En Colombia “convertían en universidad cualquier academia de garaje”: Universitólogo español

Enero 17/23 La afirmación es del profesor Carles Ramió, de la U. Pompeu Fabra,autor del libro “La Universidad, en la encrucijada”, en el que hace fuertes y críticas advertencias a la universidad actual.

A la pregunta del diario El País, de España, acerca de si en ese país es posible que se llegue a cerrar algún “chiringuito universitario” (como ellos refieren a las instituciones educativas de bajo perfil a manera de sitios que privilegian las bebidas) como producto de las normas que vienen impulsándose desde el Gobierno para aumentar la calidad educativa, este profesor de ciencia política respondió:

“Es probable, en unos casos porque no todas las privadas van a tener éxito económico y en otros porque no van a poder pasar los estándares mínimos de calidad del decreto. Tenemos que huir de los sistemas colombiano o peruano, que convertían en universidad cualquier academia en los bajos de un garaje”.

“Fue un error”

El Observatorio de la Universidad Colombiana consultó directamente a Ramió sobre su afirmación. Su respuesta fue: “Quizás no sea muy afortunada esta frase… nunca me gusta señalar países concretos y creo que fue un error”.

En todo caso es cierto que en ambos países hay un amplio elenco de universidades privadas que en su mayor parte son muy sencillas y equivalentes a pequeñas academias. Solo hay que pasearse por las cercanías del barrio de La Candelaria -en Bogotá- para encontrar este tipo de centros. Cierto que también hay universidades privadas de primer nivel (destacada la Universidad de Los Andes como quizás la mejor de América Larina, Externado, Javeriana, etc.).

Hay que tener en cuenta que en España tenemos solo unas 38 universidades privadas y muchos consideran que no tienen todas la calidad mínima en número de doctores, tareas de investigación, etc. Es la visión europea de universidad: no solo formación sino una elevada investigación.

El caso peruano es más extremo que el colombiano”.

La Universidad, en la encrucijada

Más allá de las interpretaciones que puedan darse por su opinión sobre el sistema colombiano (y peruano), de la entrevista de Ramió en El País, vale reflexionar en torno de algunas otras de sus opiniones, muchas de ellas también aplicables a lo que está sucediendo con la educación superior latinoamericana, tales como:

– Frente a la pregunta sobre si le preocupa que la universidad se convierta en algo marginal, Ramió dice que “tenemos la cosa vaticana esa de no haber cambiado en 700 años, hay muchos competidores y podemos quedarnos atrás. A medio plazo, el Ministerio de Educación va a terminar haciendo títulos sin las universidades. Se va a cansar de que el 50% de los profesores tengan que ser doctores [imposición de las universidades] y va a decir: “Pues me lo monto por mi cuenta”. Si hay una pelea dentro del Gobierno, siempre va a ganar el ministro o ministra de Educación, que es quien tiene el poder. Y, cuidado, que a las empresas no les gusta el perfil [de titulado] que estamos sacando y van a tener su propia universidad”.

Estas universidades (las de empresas) van a terminar acreditadas por Educación, no por el sistema universitario. A Seat se le ha pasado por la cabeza. Google y Amazon van a entrar en el mundo de la educación superior y va a haber muchas formas de lograrla sin pasar por una universidad. El resto [de títulos] van a conseguir cierta oficialización de la Administración y, si no, los oficializará el mercado. Con lo cual, si el mercado reconoce a otros lo mismo o más, tener el título universitario solo va a servir para ser funcionario. La universidad ha sobrevivido 700 años, pero los cambios son tan profundos que nos podemos quedar en la marginalidad.

– Frente a las tasas de abandono, Ramió cree que en muchas ocasiones no es que los alumnos se hayan equivocado de carrera, es que no hemos sido capaces de que se enamoren de la materia.

– Con respecto a las tensiones que genera una nueva ley que impacte al sistema, Ramió señala que, en el caso de España, el principal capturador es la CRUE [conferencia de rectores algo similar a lo que en Colombia podría ser el Consejo Nacional de Rectores, de ASCUN]. Cuando se reúnen, es el colmo del conservadurismo y de la impostura. Exigen novedades, pero no quieren ningún cambio. En la universidad tenemos todas las capturas posibles: académicas, sindicales, estudiantiles… ¿Es posible un cambio radical? No. Lo bueno sería que fueran posibles dos modelos: uno tradicional, de corte democrático [como ahora con sufragio], y otro para las universidades que lo quieran [más parecido al funcionamiento de una empresa]. Pero para ese salto tendría que haber incentivos económicos por rendimiento, como en Portugal, que tiene dos modelos.

– Finalmente, ante la posibilidad de que se fusionen universidades para optimizar resultados, el escritor dice que las universidades más potentes del mundo tienen un tamaño pequeño, entre 10.000 y 20.000 alumnos.

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