El trabajo en equipo en las instituciones de educación superior

Carlos Mario Lopera P., director de www.universidad.edu.co analiza los principales aspectos que inciden en el desarrollo de un armónico trabajo en equipo al interior de las IES, especialmente por parte de los empleados de naturaleza administrativa que se enfrentan con una realidad cultural compleja y muy diferente a lo que imaginan que significa el trabajo en una universidad a diferencia de otra organización de trabajo.

Las instituciones de educación superior (IES) tienen unas características culturales únicas y muy diferentes de otras empresas, bien sean éstas del Estado, del sector privado u organizaciones no gubernamentales. La adecuada convivencia y trabajo en equipo en una universidad depende del conocimiento, de la comprensión, de la aceptación de los intereses, las características culturales y de los públicos que se reúnen en torno a un proyecto educativo. Aunque los principios básicos de la comunicación y del trabajo en equipo son similares en todas las organizaciones, entender las siguientes 10 características de las IES como organizaciones sociales y comunidades académicas, ayudarán a que sus integrantes, tanto académicos como administrativos, fomenten el diálogo, la armónica convivencia diaria y el trabajo en equipo.

1) Trabajar en una IES requiere una vocación académica.

Hay pocas cosas terrenas más hermosas que una universidad: un lugar donde los que odian la ignorancia pueden luchar por el conocimiento, y donde quienes perciben la verdad pueden luchar para que otros la vean – John Edward Masefield. Poeta inglés (1878 – 1967)

Más allá de ser directivo, docente o administrador, el colaborador de una universidad debe comprender que trabajar y vivir en la universidad implica aprender y tener un plan de formación permanente; significa preguntar y preguntarse por la razón de ser y sentido de todas las acciones y buscar las mejores opciones para ello.

La comunicación se enriquece cuando conocemos el proyecto de vida profesional y académico todos quienes laboran con nosotros.

2) Las universidades son organizaciones con una alta estabilidad su personal y de sus políticas.

“Hacer cambios en la Universidad es como remover cementerios”. – José Ortega y Gasset, filósofo español

La mayor estabilidad se da en el ámbito administrativo. Muchos de sus colaboradores actúan bajo la concepción de que los procesos se hacen y se deben hacer como siempre se han hecho y las nuevas prácticas, algunas veces, tienen la intención de romper lo que “funciona bien”.

El ejemplo y la demostración de la efectividad de otras prácticas son la mejor forma de favorecer la interacción y el convencimiento de los demás.

3) El objeto de las IES es la prestación del servicio público de la educación, con independencia de su carácter privado o público.

“Obligar a rendir cuentas externas, sistemática y periódicamente, es la mejor manera de que la Universidad no pierda la perspectiva y el conocimiento de su propia función”. – Joseph M. Bricall, exrector Universidad de Barcelona y autor del informe Universidad 2000

Esto significa que la rendición de cuentas (accountability) a la sociedad cada vez adquiere la dimensión de responsabilidad de las universidades, de tal forma que la información sobre insumos, procesos y resultados del proceso educativo, adquieren la dimensión de información pública. Los procesos de registro calificado y acreditación de alta calidad demandan un esfuerzo proactivo de colaboración y comunicación de todas las áreas y equipos.

Más que en cualquier otra organización, la información del quehacer educativo de la universidad debe superar los límites de lo privado. Nadie es dueño absoluto de la información, y sobre la misma recae el derecho de todos a su análisis y aporte.

4)   Cada universidad tiene autonomía para organizar y gestionar sus actividades académicas y administrativas.

“Una Universidad no puede conservar con dignidad el título de “universidad” a menos que apoye las virtudes colectivas de tolerancia y respeto por las personas”. Ronald Barnett. Profesor de Educación Superior – Universidad de Londres

La Constitución Política de Colombia y la Ley 30/92 reconoce la autonomía de las universidades. De allí la variedad de enfoques pedagógicos, de estructuras curriculares y de diseños organizacionales, que hacen que cada IES sea única en su modelo de gestión.

Por lo mismo es viable que los egresados de la misma universidad tiendan a entender y reproducir los mismos modelos de gestión en los que se formaron, o los foráneos quieran implementar los trabajados en sus IES.

5) La naturaleza de la educación y de la universidad como modelo para gestionar, obligan a un trabajo en medio de tensiones y disyuntivas.

“Transformar la Universidad (…) es como reconstruir un avión en pleno vuelo. Se deben reconvertir los motores de hélice a turbina; se debe hacerlo volar a mayor velocidad sin aumentar el consumo de combustible y todo debe hacerse sin aterrizar, con limitada cantidad de gasolina, sin que los pasajeros se inquieten y con terroristas a bordo”. – Ricardo Arechavala – Investigador Universidad de Guadalajara – México

Incluso las universidades más consolidadas en la vivencia de su proyecto educativo y en un modelo de gestión enfrentan dilemas o disyuntivas en torno a qué favorecer para un mejor desarrollo de la institución, lo cual demanda ejercicios de concertación, diálogo y autoridad. Académicos versus administrativos; dirección centralizada o delegada en facultades; investigadores puros o docentes puros; financiar estudios del personal o contratarlos ya con esos estudios; proyecto educativo y planes de desarrollo concertados o impuestos; promover como decanos a funcionarios de dentro o traerlos de fuera, prescindir o cambiar de posición a un empleado con bajo desempeño, crear nuevos programas o renovar los vigentes; definir perfiles para los representantes en cuerpos colegiados…etc.

