El rol de los sindicatos en las universidades

El rector de la Universidad Tecnológica de Pereira y presidente del SUE, Luis Enrique Arango, analiza el impacto del Decreto 1092 de 2012 que permite a los empleados públicos, entre ellos los de IES públicas, adelantar peticiones sindicales, con el riesgo de dejar a parte la corresponsabilidad de ellos en el servicio a la sociedad.

El año pasado se expidió el Decreto 1092 de mayo 24, por medio del cual, se le permite a los empleados públicos de Colombia adelantar procesos de negociación de sus condiciones de trabajo a través de la presentación de pliegos de solicitudes durante los tres primeros meses del año. Si bien la negociación no puede abordar la estructura organizacional, las plantas  de personal, las competencias de dirección, administración y fiscalización del Estado, los procedimientos administrativos, la carrera administrativa y el régimen disciplinario, puede referirse a condiciones de trabajo siempre y cuando se cuente con la debida disponibilidad presupuestal.

El decreto establece la obligatoriedad de abrir procesos de negociación con tiempos y demás formalidades. Si bien la conclusión del proceso no termina en una convención colectiva, si en una acta de acuerdos y desacuerdos, y las administraciones expedirán los actos administrativos para implementar los acuerdos.

Este nuevo marco jurídico ha estimulado a las organizaciones sindicales para que casi masivamente presenten a las  Universidades Públicas numerosos pliegos de solicitudes en muchos casos de manera simultánea de parte de sindicatos de docentes y empleados públicos administrativos.

Quizás por el peso de la tradición, los pliegos conservan las mismas estructuras; son advocaciones a lo divino y a lo humano, donde lo político es el eje central, y las peticiones por lo excedidas, desbordan el sentido común.

Parten seguramente de la creencia de que como algo hay que dar entre más grande sea la petición mayor será lo otorgado.

El caso de las Universidades no puede entenderse como la puja entre los capitalistas desalmados que se quedan con las utilidades y los trabajadores que las procuran, aquí todos somos corresponsables de  servirle a la sociedad entregando  los mejores beneficios desde la misión Universitaria.  

En esto creo que estamos todos de acuerdo y por ello, se abre una buena oportunidad de estrenar un nuevo enfoque de negociar; me refiero al que ofrece para obtener a cambio. Que vamos a ofrecerle a la Universidad para que los indicadores de desempeño de las  Instituciones, que están alineados con el desarrollo deseable, se muevan positivamente? Cómo vamos a mejorar en lo individual y en lo colectivo para aportarle a este país desde la formación del recurso humano, colaborando para hacer mejor las cosas?.

Hace algún tiempo escribí sobre las nuevas formas que debía adoptar el sindicalismo si querían ser exitosos en la defensa de sus asociados; los esquemas  de encarar los reclamos, partiendo de la base de exacerbar las distancias entre  directivos y trabajadores, cortejando la lucha de clases y replicando sin mayor critica, el modelo de mirar el asunto como un enfrentamiento entre explotadores  y explotados, en la mayoría de los casos es por lo menos un anacronismo. El mundo de hoy, aún con todas la inequidades, no puede simplificarse en estos términos.

Igualmente  critiqué el considerar que lo logrado no puede ser sujeto de modificaciones hacia atrás, de devolverse, porque se volvió un derecho adquirido, aunque la evidencia demuestre que es inconveniente. La Negociación debe ser innovadora, creativa, flexible, y sobre todo  humana. 


Es la gran oportunidad de construir futuro entre todos.