El perfil deseado para un vicerrector académico: Ricardo Torres – junio/20

“Necesitamos vicerrectores en salida, de calle, de relaciones para entender qué es lo que realmente necesita el sector productivo”, dice Ricardo Ernesto Torres Castro, rector seccional de la U. Santo Tomás en Medellín, en el diario El Mundo.

El camino de transformación, urgente y necesario, que deben tener las universidades, exige de líderes igualmente capaces de transformarse y transformar la educación con un carácter, igualmente, urgente y necesario. Cada día, como desde hace mucho tiempo, es determinante el rol de los directivos en las instituciones. claro es, como bien lo reza la teoría administrativa, que las organizaciones asumen la personalidad del líder, esto es que, si en nuestras universidades hay rectores y vicerrectores que no comprenden la realidad por la que estamos pasando, muy difícilmente la institución lo comprenderá. Aplica para cualquier institución, lo que nos lleva a pensar en un primer momento que podremos entender la cultura organizacional como la personalidad de la institución tan solo observando a quienes las dirigen. Vamos un poco más hacia delante: esta pandemia por la que estamos pasando ha acelerado a un ritmo vertiginoso el camino de la transformación. Muchos años intentando entrar en la era virtual, capacitando a nuestros docentes, creyendo que nuestros estudiantes estaban listos, adaptando tecnología a nuevas didácticas, a nuevas formas. ¿Qué conclusiones podemos sacar? No muchas hasta el momento, aun la curva de aprendizaje no se ha desarrollado como para decir qué sí y qué no. Sin embargo, lo cierto es que este coronavirus desnudó la piel de los líderes y en las instituciones nos dimos cuenta quién sí podría asumir con sus propias fuerzas los cambios que hoy requieren las universidades. Es más, en ellas han retornado los roles que realmente son determinantes en su proceso de desarrollo, como el de los vicerrectores académicos.

En toda organización, existen las áreas que determinan el desarrollo como la producción de nuevos productos, su lugar en el mercado, la interacción con los usuarios o clientes, el lugar donde este producto debe impactar y la forma como se promociona. Estas actividades definen lo que se llama el core del negocio. En las universidades también existe esa actividad: las vicerrectorías académicas. Por años, los vicerrectores académicos han tenido que lidiar con procesos curriculares, de calidad, responder a las funciones sustantivas con asertividad y pertinencia, trabajar colaborativamente con sus decanos y docentes, entender la realidad del estudiante y por lo mismo la del mundo laboral como el cliente natural de las universidades para posicionar su producto: los profesionales que ingresan al mundo laboral. Hasta la fecha, un vicerrector académico debería tener tres competencias básicas: entender la legislación educativa y la normatividad que rige cada institución, liderar equipos de trabajo académicos con el fin de desarrollar las funciones sustantivas en la institución y garantizar las condiciones de calidad para que la misión de la institución se desarrolle a cabalidad. Sin embargo, el camino de la transformación hoy exige de éstos otras competencias.

No es posible que hoy un vicerrector entienda su rol como simple articulador, cosa que ya es meritoria, por cierto; sin embargo, no es suficiente. Necesitamos vicerrectores en salida, de calle, de relaciones para entender qué es lo que realmente necesita el sector productivo. Necesitamos de conversadores y agentes de cambio que sepan poner la conversación en el campo de la práctica. Necesitamos vicerrectores que actúen como gerentes de mercadeo, creando productos diferentes a sus programas académicos, creando una oferta que responda a eso que han visto como necesidad en el mercado, empáticos y carismáticos para atraer a los equipos hacia el camino de transformación. Está bien saber de legislación y de procesos, pero el mundo está exigiendo cosas más simples y arriesgadas, para esto ya muchos han iniciado a estudiar y conformar equipos de innovación, que sepan recrear los procesos internos de la institución de una manera más simple y menos burocrática y sepan proponer productos al mercado conforme a las necesidades. ¿Cómo va a ser la universidad pos-pandemia? Si el confinamiento tiene que durar un año más ¿Cómo asegurar y de qué forma el camino de transformación? ¿Qué debe transformar la universidad para no perder su esencia y entenderse en el contexto global? Preguntas que sólo nos podría responder un vicerrector académico.

Compartir en redes