El papel de la ética en la gobernanza universitaria: Oscar Aparicio / junio-20

PhD en Filosofía y en Educación, Oscar Yecid Aparicio Gómez, Fundador y CEO de Ed&TIC, analiza cómo la reflexión ética y el estudio del discurso moral en el contexto universitario permea la gobernanza en la educación superior.

A través de los siglos, la universidad –universitas-, se ha ido consolidando como una comunidad de personas que buscan alcanzar fines comunes en torno a la verdad, el bien y la belleza. En medio de esta búsqueda, se han formulado y reformulado las grandes preguntas sobre las acciones humanas en orden al mejoramiento de las condiciones de vida de las personas; la ética aparece en este escenario para acompañar la formulación de los grandes interrogantes en los escenarios morales donde habitualmente se generan: Sociedad, Familia, Cultura, entre otros.

Si bien la moral se remite a las creencias, hábitos, costumbres, valores, entre otros, la ética se orienta a la reflexión sobre lo que consideramos moral. Mientras que en el ámbito de la moral se justifican los actos desde una ética común mediante el ejercicio de explicar ¿por qué hacemos lo que hacemos?, la ética en el medio universitario ofrece un paso adelante hacia la fundamentación del discurso moral circunscrito al razonamiento, desde una ética teórica o teorética, y desde la aplicación de la reflexión teórica al entorno de la vida, la sociedad o la tecnología mediante una ética práctica.

En estos términos, la reflexión ética y el estudio del discurso moral en el contexto universitario permea la gobernanza en la educación superior. El conocimiento del medio universitario y de sus diversas morales permite extender puentes de diálogo con toda la comunidad. El reconocimiento de cada persona y de cada colectivo desde la diferencia que le es propia según sus propias normas, costumbres y tradiciones, nos remite a lo práctico, a la responsabilidad de dar cuenta de lo que hacemos, y de mover la voluntad de los interlocutores para que ellos también se sientan en la libertad de hacerlo en condiciones de reciprocidad; esta actitud que genera confianza marca la senda para generar vínculos desde el diálogo, el reconocimiento y el respeto entre todos los miembros de una grupo social.

Ahora bien, la comunidad universitaria, la comunidad ética que explica por qué hace lo que hace genera confianza, puede reconocerse y acreditarse como una comunidad creíble y confiable para la sociedad: que trasciende la reflexión de lo cotidiano a lo permanente; que se mueve de la justificación a la fundamentación de los actos y actitudes al interior de la comunidad y  mediante el ejercicio de las funciones sustantivas; que construye, documenta y comparte a través de una reflexión lógica, crítica, racional, argumentativa los hechos y acciones cotidianos dentro y fuera del ámbito universitario. En este contexto, la ética práctica o aplicada ofrece una amplia perspectiva a la gobernanza universitaria, en lo referente a la reflexión en torno a la vida, la sociedad y la tecnología.

Aunque la ética nos permite fundamentar la reflexión racional, lógica, crítica y argumentativa sobre la moral, es necesario postular una serie de referentes que guíen el camino hacia el perfeccionamiento de la comunidad universitaria y de la sociedad en general. Los valores aparecen aquí como horizontes de referencia para la universidad en cuanto comunidad ética, y aunque es necesario conocer la identidad de cada IES para postular un código de ética que responda a los principios por los que se rigen cada una de ellas, podrían proponerse algunos valores desde la dignidad que proteja la autonomía, desde el respeto que conserve la heteronomía y desde el espíritu reflexivo que preserve la responsabilidad de dar cuenta de los propios actos personales y comunitarios.

En algunas ocasiones el acceso a la información para la toma de decisiones es limitado o insuficiente; la racionalidad tiene sus límites, y es necesario pasar al terreno de la razonabilidad fundamentada desde lógica, la crítica y la argumentación, a esa razonabilidad que requiere de la escucha del otro, del diálogo abierto y sincero, de la confianza y el respeto. Además de la relevancia de los gobiernos colegiados, los comités de ética en las instituciones de educación superior pueden coadyuvar en las labores de gobernanza a la hora de evaluar la finalidad de las acciones morales o el impacto de la afectación de las decisiones institucionales, o de la formulación de proyectos de investigación e innovación, ya que estos comités cuentan con la participación de representantes de la comunidad y de expertos de diversas disciplinas concomitantes.

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