Sobrevivir financieramente: Un llamado a la solidaridad de estudiantes

Mayo 24/20 Para evitar el Efecto DES: Es decir, la DESaceleración (o DESastre) en la educación superior, por los DEScuentos y la DESerción, se requiere del compromiso estudiantil.

Las cuentas no son tan alegres como algunos grupos estudiantiles hacen. Los descuentos pedidos (exigidos) a sus IES podrán afectar seriamente la viabilidad económica de algunas de estas.

Las cuentas son claras… y preocupantes

Hoy, la incertidumbre y pronóstico frente a la pandemia sugieren que la caída en la matrícula será, como pocas o tal vez primera vez en la historia, preocupantemente alta.

Los descuentos de matrícula que algunas IES han salido a ofrecer son sólo una opción para tratar de mitigar la deserción, pero no el remedio para evitarla definitivamente.

Así, aparece el efecto DES, o la preocupante unión de DEScuentos y DESerción, que amenaza con ser un DESastre o causar la DESaceleración del sector.

Un ejemplo explica esta situación.

Una institución universitaria privada, que actualmente cuenta con 5 mil estudiantes y valor de matrícula promedio de $3.500.000.oo, en el segundo semestre de 2.020 aspiraría a recaudar, por el mismo número de estudiantes y el mismo valor promedio de matrícula, unos $17.500 millones que, en su gran mayoría, representan casi todos sus ingresos y los recursos con los que debe funcionar entre julio y diciembre próximos.

Si esta IES da un descuento, por ejemplo, del 20% en el valor de su matrícula promedio, el valor de ésta bajaría de $3.500.000.oo a $2.800.000.oo, y si adicionalmente (en un escenario conservador) la tasa de deserción llega a ser del 20% (o sea, ya no recibiría 5 mil sino 4 mil estudiantes), sus ingresos bajarían a $11.200 millones, o sea $6.300 millones menos, lo que se traduce, en el semestre en una pérdida de $1.050 millones por mes.

Esos 1.050 millones significan la nómina de, aproximadamente, 200 profesores de planta y personal administrativo, en una IES de este nivel de cobro de matrícula, lo que es un alto porcentaje del total de sus empleados.

¿Y los otros gastos? Si bien unas 80 a 100 IES, aproximadamente, tienen excedentes operacionales de ejercicios anteriores e inversiones de renta en el sector financiero, que les ayudarían a resistir de forma menos dolorosa esta situación, quedan otras 200 con serias dificultades financieras.

Además de nómina, que es el rubro que mayor parte de los ingresos se lleva, las IES tienen compromisos económicos que no pueden ser recortados en la misma medida en que se afecten sus ingresos. Por ejemplo, arriendos de escenarios académicos, préstamos e intereses bancarios, toda clase de suscripciones y afiliaciones académicas, investigativas y bibliográficas, construcciones de nuevos escenarios, seguros, carga impositiva, mantenimiento de las instalaciones y dotaciones….

Y a todo esto se le debe sumar dos importantes inversiones, no contemplada en los presupuestos 2020 de las IES. La primera, que es urgente e imperativa, es la que tiene que ver con las adecuaciones físicas y adopción de protocolos de desinfección contra el COVID de sus instalaciones para el probable pronto escenario de regreso de estudiantes a las aulas.

La segunda es la relacionada con la obligatoria adopción de la virtualidad en sus diversas expresiones, que demandará que las IES con programas presenciales tengan que hacer inversiones en tecnología e-learning y, sobre todo, adecuar contenidos, metodologías y procesos de acompañamiento a sus estudiantes.

¿Aprovechar la situación para demandar más?

A manera de ejemplo, El Observatorio presenta 3 de las 8 demandas que esta semana un estudiante hizo, a través de un derecho de petición a una IES privada de Bogotá que oferta el programa de Odontología, para ejemplificar la situación que se está presentando y ayudar a comprender cuánto costaría, adicionalmente, a las instituciones acceder a estas solicitudes:

  1. Sírvase informar por escrito cuál es el alivio financiero del 25% o 30%, sin condicionamiento, para el periodo académico 2020-02 y periodo 2021-01, que brindará la institución universitaria a TODA la comunidad estudiantil por la emergencia sanitaria presentada por la pandemia del COVID-19 y si éste se podrá cancelar a cuotas y sin intereses.
  1. Sírvase informar de manera escrita los protocolos de bioseguridad que tendrá la Institución, con el fin de garantizar la seguridad de cada paciente y estudiante al momento de llevar a cabo las practicas. Y de qué forma la universidad va a colaborar a los estudiantes con estos gastos, ya que serían gastos adicionales.
  1. Que se revalúen los cobros de los turnos clínicos de los pacientes los cuales siempre han sido pagos por parte de los estudiantes.

 

Un problema – solución que nos compromete a todos

El impacto económico de la pandemia es un problema de todos. No lo ocasionaron las IES, ni tampoco sus estudiantes, pero claramente es una calamidad mundial en la que, de alguna manera, todos perdemos algo.

No se puede salir ganando económicamente de una situación en la que se requiere, tal vez por primera vez en la historia reciente de la Humanidad, de la solidaridad de todos los actores del sector de la educación superior.

Aunque hay un valor que se paga por estudiar, la relación IES-estudiante no puede enfocarse como un negocio, en el que predominan las reglas de la oferta y la demanda, la promoción, el descuento y el regateo por más o menos condiciones que se ofertan.

El vínculo IES-estudiante corresponde a un pacto de corresponsabilidad en la construcción conjunta de un proyecto de vida personal, profesional y social, en el que la solidaridad hace parte.

Así como las IES desarrollan, muchas veces, programas de bienestar más allá de lo que la ley les pide; o entregan becas, mercados, almuerzos y subsidios a estudiantes que lo necesitan, éstas también requieren la comprensión de sus alumnos en momentos como estos.

 

Un llamado a la solidaridad estudiantil

No han sido las IES las que han cambiado las reglas de juego. Es la presión de la pandemia la que está presionando esto, y lo va a lograr, pero el reto es hacer que tenga el menos impacto posible para todos.

Los profesores y personal administrativo que posiblemente podrán salir por los recortes a los que se vean enfrentadas las IES también son padres y estudiantes de las propias instituciones. Es un peligroso círculo vicioso.

Es una situación no vivida antes, pero que amenaza con agrietar las relaciones entre las IES y sus estudiantes, y entre las propias IES.

Nadie sabe lo que va a pasar, ni cuál decisión de las IES será la más indicada.

Hay algunas IES (tradicionales, financieramente con respaldo) que corren el riesgo de tener una mayor deserción por su negativa a otorgar descuentos y sólo dar créditos; hay otras que están sufriendo castigo en redes sociales por “sólo” ofrecer el 5% 10% ó 15% de descuento en comparación con otras que ofrecen más, pero la estructura financiera de cada IES varía mucho y a lo mejor un descuento de un 10% en una le puede afectar más que uno del 20% en otra.

¿Entonces, qué hacer?

Por ahora, que los estudiantes crean en sus IES, que hagan el mejor esfuerzo posible por estudiar, y éstas muestren la mejor cara solidaria de la educación superior, es una señal de buena voluntad frente a esta situación.

Que consideren que la presión por descuentos tal vez le traerá algunos beneficios, pero terminará afectando la contratación de sus profesores, su carga académica y, muy seguramente, la calidad.

Por: www.universidad.edu.co

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