En docencia universitaria: Expertos temáticos o docentes y maestros: Efraín Alzate

En docencia universitaria: Expertos temáticos o docentes y maestros: Efraín Alzate

Sept/26 Alzate advierte cómo docentes sin formación pedagógica afectan la motivación y el aprendizaje. Pide que la universidad tenga maestros con didáctica para reducir deserción y mejorar enseñanza.

Al igual que las otras profesiones el ser docente tiene algunas singularidades que la diferencian de otras profesiones y que debe ser ejercida por personas que tienen formación en este campo. Si no es aceptable que una persona vinculada al sector salud, sin ser médico, actué como médico habría que preguntarse ¿si una persona que no tiene formación en educación puede ejercer como docente? (Arrieta J. Rafael. Docentes que nos son docentes y actúan como docentes)

La Universidad de nuestro tiempo enfrenta grandes desafíos, uno de ellos es volver a ser atractiva para que los jóvenes encuentren en ella la oportunidad para construir su futuro; sin embargo, después de la pandemia, no ha logrado asumirse en la realidad de la sociedad
liquida y sin horizonte que dejó el Covid19. Volvimos a los campus universitarios con los mismos docentes y con las mismas lógicas previas al fatal virus, como si nada hubiera pasado, y la realidad es otra, el tejido social de la Universidad se lesionó y de qué manera.

La deserción en la Universidad, sigue siendo una preocupación, y los rectores y decanos organizan eventos para traer estudiantes, pero al llegar los chicos y chicas a las clases hay desencanto; no se percibe motivación fundamental en el aula. Los docentes con su pragmatismo, sueltan su discurso, ponen lecturas que luego son calificadas de 0 a 5 desde exámenes confusos, porque rajar es el fin. No se evalúa, porque evaluar es desde la participación docente-estudiante detectando fallas, corrigiendo y motivando el aprendizaje.

Los docentes son fundamentales en la parte motivacional de los chicos y chicas que llegan a la Universidad. Con mi experiencia en el mundo universitario, no pocas veces he escuchado: “debí abandonar la carrera, no soporté la soberbia académica profesoral”. Esto es frecuente cuando las cátedras están en manos de expertos temáticos, porque ellos no entienden los desafíos de la educación en nuestro tiempo, porque no es de su interés aprendizajes hacia el mejor ejercicio de la docencia. Para ellos los estudiantes llegan al salón a ganar o a perder su materia no importa que sea muy poco lo que se aprende.

Los docentes deben tener conocimientos relacionados con los saberes profesionales, con los saberes de las diversas disciplinas y campos del conocimiento y los curriculares relacionados con los objetivos, contenidos e intencionalidades del sistema educativo y los que se van acumulando producto de la experiencia del trabajo cotidiano y la reflexión sobre la práctica educativa. (Tardice, 2017)

Es posible que estas apreciaciones molesten, sobre todo a aquellos que pasaron de ser expertos temáticos sin ninguna formación en didáctica y pedagogía, a ejercer la docencia. Agrónomos, penalistas, jueces, fiscales, abogados y técnicos en títulos valores, ingenieros, economistas, administradores de empresas y demás carreras y especialidades, llegan a la docencia en la Universidad, y, a decir verdad, con mínimas excepciones sus cátedras son un fiasco. Muchos suelen decir ramplonamente: “yo soy profesor y no me interesan ni necesito esas cosas que llaman didácticas, pedagogías y demás. Con ser experto temático y tener amigos en los programas y Consejos de Facultad, me nombraron como docente”.

En cambio, los profesionales de diferentes carreras que quieren ejercer la docencia en colegios y escuelas del país, deben acreditar además de su titulo profesional 480 horas de pedagogía conforme a los decretos 1278 del 2002 y el 2035 del 2005. Por lo menos en estos niveles de educación se exige una formación puntual de: educación, didácticas, pedagogías, estrategias metodologías y dialogo de saberes para ser educador. Y no es que un curso te haga maestro, pero si te indica caminos para que tu vida docente sea mas exitosa.

Aprender a enseñar es un largo proceso donde deben incluirse pautas de comportamiento y muchos conocimientos que deben comprender y desarrollar para que los estudiantes entiendan y vivan con alegría el proceso de aprendizaje. Un docente debe acreditar conocimiento de la disciplina propia de su formación, además, conocimientos pedagógicos y didácticos a nivel general, y de la materia o cómo se debe enseñar ésta; también debe ubicarse en el contexto educacional de los estudiantes y sus características (Lee, 2001).

Si yo fuera Rector universitario, o representante de los Consejos de Facultad, en la hoja de vida académica de cada docente, exigiría la formación en pedagogía didáctica. O en su defecto, organizaría diplomados y seminarios para motivar en los docentes las mejores practicas en el ejercicio de la enseñanza, y así lograr una comunidad de docentes que además de ser expertos temáticos con una profesión y un saber específico, logren hacer de sus clases el encuentro amable y feliz con el conocimiento. A los expertos temáticos los tendría en cuenta para conferencias en auditorios para que, desde elegantes PowerPoint, descresten con su experticia a personas que vienen a buscar actualizaciones temáticas, asuntos muy frecuentes en las áreas del derecho y las ciencias económicas y contables, porque dependen por lo general de las líneas ideológicas de cada gobierno que crea las reformas para el manejo de sus egolatrías políticas.

Lo que se denomina “el saber de los docentes” o “saber enseñar”, supone un conjunto de saberes que no poseen unidad epistemológica, con los cuales se asocia un conjunto de competencias diferenciadas. Así, por ejemplo, el docente debe ser capaz de asimilar la tradición pedagógica, ser competente culturalmente, argumentar y enseñar la argumentación a sus alumnos para defender puntos de vista y diseñar e implementar las estrategias para alcanzar los objetivos de aprendizaje (siempre negociables). (Martinez, 2017).

En síntesis, si usted es un experto temático, formado en alguna disciplina y por casualidad de la vida resultó ejerciendo la docencia, sea un buen docente, pero además no lo dude, intente ser maestro y esto se verá reflejado en la alegría de sus párvulos al llegar a sus clases y con toda seguridad muchos de ellos querrán ser como usted en su vida profesional. Pero no solo eso, su actitud profesor puede llegar a ser el mejor antídoto contra la deserción en la Universidad. Si alguien me llega a decir que es maestro por antonomasia, sin haber practicado o estudiado teorías, y que sus clases son exitosas y que sus estudiantes le admiran, solo le diría felicitaciones maestro. Sócrates fue maestro de maestros, no estudió para ello. No se si en nuestro medio esto llegue a suceder. Sin lugar a dudas hay que esforzarnos para llegar a ser buenos docentes intentando ser maestros. 

Bibliografía

– Lee, S. C. (2001). Conocimiento Y enseñanza . Estudios públlos.
– Martinez, P. M. (2017). El saber docente y su profesión . Góndola. U distrital F José de Cadas , Capitulo 2.
– Tardice, M. (2017). Los saberes del docente y su desarrolo profesional . Góndola, Volumen 12.

 

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