Feb 27/22 Parece que poco a poco el cartón del título profesional cederá terreno frente a los reconocimientos digitales, más personalizados y que describen mejor los conocimientos y habilidades del estudiante-egresado.
Se trata de las insignias, microcertificados, badges, credenciales digitales alternativas (se designan de muy diversas formas)…. que, en otras palabras, consisten en el reconocimiento formal que hace una institución educativa de determinados aprendizajes, habilidades o competencias, y que permiten a los potenciales empleadores identificar si el candidato sí domina ciertas áreas específicas de conocimiento.
La puesta en práctica, y esperada pronta oficialización de este reconocimiento de aprendizajes -parciales- previos, debe complementarse con el Sistema Nacional de Cualificaciones al que Colombia le está apostando y que responde a una expectativa y necesidad sentidad en todo el sector, tanto para favorecer la movilidad estudiantil, como para no poner cortapisas al desarrollo profesional de los estudiantes.
En términos prácticos, la idea es que el estudiante en vez de andar con su engorroso (en tamaño) diploma oficial, pueda tener registrado, de forma digital, todas sus certificaciones , que estas puedan ser consultadas por sus potenciales empleadores y actualizadas permanentemente en la medida en que, mediante cursos, seminarios, talleres, diplomados… vaya adquiriendo nuevas habilidades.
Vale recordar que tradicionalmente, por ejemplo, un estudiante que cursa hasta último semestre de un programa profesional que se retira del mismo, no alcanza el suficiente valor agregado para ser reconocido en el mercado laboral. Sigue siendo visto como un estudiante o un no graduado, desconociéndole las habilidades y aprendizajes obtenidos desde antes de su grado. En este ejemplo, el no graduado inlcusive puede tener iguales o más condiciones que muchos otros graduados de programas más cortos.
El caso de la Universidad Estatal de Morgan, en Baltimore (Estados Unidos), presentado por www.edsurge.com muestra cómo en esta institución, incluso antes de que los estudiantes terminen sus estudios, tendrán algo oficial que les permitirá mostrar al mundo lo que han aprendido hasta ahora.
Según el informe, la universidad está implementando un nuevo sistema que le dará a cada estudiante un nuevo tipo de transcripción digital que incluirá cosas como los cursos que ha tomado y su participación en programas comunitarios.
Es solo un ejemplo del crecimiento de los sistemas de credenciales digitales que, según los líderes, ayudarán a construir un mejor puente entre la industria y la academia, y también pueden cambiar algunas de las formas en que funciona la educación superior.
Un ejemplo reciente de que las transcripciones lo constituye la compra por parte de la editorial Pearson de Credly, una plataforma de acreditación digital con sede en Nueva York, por 200 millones de dólares. A través de plataformas como ésta se muestran pruebas de finalización de cursos universitarios tradicionales y también pruebas de que los estudiantes completaron certificados de proveedores corporativos, incluidos Google, IBM y Hubspot.
“Creemos que nuestras viejas transcripciones contaban la mitad de la historia”, dice Solomon Alao, vicepresidente asistente de evaluación de resultados en la Universidad Estatal de Morgan. “Realmente no estaba dando a los estudiantes el crédito que se merecen”.
Las transcripciones tradicionales no transmiten completamente los logros de los estudiantes fuera del salón de clases, incluso si esos logros muestran liderazgo y se realizaron en programas administrados por Morgan State, dice Alao. Tendían a dejar de lado la participación de la comunidad, como la participación en los asuntos estudiantiles, y esa es información que Morgan State cree que a los empleadores les gustaría saber.
La universidad está implementando “carteras” de credenciales digitales para todos los estudiantes, que espera terminar dentro del próximo año.
Los estudiantes pueden personalizar su carpeta digital que ponen frente a los empleadores y retienen el control de la misma, dice Alao. “Pone a los estudiantes en control de sus propios registros”, dice Alao.
Lucha por el control
Tal como está ahora, colegios y universidades controlan estrictamente los registros de los estudiantes. Seleccionan cuáles cuentan para obtener un título, especialmente al decidir qué créditos permitirán que se transfieran desde otras instituciones.
Los defensores de los sistemas de credenciales digitales argumentan que dar a los estudiantes la propiedad de una billetera digital de lo que han aprendido que incluye una gama más amplia y reflexiva de logros personales podría ayudarlos a comunicarse mejor con futuros empleadores, si los gerentes de contratación comienzan a tomarlos en serio.
Mientras tanto, la pandemia ha visto un aumento en las ofertas en línea que son más cortas que los programas de grado tradicionales, dice D. Christopher Brooks, analista senior de Tambellini Group. Estas insignias y credenciales de forma más corta se consideran una forma de baja presión para que las personas mejoren sus habilidades o se vuelvan a capacitar con la esperanza de hacer una transformación significativa de sus vidas. “La gente quiere poder pasar por esa secuencia a bajo costo con una barrera de entrada baja para transformarse”, dice Brooks.
Tener una billetera de credenciales digitales les permite a los estudiantes “traducir experiencias pasadas en oportunidades futuras”, lo que podría ser bueno para crear equidad, ya que podría dar un impulso a aquellos que no han sido atendidos por el sistema existente, argumenta Leu.
Ya sea que perturbe o no el sistema educativo actual, la amplia aceptación de las credenciales digitales, según algunos de sus defensores, empoderaría a los estudiantes al darles la propiedad sobre los artefactos de su educación.
Es claro que los proveedores de educación y los empleadores también tendrían que cambiar la forma en que operan para que este nuevo panorama de credenciales digitales tenga éxito.
Aunque los expertos señalan que es pronto.
“En este momento, tener un título sigue siendo el rey”, dice Brooks de Tambellini Group. “Sigue siendo el rey para los estudiantes. Sigue siendo el rey para los empleadores”.
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