Julio 26/23 Ingobernabilidad, problemas de calidad, investigaciones del MEN, deterioro de los edificios y deudas fue lo que recibió Carlos Andrés Pérez cuando asumió la rectoría. 12 años después, el panorama es radicalmente opuesto.
Hoy la Universidad Santiago de Cali (USC, antes USACA) es la más grande universidad privada del Valle del Cauca y del Occidente del país, cuenta con acreditación institucional, más de 100 programas académicos, 40 grupos de investigación reconocidos por Minciencias (33 en A1 y en A), un campus universitario con -tal vez- el mayor número de servicios estudiantiles y de bienestar por metro cuadrado en el país, una planta física plenamente renovada y una muy alta relación costo-beneficio para sus estudiantes, teniendo en cuenta lo que reciben frente a los valores de matrícula muy económicos en comparación con las universidades privadas que le compiten.
Un biólogo (que parece más un gerente), y quien llegó a la rectoría para apagar un incendio institucional en 2011, hoy ha hecho que Cali y el sector universitario se olviden de un tormentoso pasado, y se sorprendan con todo lo que les ofrece la USC.
Con Carlos Andrés Pérez Galindo (foto), quien dirige a la USC bajo el eslogan de “Transformación & Buen Gobierno”, El Observatorio de la Universidad Colombiana avanza en sus entrevistas a aquellos rectores que, por su continuidad, resultados y prácticas, se constituyen en un referente a tener en cuenta en la gestión de las IES.
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Formación y trayectoria
Pérez Galindo es Biólogo de la Universidad del Valle (donde fue distinguido como uno de los mejores graduados), con énfasis en Genética, Magister en Bioinformática, de la Universidad Internacional de Andalucía; Estudios Avanzados en Biotecnología y Phd. en Biotecnología, de la Universidad Pablo de Olavide.
Ha sido distinguido tanto en escenarios cívicos, del ámbito departamental y nacional, como en ámbitos académicos. Recibió el premio nacional en Enseñanza de las Ciencias, y el premio nacional en Genética y Biotecnología. Ello como resultado de su desempeño como investigador del Laboratorio Andaluz de Biología del Desarrollo, en Sevilla, España; asesor Académico de la Maestría en Genética, de la Universidad Simón Bolívar de Barraquilla; par académico del Ministerio de Educación Nacional, y presidente de la Asociación Colombiana de Ciencias Biológicas Capítulo del Valle. Igualmente, fue vicepresidente del Grupo de Universidades Iberoamericanas ‘La Rábida’, conformada por 76 IES.
A la USC llegó en el año 2.000, y allí ha hecho una extensa carrera en el ámbito académico. Fue docente investigador, consejero y vicepresidente del Consejo Superior, director del Centro de Investigaciones en Ciencias Básicas, Ambientales y Desarrollo Tecnológico, coordinador del área de Biología del programa de Química, integrante del Comité Central de Currículo, director del grupo de investigación en Biotecnología y Medio Ambiente (GIBMA), y antes de ser rector, decano de la Facultad de Ciencias Básicas.
De su trayectoria profesional se entiende su intención de convertir a la USC en líder nacional de investigación, desarrollo científico y beneficios sociales y empresariales del Cannabis medicinal, tema que viene potenciando con diversos aliados internacionales.
La más tradicional universidad privada de la región
En octubre próximo la USC cumplirá 65 años de fundada.
Nació como iniciativa de un grupo de pioneros que buscó consolidar una opción formativa para quienes desearan estudiar derecho en Cali, pues entonces la Universidad del Valle no lo ofrecía (curiosamente sólo hasta 2022 Univalle presentó este pregrado).
El primer rector, en 1958, fue Demetrio García Vásquez (años más tarde sería sería gobernador del Valle). Asumió la responsabilidad de dar vida a dos principios fundacionales que modelaron el perfil y la cultura de la USC: primero, propugnar por la enseñanza sin limitaciones ni restricciones por razones de raza, sexo, convicciones políticas o cualesquiera otras; y segundo, darle una orientación más definidamente democrática para hacerla accesible a todas las clases sociales y en especial a las menos favorecidas.
Muy diversas personalidades de la región participaron de su gobierno, entre ellos el filósofo y pedagogo colombiano Estanislao Zuleta, quien fue Vicerrector Académico.
