Enero 31/21 Vencido el plazo que tenían para mejorar, gobierno Peruano cerrará 1 de cada 3 universidades por no cumplir condiciones básicas. Defender la calidad implicó afectar miles de estudiantes.
En Colombia, por su parte, donde los actores del sector hablan con cierto orgullo de su Sistema de Aseguramiento de Calidad, éste ha fustigado a los programas pero no ha significado el cierre de ninguna IES. El tiempo dirá cuál medida (si la peruana o la colombiana) es más efectiva.
El cierre de IES en Perú
En este mes de enero culminó una fase del proceso de licenciamiento de universidades peruanas, empezado a finales de 2.015 cuando se aprobó una reforma universitaria, paralela a la creación de una Superintendencia Nacional de Educación, SUNEDU, que elevó los niveles de exigencia del Estado al sector.
“Hasta entonces la vida de las instituciones estaba librada a los intereses e influencias políticas y ambiciones crematísticas, sin que existiera en la práctica ningún interés por la calidad del sistema, la investigación y el destino de la universidad pública”, señala Flavio Figallo, ex viceministro de Gestión Pedagógica en el Ministerio de Educación de ese país.
De un total de 145 universidades y escuelas de posgrado que existían en Perú, la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria de Perú (Sunedu) les negó la licencia de funcionamiento a 50 —47 privadas y tres públicas—, por no cumplir las Condiciones Básicas de Calidad (CBC) que exige este organismo, lo que les obliga a cerrar en un periodo de dos años, según confirmó el portal BBC News, en su análisis titulado “Reforma universitaria en Perú: el país de América Latina en el que cerrarán más de un tercio de las universidades por “falta de calidad”, y cuyos principales aspectos se presentan a continuación.
Se calcula que son cerca de 232 mil estudiantes los que siguieron estudiando o se graduaron en universidades sin licencia en Perú, desde cuando inició el proceso en 2.016.
Las universidades debían demostrar que cumplían ocho condiciones básicas de calidad, que consistían en lo siguiente:
- Tener planes de estudio adecuados a la ley universitaria y reglas claras para graduarse
- Ofrecer programas adecuados a la demanda laboral y las necesidades del entorno
- Contar con infraestructura y equipamiento adecuados
- Tener proyectos de investigación y docentes que investiguen
- Tener un mínimo de docentes contratados a tiempo completo
- Ofrecer servicios de salud, deportivos, culturales, psicopedagógicos y sociales a sus alumnos
- Ofrecer mecanismos de inserción laboral
- Dar información transparente a los alumnos
La idea del gobierno peruano de volver a otorgar licencia a todas las universidades del país, incluyendo sus programas académicos, era “asegurar una calidad mínima de formación e investigación, instalar una nueva forma de elección de autoridades en las universidades públicas, incorporar un año de estudios generales y supervisar el cumplimiento de la ley en todos sus alcances”, señala Figallo.
Responsabilidades
Frente al cuestionamiento sobre los estudiantes afectados, la SUNEDU considera que más de 1,3 millones de estudiantes peruanos podrán “recibir un servicio de educación superior de calidad en universidades que hoy cumplen con condiciones básicas”, que son 94 en total.
El otro debate que surge tiene que ver con la afectación de la imagen y el prestigio profesional de los estudiantes y egresados de estas IES sancionadas. Algo parecido al cuestionamiento hecho en Colombia cuando se realizó la intervención del Ministerio de Educación sobre la Fundación Universitaria San Martín.
Esto conlleva un debate legal sobre la responsabilidad del Estado de tomar decisiones que pueden afectar el libre ejercicio de las profesiones de parte de egresados de IES que son creadas por autorización del propio Estado, lo cual termina constituyendo una crítica a la efectividad de los sistemas de aprobación y seguimiento de programas e IES.
¿Incide el lucro?
En 1996 había cerca de 50 universidades y el gobierno peruano promulgó la “ley de promoción de la inversión en educación”, que permitía la creación de universidades con o sin fines de lucro, y ello podría explicar, en gran medida, la proliferación de universidades en los últimos años, muchas de ellas de bajo costo pero miles de estudiantes.
