Por situación actual, U. pública debería recibir a TODOS sus aspirantes: Ignacio Mantilla

Por situación actual, U. pública debería recibir a TODOS sus aspirantes: Ignacio Mantilla

Mayo 23/20 Para el académico, por pandemia se puede ensayar un modelo de selección a posteriori, que virtualmente atendería por un año a todos, y luego se haría la selección final.

La propuesta se hace en momentos en que la U. Nacional de Colombia no ha podido hacer sus propios exámenes y la rectoría actual (de Dolly Montoya) anunció que usarán varios criterios para la admisión, entre ellos las pruebas Saber.

La propuesta de Mantilla no considera las pruebas Saber y tampoco evalúa el impacto de los estudiantes que, tras un año, recibidos virtualmente por la universidad pública, no sean finalmente admitidos. Mantilla comentó a El Observatorio que en próximos días presentará su análisis sobre este aspecto puntiual.

Estos son apartes del análisis del exrector ed la U. Nacional de Colombia y matemático, Ignacio Mantilla, en su blog de El Espectador:

Partiendo de mi convicción de que la presencialidad es indispensable, pero teniendo en cuenta que la educación virtual ahora es inevitable e inaplazable y que por lo tanto hay que ofrecer alternativas y no solo quejarnos por la cuarentena, me atrevo a hacer una propuesta que excluya totalmente la presencialidad como herramienta universitaria, para los nuevos alumnos. 

El primer paso, que ya se ha empezado a discutir, es cómo llevar a cabo el proceso de  admisión a la universidad si no se puede realizar, como estamos acostumbrados, un examen presencial para seleccionar a los estudiantes o si ni siquiera fue posible aplicar las Pruebas de Estado Saber 11 al último grupo de bachilleres.

Puesto que la inequidad en el acceso a la educación superior en Colombia ha sido uno de sus defectos más señalado durante décadas, creo que justamente tenemos ahora la oportunidad de reducirla en lugar de aprovecharse para ampliar la brecha que crea la mala calidad frente a la buena calidad de la educación básica y media. 

En las universidades públicas el filtro por medio de un examen, bien sea el Examen de Estado Saber 11 o uno propio, con todos los defectos que estas pruebas puedan tener, había sido el mejor elemento utilizado para la selección y admisión de nuevos alumnos, porque la demanda de cupos es muy alta en algunas, como en la Universidad Nacional por ejemplo, que únicamente puede recibir al 10% de los aspirantes sin superar la capacidad de la Institución.

Pero en esta emergencia los nuevos estudiantes que se seleccionen, independientemente del mecanismo que se utilice para tal fin, tendrán que recibir durante el primer semestre, como mínimo, únicamente clases virtuales. Por lo tanto mi propuesta es que se reciban a todos. Sí, a todos los aspirantes que desean ingresar en el segundo semestre de 2020 y a todos los que deseen ingresar en el primer semestre de 2021. 

Los cursos que se les ofrecerían a todos ellos serían los básicos que son comunes en carreras afines y sin excepción todos serían no presenciales. De acuerdo con la carrera elegida, los nuevos estudiante podrían cursar asignaturas que son obligatorias para áreas de Ciencias e Ingenierías, para Artes o para Humanidades durante los dos primeros períodos académicos y cursos de fundamentación para todos, tales como  lectura, escritura, matemáticas e inglés. 

Las asignaturas no tendrían evaluación alguna por parte del docente a cargo, a quien se le apoyaría con un grupo de monitores (estudiantes avanzados) que podrían atender directamente las dudas de los estudiantes.

Pero al culminar su segundo semestre, todos los estudiantes deberán presentar un examen que realizará la universidad, ese sí presencial, que les dará la admisión definitiva para que puedan continuar quienes obtengan los mejores resultados, hasta llenar los cupos que puede atender la institución. Es decir, un año después se realizaría la verdadera admisión y quienes ganen el cupo podrán hacer uso de la tercera matrícula y continuar la carrera en forma normal.

Uno de los puntos más difíciles de implementar en esta propuesta es el desarrollo de cursos muy grandes, ya no de 40 sino de 500 estudiantes, pero los mismos profesores que se encargan de hacerlo presencialmente en un período normal pueden hacerlo virtualmente para un número muchas veces mayor, si no tienen a cargo la responsabilidad directa de la evaluación parcial y final, tal como se hace en las cátedras masivas; en todo caso, aún con grupos muy pequeños no podrán hacerse este año esos cursos presenciales y los cursos masivos online y abiertos MOOC (del inglés Massive Open Online Course) no son algo nuevo, han proliferado durante la última década aún en las universidades más prestigiosas del mundo; ya en 2011, por ejemplo, el profesor Sebastian Thrun de la Universidad de Stanford llegó a tener 160.000 estudiantes de más de 150 países en un curso sobre Inteligencia Artificial. La oferta de MOOC se ha multiplicado y desde antes del coronavirus una de las plataformas creada para tal fin, llamada Coursera contaba ya con 47 millones de usuarios, en colaboración con 190 universidades. 

Admitir a todos los inscritos sería una prueba piloto para examinar también un modelo de selección a posteriori del que seguramente todos vamos a aprender. Ante la imposibilidad de aplicar los mecanismos tradicionales en medio de esta pandemia, debemos estar dispuestos a adoptar medidas que seguramente son muy exigentes para los profesores y los estudiantes, pero que contribuirán para disminuir esa brecha que ha abierto la inequidad en la educación.

Debo agregar, finalmente, que un modelo similar de admisión, pero con cursos presenciales, es el que ha adoptado desde hace varias décadas la Universidad más grande de Argentina, la Universidad de Buenos Aires que cuenta con cerca de 300.000 estudiantes.

Por www.universidad.edu.co

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