Julio 26/23 Ana Carolina Quiijano Valencia renunció, de forma irrevocable, a su cargo como viceministra de Educación Superior, 5 días después de que el Gobierno hubiera presentado sus dos proyectos bandera en educación superior: Una ley estatutaria y la reforma a la Ley 30.
“Agradezco su confianza en mi trabajo y el haberme permitido trabajar por la educación superior en el país y acompañar con mi experiencia profesional los programas de transformación del Gobierno del Cambio establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo”, dice la comunicación a la ministra Aurora Vergara, de esta profesional en Finanzas y Negocios Internacionales, quien había llegado al Ministerio en el segundo semestre de 2022, con el entonces ministro Gaviria, como asesora en temas de educación superior.
La renuncia tomó por sorpresa a todo el sector de la educación superior, pues el Viceministerio de Educación Superior es el actor protagónico para enfrentar los debates e impulsar las reformas que el pasado 20 de julio el gobierno había presentado para debate del país.
Se desconocen los motivos reales por los cuales se dio la renuncia, y que llevarán a que Quijano esté en el cargo hasta el 31 de julio.
Por ahora, ni la ministra ni el propio Ministerio se han expresado al respecto.
Muchas especulaciones se han dado en torno a la intempestiva salida, desde motivos personales hasta conflictos con la ministra, lo cierto es que el gobierno ahora debe buscar un nuevo(a) viceministro(a) que tenga la habilidad para liderar la concertación sectorial y legislativa en torno de las reformas.
También es cierto que hubieran sido o no los textos de las reformas los que hubieran sido el detonante de la salida, los mismos sí contribuyeron a reforzar la imagen, entre la opinión sectorial, de un viceministerio ausente de protagonismo y de liderazgo en la discusión sobre la educación superior que necesita el país.
Por ejemplo, fue muy llamativa su no participación en el encuentro que sostuvo la ministra con rectores y asociaciones privadas, el viernes 14 de julio, para discutir la reforma.
Desde su llegada al cargo, la saliente viceministra pasó casi desapercibida en la mayoría de escenarios de análisis sobre la educación superior, sus intervenciones fueron escasas, nunca dio una real línea de acción y, dicen fuentes internas, llegó a tener roces con la propia ministra y la consejera presidencial para la Juventud, Gabriela Posso, quien se peleaba con ella el protagonismo en los diversos escenarios para canalizar las asambleas populares de estudiantes para discutir la reforma.
Desde antes del 20 de julio, el sector vio algunos problemas de articulación entre lo que la ministra presentaba y quería con la reforma y lo que su equipo de trabajo, desde el Viceministerio, le estaba dando en la construcción de los textos. A propósito de la reforma, cada día aumentan las voces de analistas y rectores que señalan que los textos presentados por el gobierno se quedaron cortos para repensar el sistema deseado, carecen de fundamentos técnicos y de un real análisis presupuestal, entre otros aspectos.
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Tras la salida de Gaviria y el ascenso de Aurora Vergara Figueroa, quien era la viceministra de Educación Superior como su reemplazo, Quijano Valencia paso, en marzo pasado a ser la viceministra encargada, y desde abril actuó en propiedad.
Es decir, escasamente cumplió los cinco meses como viceministra.
Hasta ahora, con el gobierno Petro, el Ministerio de Educación ha sido un botín de la vicepresidenta Francia Márquez, y tanto la ministra como la viceministra, vienen de sus toldas.
Un impacto, de los varios, que trae la salida de la ministra es, según funcionarios y directivos, es que muchos de los registros calificados que vienen en camino para resolución, tendrán una demora adicional por trámites internos de firma en el Ministerio.
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