El rol de los observatorios en la política pública de educación superior


Abril 17/19 universidad.edu.co es el primer Observatorio creado y especializado en la región. Análisis de por qué son importantes estos medios para la construcción de política pública en educación superior.

La experiencia de los observatorios en educación superior aún es reciente en la región. Son escasos los países que tienen implementado uno y, en el caso de Colombia -país que se caracteriza por la excesiva presencia de entes gubernamentales y mixtos con encargos relacionados con la educación superior-, no existe uno formal.

El Observatorio de la Universidad Colombiana (www.universidad.edu.co) es una iniciativa privada, totalmente independiente del Estado y de las Instituciones de Educación Superior, que lleva 12 años publicando y analizando información todos los días.

Para comprender “el rol de los observatorios en el debate sobre la política pública de la educación superior”, necesariamente debe partirse de una claridad conceptual en torno de qué es un Observatorio y, aunque parezca un concepto ya conocido o aparentemente dominado por el sector, qué es una política pública (PP).

Esta última, la PP no debe entenderse, como erróneamente se hace, como el conjunto de normas en torno de un tema. Si bien éstas constituyen un elemento práctico de las políticas, no siempre reflejan lo que debe ser una PP.

Las PP tampoco pueden confundirse con un plan de gobierno, que es temporal. La PP -se supone- debe apuntar a fines superiores que trasciendan los cortos plazos temporales y den un horizonte de posibilidad y optimismo a las futuras generaciones.

Paradójicamente, la ausencia de una política pública (como sucede en muchos de nuestros países) claramente definida en educación superior, ya es una política pública: es decir, el desinterés, la delegación de responsabilidades, la ausencia de diálogo de la universidad con la sociedad y el sector laboral, entre otros aspectos que caracterizan a nuestras sociedades, responden al nivel de importancia que tienen para nuestros gobiernos la educación superior.

Cuando se pierde el sentido político de las PP y éstas se asimilan a cualquier instrumento de intervención gubernamental, orientado a resolver problemas públicos, haciendo abstracción del proceso de formulación de los actores que deben participar en él para incrementar la legitimidad de la decisión, entonces deviene la confusión de que toda intervención del Estado es una PP (Jolly y Cuervo, 2007).

Las PP, en su génesis, deben concebirse como un instrumento o dispositivo fundamental de soporte de los gobiernos para llevar a cabo las responsabilidades sociales y compromisos constitucionales que en su relación Estado – Sociedad, se le han encomendado.

Para que, en educación superior, se pueda hablar de la existencia de una real PP, deberían configurarse, como mínimo, los siguientes elementos en su construcción:

  1. La existencia de un problema – necesidad claramente identificado
  2. La socialización – debate entre todos los actores involucrados directa e indirectamente con el tema
  3. La fundamentación técnica de la situación: Indicadores, análisis de causa – efecto
  4. El análisis financiero y político de la medida
  5. La manera como la PP propuesta contribuye con el proyecto de país deseado y su articulación con otras políticas del sector

La naturaleza de un Observatorio en Educación Superior

Suena obvio, pero un observatorio “observa”; es decir, guarda distancia frente a los hechos a fin de comprender de mejor manera el panorama y no comprometerse con una de las partes. Esa es su génesis: Ser independiente.

No importan las formas: Impreso, radial, virtual…; la manera en que se entregue su contenido: por suscripción o acceso libre; la periodicidad: diario, semanal, mensual…; y ni siquiera los analistas, redactores o quienes estén detrás (particulares, IES, Gobierno, ONGs…), siempre y cuando estén claramente identificados y la información presentada constituya un elemento objetivo para la comprensión del sector e, idealmente, la obtención de insumos que favorezcan el diseño o revisión de las políticas públicas. Es ideal, aunque no siempre posible, que actúe sin ánimo de lucro, como una forma de fortalecer su independencia de criterio y de actuación.

El Observatorio constituye un instrumento de servicio social a la comunidad, activa y pasiva, de la educación superior, que puede ver en éste una especie de organismo defensor, denunciador, orientador y contextualizador sobre la realidad de su sector, los intereses, problemas, proyecciones, antecedentes y resultados del mismo.

Porque la Educación superior (más allá del debate sobre si es o no un derecho, con sus consecuencias) constituye un servicio público social, así sea prestado por particulares, y por ello debe contar con instrumentos de validación y control público, como pueden ser los observatorios.

Pero, esencialmente, para un sistema democrático, libertario y académico, la existencia de un Observatorio (o muchos), representa el oxígeno que permite ventilar las ideas, antagónicas muchas veces, que permitan garantizar que la información realmente es pública, objetivamente analizada, sin restricciones ni visiones sesgadas y contextualizada.

El Observatorio es un oxígeno para la democracia; un filtro de calidad, para que en el diseño de políticas públicas, los responsables de la misma, tengan en cuenta la historia, la voz de todos los protagonistas, ayudar a recordar el norte del sistema, a evaluar el impacto de las decisiones, así como las tendencias y las experiencias de otros contextos.

Un Observatorio es un medio de comunicación, con talante académico, de naturaleza crítica, independiente, permanente y especializado. Esto significa que un Observatorio no debe limitarse a reproducir hechos sin sentido, sino que tiene la responsabilidad de contextualizarlos, fundamentarlos en cifras y hechos y tener una intencionalidad explícita en su línea editorial.

Los objetivos de un Observatorio:

  • Hacer seguimiento de la política pública y sus intentos: Conceptualización, diseño, construcción, implementación, reacciones, impactos y evaluación
  • Servir de memoria histórica del sector y ayudar a superar el “neo-adanismo” institucional de los programas de gobierno
  • Identificar y presentar las tendencias del área (locales y globales)
  • Escuchar a todas las partes protagonistas, beneficiarias y afectadas por las políticas públicas
  • Advertir posibles yerros o negligencias en las decisiones y normatividad
  • Mostrar las amenazas que pueden afectar la objetividad, equidad e impacto de las políticas públicas, tales como el populismo, los rankings, la demagogia….
  • Mostrar la coherencia o inconsistencia de la gestión pública de la educación superior
  • Cruzar datos y mostrar realidades derivadas de ellos no provistas por otros actores del sector
  • Identificar los grupos de presión y los marginados en la construcción y efectos de la Política Pública
  • Romper las asimetrías de información: de los que tienen información privilegiada, más recursos de publicidad, más lobby en el sistema, incidencia en los organismos de toma de decisiones

Un Observatorio tiene más reconocimiento, importancia y valoración social, si en el respectivo país:

  1. Hay un propósito nacional para su educación superior (proyecto de país)
  2. Están claramente definidos los actores del sector y sus intereses
  3. Existen leyes y recursos de soporte para el funcionamiento del sistema
  4. Existe una actitud de escucha y de cambio por parte de los gestores de política pública

Y por toda la importancia que significa para un sistema de educación superior contar con organismos independientes, críticos y orientadores sobre la PP y su impacto, debería ser una PP de los sistemas de educación superior de los países de la región el fomento y respeto de la autonomía de las Observatorio en beneficio del sistema de educación superior.