Muchas ideas propuestas a la Universidad, por parte de sus colaboradores, no siempre tienen la acogida deseada: o porque la institución aún no valida adecuadamente la juventud o poca experiencia, o porque hay otros intereses institucionales, o porque en la estructuración de la idea se califica negativamente la gestión de quienes antes han trabajado el tema, entre otros aspectos.

6) La finalidad de la educación superior está en la formación y no en el lucro.

“La universidad es fundamentalmente una comunidad de intereses espirituales que reúne a profesores y estudiantes en la tarea de buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre”. Ley de Universidades República Bolivariana de Venezuela.

Ahí radica una de las principales diferencias entre una empresa comercial y una empresa educativa. Por Ley (30 de 1992), las IES colombianas son organizaciones sin fines de lucro, y los excedentes operacionales deben ser reinvertidos en las mismas funciones misionales de la institución.

Esto implica ayudar a que los colaboradores de la institución conozcan y entiendan el esfuerzo financiero que debe hacer ella para ofrecer condiciones de calidad, y las dificultades que se generan cuando la operación ingresos/egresos no favorece las inversiones deseadas.

7) Por principio, las IES son órganos colegiados con representación de todos sus estamentos.

“La mejor razón para apoyar la educación superior no reside en los servicios que ésta puede prestar, por más vitales que sean, sino en los valores que representa”. – Richard Hofstadter (1916 – 1970) Historiador americano

Cada Universidad es autónoma para determinar el nivel de participación de sus integrantes pero, por historia y por ley, las IES deben contar en sus distintos órganos colegiados con representantes de docentes, estudiantes, egresados, empleados administrativos y hasta de miembros del sector productivo; para aspirar a esta representación sólo basta con reunir los requisitos estatutarios.

Aunque la lógica para la toma de decisiones de las universidades es la académica (es decir, la argumentación razonada), debe considerarse los intereses personales y prestigio que da el participar en estos órganos colegiados, así como –en algunos casos- la posibilidad de decisiones motivadas por otros intereses.

8) La verdad determina el pensamiento de la universidad.

“La Universidad es el recinto sagrado de la razón”. Carl Jaspers (Alemania) 1959.

Verdad y conocimiento dan, en gran medida, el reconocimiento y el prestigio a docentes e investigadores, que son reconocidos como quienes piensan lo que es o puede ser la verdad y su estudio. La verdad que soporta ese ejercicio intelectual representa el patrimonio cultural de la IES y la forma como con ella se puede obtener el mayor provecho a favor del desarrollo social.

Son contrarias a la verdad las actuaciones impositivas, sin fundamento y caprichosas. La Universidad no acepta esta actitud y, por el contrario, demanda de todos los integrantes de la comunidad universitaria actuar en coherencia con los principios que rigen el marco filosófico de la Universidad, la ética y las debidas conductas personales propias de quienes trabajan en una institución educativa. La verdadera educación se da con el ejemplo.

9) Universidad: unidad en la diversidad.

“La mayoría de académicos se consideran asociados antes que empleados. Pregonan firmemente su independencia y derecho a participar en las decisiones importantes. Creen en el sentido de pertenencia a la academia y pueden ser guiados pero no obligados”. – Eduardo Ibarra Colado. Académico mexicano

Aunque la institución tenga definido su proyecto educativo y orientación filosófica, la esencia de la universidad es la de unir, bajo su mismo techo, las más variadas interpretaciones y visiones, y aprender a convivir, respetar y hacer el mejor esfuerzo intelectual para valorar las opiniones encontradas. Es propio que en las IES existan comunidades de docentes que son más fieles a su objeto de estudio que al de la misma universidad y que se sienten desarticulados con el contexto institucional; directivos con muchos años de trayectoria en la institución que poco o nada creen en los nuevos y jóvenes directivos o en quienes llegan de fuera); y comunidades de colaboradores próximos a su retiro, que no se entienden con jóvenes recién egresados y con ímpetu transformador…

Es necesario mantener siempre la unidad institucional por encima de las diferencias y hacer valer el respeto a la diversidad.

10) La autoridad en la Universidad no siempre se da por el cargo.

“El trabajo de rector de una universidad es como el del administrador de un cementerio: Tiene mucha gente debajo de ellos, pero nadie les hace caso”. Bill Clinton. Expresidente de Estados Unidos, citado por Francisco Marmolejo.

El organigrama de una universidad muestra las personas que tienen la responsabilidad de gestionar recursos y equipos, aunque no siempre quienes ocupan dichas posiciones son las que tienen la autoridad o el mayor conocimiento sobre la disciplina u objeto de gestión a su cargo. Además, la naturaleza colegiada de las universidades permite que quien hoy es profesor mañana pueda ser decano o directivo y viceversa. Como señala Henry Rosovsky, líder de la reforma curricular de Harvard en los años 70, “las universidades aman los rangos jerárquicos y las distinciones tanto o más que el ejército”.

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