“Muchas personas vieron esto como una oportunidad de inversión, de lucrar y aprovechar los beneficios tributarios de la ley, más que de incrementar genuinamente la oferta de la educación superior”, dice Pablo Lavado, profesor de Economía de la Universidad del Pacífico y coeditor junto a Gustavo Yamada del libro “Educación superior y empleo en el Perú: una brecha persistente”.
Pero el lucro en sí mismo no explica la baja calidad, aclara Hugo Ñopo, investigador principal del centro peruano de investigaciones GRADE. “Hay países en los que el lucro de las universidades no está permitido y tienen los mismos problemas que en Perú. Una ley que permita o prohíba el lucro no hace la diferencia. Por eso la regulación debe venir por el lado de la calidad”, dice Ñopo.
En este sentido, Lavado reconoce que “no todas las que se crearon fueron malas”.
Las universidades que cerraron
Entre las cancelaciones de licencias más mediáticas se encuentran las de universidad como:
- La Universidad privada Telesup, que tenía 20.274 alumnos en Lima y a la que la Sunedu le negó la licencia en mayo de 2019. Telesup, según la Sunedu, es la única que hasta ahora se niega a acatar la orden de cierre.
- Universidad Alas Peruanas, es la universidad sin licencia con mayor número de alumnos: más de 65.000.
- Universidad Inca Garcilaso de la Vega, de Lima, desde octubre de 2019, y en donde se ha denunciado los exagerados sueldos del rector.
Este es el listado de las universidades con licencia denegada
- Universidad Nacional Ciro Alegría
- Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo
- Universidad Peruana del Centro
- Universidad Científica del Perú
- Universidad José Carlos Mariátegui
- Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez
- Universidad Autónoma San Francisco
- Universidad Privada Antonio Guillermo Urrelo
- Universidad Privada San Carlos
- Universidad Seminario Evangélico de Lima
- Universidad Latinoamericana CIMA
- Universidad Politécnica Amazónica
- Universidad Privada de Trujillo
- Universidad Privada Líder Peruana
- Universidad Peruana Las Américas
- Universidad Santo Domingo de Guzmán
- Universidad Alas Peruanas
- Universidad Privada Leonardo Da Vinci
- Universidad Interamericana para el Desarrollo
- Universidad Peruana de Ciencias e Informática
- Universidad Peruana Santo Tomás de Aquino de Ciencia e Integración
- Universidad San Pedro
- Universidad Seminario Bíblico Andino
- Escuela Internacional de Posgrado S.A.C.
- Universidad Privada Juan Mejía Baca
- Universidad Privada Autónoma del Sur
- Universidad Peruana Austral del Cusco
- Escuela de Postgrado San Francisco Xavier
- Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica
- Universidad Ciencias de la Salud
- Universidad Privada SISE
- Universidad Inca Garcilaso de la Vega
- Universidad Peruana de Oriente
- Universidad Global del Cusco
- Universidad Privada Juan Pablo II
- Universidad Privada de la Selva Peruana
- Universidad de Ayacucho Federico Froebel
- Universidad Privada de Ica
- Universidad Privada de Pucallpa
- Universidad Particular de Chiclayo
- Universidad San Andrés
- Universidad Privada Arzobispo Loayza
- Universidad Privada Telesup
- Universidad Privada Sergio Bernales
- Universidad Peruana Simón Bolívar
Sobre la denegatoria de licencia a tres universidades públicas, Lavado explica que es consecuencia “de una desatención histórica de todo el sistema público”, que recién se está revirtiendo en el caso de la educación universitaria.
Por su parte, Ñopo señala que hay que considerar que “las universidades públicas se crean por decreto en el Congreso, sin estudiar bien el mercado o si hay demanda”, por lo que “a lo mejor estas universidades no debieron ser creadas”.
Mientras tanto, el sistema de educación superior del Perú se enfrente, además de estos impactos, a las dificultades por la pandemia, lo cual podría ampliar el plazo de algunas universidades para cerrar y demandaría, necesariamente, ponerle más atención a la educación a distancia, que en ee país no ha contado con la proyección como, por ejemplo, ya se da en Colombia.
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