A los diez años de fundada, la USC sufrió los vientos reformistas de las juventudes europeas, que protagonizaron los disturbios del Mayo Francés de 1968 (como celebración de los 50 años de la Reforma de Córdoba, Argentina) en demanda de una mayor participación de las comunidades universitarias en la dirección de las IES. El resultado fue que la USC terminó consolidando un mayoritario Consejo Superior que, para comienzos de este milenio llegó a estar integrado por 123 miembros, lo que lo hizo ingobernable y objeto de apetitos políticos.
Esta mezcla fue la que llevó a que muchos pensaran que la USC era una universidad pública.
Entre 2001 y 2011 el rector fue Hebert Celín Navas, elegido en una polémica decisión en la que hubo enfrentamientos con estudiantes, y cuando la universidad enfrentaba, entre otros, problemas con varias carreras cerradas. Luego de un ambiente muy enrarecido, de una primera asamblea estudiantil y la toma de la sede por algunos estudiantes, de denuncias de clientelismo político, de malos manejos financieros, de dificultades administrativas y de ingobernabilidad, Celín renunció al cargo, tres años antes del vencimiento de su periodo rectoral. La Universidad fue cerrada y se ocasionó un conflicto entre estudiantes que hicieron una “retoma” de la misma, y las polémicas decisiones directivas que permitieron que las autoridades ingresaran para retirarlos de la Institución.
El panorama institucional era absolutamente complejo: Sin programas acreditados, con enfrentamientos internos, déficit financiero y los ojos de las autoridades e Inspección y Vigilancia de Mineducación encima.
Tras la compleja situación, el entonces decano Pérez Galindo, fue designado por el Consejo Superior como rector encargado. Su no identificación política y alta cualificación calmó las demandas de estudiantes que pedían un rector con un perfil académico más alto, y a las pocas semanas, el 18 de mayo de 2011, pasó a ser rector en propiedad.
Transformación y buen gobierno
Para entonces la Universidad llegó a tener un déficit cercano a los 100 mil millones de pesos.
“Recibimos la universidad quebrada. Se debían los parafiscales, a los proveedores, más de dos meses de sueldos y tres años de predial y valorización”, dice el hoy rector. “Además, había servicios -como los de parqueadero y cafeterías, entre otros- que lucraban a terceros particulares sin dejar recursos a la propia Universidad”.
Además de lidiar con los acreedores, la situación llegó a tal punto que, en algún momento, Pérez Galindo debió pagar la nómina a los empleados según el orden alfabético de sus apellidos, y así ir rotando el pago hasta que se pudo poner al día.
La Universidad pudo superar sus pasivos con los propios recursos de matrículas y reducción de gastos, así como superar las investigaciones del Ministerio de Educación, a tal punto que en 2021 se acreditó institucionalmente.
Una de las decisiones más complicadas pero efectiva fue la de lograr la reducción del Consejo Superior de 123 a 23 integrantes. Hoy el presidente de este órgano colegiado, Juan Carlos Giraldo, egresado de la propia Universidad, participa activamente de las actividades de la Universidad y decisiones de política.
Ante la pregunta de ¿por qué asumió semejante reto institucional?, Pérez Galindo afirma que “esto se dio por que la Universidad Santiago de Cali tiene una gran responsabilidad en la formación del futuro de la región dada su tradición en Cali y a su gran pasado histórico por ser la primera casa de estudios del derecho. Esto, unido al legado de los socios fundadores, me motivó para asumir el reto de sacar a la Universidad de la crisis en la que se encontraba y gracias al aporte de toda la comunidad santiaguina lo logramos y hoy trabajamos para seguir aportando a la formación de la comunidad del suroccidente y del país”.
Pérez Galindo fue re-elegido por primera vez en 2016, por cinco años, y actualmente va en su tercer periodo, tras su segunda re-elección en 2021.
Su administración, bautizada con el lema de “Transformación y Buen Gobierno”, ha impactado tanto lo académico como la gestión y administración.
Para la dirección universitaria, el rector se apoya directamente en sus dos vicerrectores: el ingeniero y PhD Jorge Antonio Silva Leal, como vicerrector Académico, y Zonia Yasmín Velasco Ramírez, como vicerrectora administrativa (foto).
