la inversión de 40 millones de dólares dicho por el mismo Ejecutivo, pero eso no nos puede desviar de la verdad sobre la vuelta a las actividades semipresenciales», ha dicho la rectora de la Universidad Cental de Venezuela UCV, Cecilia García Arocha.

En entrevista a medios, Arocha continúa señalando que «la pandemia no ha terminado y mantener la bioseguridad es muy costosa. No estamos llorando por el presupuesto, pero sí pedimos el presupuesto que se le adeuda a la UCV desde el año 2000. En 2021, solo aprobaron 1.32% de lo que se pidió y esto no permite hacer nada. No se puede seguir mintiendo con la semipresencialidad porque no hemos vuelto por las condiciones socioeconómicas que sufre la comunidad universitaria. Los laboratorios están sin reactivos, sin computadoras, las aulas están igual».

Otros síntomas de la crisis del sector, difícilmente documentados, por ausencia de estadísticas actualizadas y confiables, mas obtenidos por docentes de dicho país y redes sociales:

– Desconocimiento del impacto real de la crisis, en cifras, de la universidad venezolana

– Ausencia de universidades venezolanas de los más reconocidos rankings mundiales de calidad

8) 20 datos para entender las condiciones en que viven y trabajan los universitarios venezolanos

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1) 88% de los profesores y 95% de los estudiantes no se han vacunado contra el covid-19.

2) 44% de los docentes con 60 años o más sufre de hipertensión arterial

3) 93% de los docentes tienen dificultades para poder adquirir sus medicamentos

4) 70% de las profesoras universitarias tienen entre 1 y 3 años sin realizarse un examen médico de rutina.

5) 21% de las profesoras universitarias son hipertensas y 17 % de ellas sufre lesiones en sus músculos y cervicales debido al trabajo con computadoras.

6) 33% de los docentes de educación superior come menos de tres veces al día.

7) 35 % mayores de 60 años come menos de tres veces al día.

8) 48% de los docentes de la región nororiental come menos de tres veces aldía.

9) 85% de los estudiantes se ha visto obligado a reducir sus porciones de comida durante la pandemia.

10) 8 de cada 10 docentes han reducido sus porciones diarias de comida debido a la situación económica del país.

11) 51% de los estudiantes ha pensado abandonar su carrera durante la pandemia.

12) 97% de los estudiantes en las instituciones públicas no recibe becas y 92% no recibe bonos del sector público.

13) El 30% de los docentes universitarios en Venezuela tienen ingresos familiares de 1 a 10 dólares mensuales.

14) El 84% de las familias de los académicos universitarios en Venezuela reciben ingresos familiares menores a 100 dólares.

15) El ingreso familiar de 64% de los profesores menores de 40 años no supera los 30 dólares al mes.

16) El 60% de los profesores y 48% de los estudiantes no tienen servicio eléctrico continuo.

17) 83% de los estudiantes e igual número de profesores indican que su conexión a Internet es de regular a mala.

18) La herramienta más utilizada para impartir clases es elWhatsapp59% de los profesores la utiliza.

19) El 60% de los estudiantes utiliza el plan de datos móviles para poder acceder a sus clases virtuales.

20) 23% de los estudiantes de las instituciones públicas no se han podido incorporar a clases en pandemia.

Foto de: Elpitazo.net

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