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Actualmente cuenta con registros de pregrados y posgrados en todos los niveles: Tres técnicos profesionales, nueve tecnológicos, 47 universitarios, 31 especializaciones universitarias, una especialización médico-quirúrgica, doce maestrías y cuatro doctorados. Nueve de sus posgrados son virtuales y hasta cuenta con 16 programas técnicos laborales. Tiene la clínica odontológica más grande del país, así como el hospital simulado más grande de América Latina. Próximamente inaugurará su clínica veterinaria.
Su matrícula supera los 20 mil estudiantes, más del doble que la mayoría de sus principales competidoras privadas en la región.
Algunos de sus egresados han tenido reconocimiento entre la opinión pública como, por ejemplo, la actual vicepresidenta Francia Márquez y tres de quienes compitieron con ella por esa dignidad: Marelen Castillo, Sandra de las Lajas Torres y Ceferino Mosquera. Asimismo, la saliente viceministra de Educación Superior, Ana Carolina Quijano, también se tituló en la USC.
La inclusión educativa, considerada como la forma en que cualquier persona, independientemente de su origen, raza, orientación sexual, política o religiosa y nivel de vulnerabilidad, se forme en una institución de educación superior, se confirma plenamente al recorrer los pasillos de la USC.
Infraestructura y bienestar, claves para la consolidación
Prueba de la salud institucional y financiera actual no es solo la acreditación de alta calidad, sino también la desaparición de conflictos laborales y sindicales, una convivencia saludable entre estudiantes, docentes y directivos y, sobre todo, ver que la Universidad todo el tiempo está en remodelación y optimización de sus espacios físicos y servicios para la comunidad.
Por su variedad de servicios, escenarios y actividades, la Universidad es considerada un club familiar, en permanente construcción física. En el último año, a manera de ejemplo, se viene construyendo un centro cultural – auditorio para conciertos y eventos culturales para dos mil personas; se acaba de reconvertir uno de los parqueaderos en un bosque para el descanso de estudiantes y hogar de animales; se inauguró un moderno edificio de posgrados con tecnología de avanzada; se instalaron paneles solares que apoyan el consumo de energía del campus; se instaló un sistema de fuentes de agua luminosas y sonoras en uno de los bloques, y se están remodelando las aulas, que cuentan -todas- con aire acondicionado.
A todo esto se suman cerca de 20 puestos de comida- restaurantes en un campus, con canchas sintéticas y naturales para muy diversos deportes, piscina semi-olímpica, canchas de bolos, gimnasio, apartahotel para la movilidad docente, jardín infantil, salón de juegos (billar, tenis de mesa y video juegos), centro de vacunación, taller de cocina, clínica veterinaria, salón de belleza, capilla, cajeros, almacén universitario, y múltiples escenarios para la formación y competencia de grupos deportivos y culturales, entre otros servicios.
Y la lista no termina allí. Al interior de la universidad funciona la Cervecería USACA (un spin off con marca propia que fabrica 12 mil latas de cerveza para el consumo nacional); en el centro de la ciudad la Universidad cuenta con el Restaurante San Carlo, de amplio reconocimiento en Cali, y pronto pondrá en funcionamiento el antiguo hotel Colina San Antonio. También cuenta con un centro vacacional en la vía hacia Buenaventura, además de una seccional en Palmira.
La búsqueda de un mayor retorno de los egresados a la Institución, la mejor consolidación de su comunidad de docentes, el afianzamiento de alianzas claves para la investigación y un mayor reconocimiento y posicionamiento sectorial y nacional, son algunos de los retos que, en el corto plazo, tiene la USC.
Si bien esta Universidad hoy vive un tiempo de paz institucional y fortalecimiento académico, su rector considera que la tarea aún enfrenta desafíos y nuevos objetivos.
“La proliferación de nuevos oferentes en la educación superior, la ausencia de una activa política de fomento de parte del Gobierno Nacional hacia la universidad privada, los movimientos sociales a favor de la gratuidad en la educación superior pública, el cambio en las expectativas de los jóvenes y los posibles impactos de nuevas leyes que graven la contratación y la tributación de entidades privadas, como lo que pasó con el art. 95 de la reforma tributaria que significó una significativa erogación en el presupuesto de IES privadas que no teníamos contemplada el tributo al Icetex, entre otros muchos elementos de contexto que se están dando, no puede confiarnos. Solamente la diversificación en el portafolio institucional, la integración de servicios, la creación de nuevas spin off y la fidelidad en el servicio y calidad a los estudiantes puede sembrar el terreno para un futuro más tranquilo que el presente”, concluye Pérez Galindo.
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