En U. Distrital se olvidaron pagar a la DIAN y los sancionan con $1.800 millones

En U. Distrital se olvidaron pagar a la DIAN y los sancionan con $1.800 millones

Nov 15/21 Además del fuerte impacto financiero, el olvido en la administración llevó a una inculpación pública de los responsables por parte de la Rectoría, que busca salirse del problema.

El caso es el siguiente:

Mediante requerimiento Nro. 100-155-200 000206 la Dirección Operativa de Grandes Contribuyentes de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales DIAN pidió a la Universidad liquidar la sanción de extemporaneidad tratada en el artículo 645 del Estatuto Tributario por la Declaración de Ingresos y Patrimonio del año gravable 2020, dado que la IES no declaró a tiempo los mismos.

La Universidad presentó el formulario de pago un mes después de la fecha definida en el calendario tributario, lo que generó una sanción inicial de $ 13.283.186.770, que luego de la aplicación de los descuentos y beneficios tributarios se reduciría a la suma de $1.328.318.677, a realizarse antes del 31 de diciembre de 2021.

Adicionalmente, por presentar extemporáneamente la Declaración de Retención en la Fuente de 2020, se le tasó una sanción de $840.155.000 que luego de la aplicación de los descuentos y beneficios se reduciría, si se paga a tiempo, a $469.246.000.

Es decir, si se pagan a tiempo las sanciones, esto conllevó una afectación presupuestal de la Universidad en $1.797.564.677.oo.

Mientras que la Rectoría, en un comunicado público, le “echó el agua” al área financiera y señaló que los descuentos se obtuvieron por las gestiones de urgencia que adelantó el Rector, el Vicerrector Administrativo y la Secretaria General”, lo claro es que muchos de los beneficios son producto de alivios fiscales que vienen de años atrás y que permitieron a la Universidad bajar la multa, y perder beneficios posteriores.

“Aquí hay un claro responsable de esta situación, y es la administración de la Universidad Distrital”, ha advertido la presidenta (e) del Consejo Superior y Secretaria de Educación de Bogotá, Edna Bonilla Sebá, quien advirtió como, inclusive, el Consejo Superior fue enterado de esta situación por un traslado presupuestal, del cual tal vez ni siquiera hubieran sido informados sino fuera por la dimensión de dicho traslado presupuestal, que afectó la proyección financiera, para pagar la multa.

“Todas las obligaciones tributarias deben ser cumplidas por el representante legal de la Universidad”, en este caso el rector Ricardo García Duarte, advirtió Bonilla.

El siguiente es el duro comunicado publicado por el Sistema Integral de Comunicación de la Universidad Distrital, que cita como fuente a la Rectoría:

La DIAN, Dirección encargada de recaudar los impuestos en Colombia, ha determinado una sanción contra nuestra Universidad Francisco José de Caldas. La causa: la presentación extemporánea de la Declaración de Ingresos y Patrimonio. Tenía que presentarla en abril 23 y lo hizo el 27, cuatro días después. La sanción, según la notificación, correspondía al 0.5% del valor patrimonial de la institución; o sea, a un exorbitante monto de 13.000 millones de pesos.

Las gestiones de urgencia que adelantó el Rector, el Vicerrector Administrativo y la Secretaria General dieron como resultado el hecho de que la multa fuera rebajada a 1.300 millones, una suma sensiblemente más baja, pero aún muy lesiva para los recursos de la Universidad. 

El siguiente es el comunicado que al respecto emitió la Universidad:

La DIAN, Dirección encargada de recaudar los impuestos en Colombia, ha determinado una sanción contra nuestra Universidad Francisco José de Caldas. La causa: la presentación extemporánea de la Declaración de Ingresos y Patrimonio. Tenía que presentarla en abril 23 y lo hizo el 27, cuatro días después. La sanción, según la notificación, correspondía al 0.5% del valor patrimonial de la institución; o sea, a un exorbitante monto de 13.000 millones de pesos.

Las gestiones de urgencia que adelantó el Rector, el Vicerrector Administrativo y la Secretaria General dieron como resultado el hecho de que la multa fuera rebajada a 1.300 millones, una suma sensiblemente más baja, pero aún muy lesiva para los recursos de la Universidad. 

Los responsables de hacer esa Declaración, de firmarla y subirla al sistema, a tiempo, son las secciones de Contabilidad y Tesorería, ambas pertenecientes a la División Financiera. Así lo dice textualmente el Manual de Funciones. Tanto el jefe de Contabilidad como la Tesorera han reconocido verbalmente que incurrieron en ese olvido lamentable y oneroso. Por otra parte, el jefe de la división nunca se dio cuenta de ese hallazgo. 

A propósito, así reza en el Manual de Funciones, la número 10 de las funciones específicas del cargo del jefe de Contabilidad: “Preparar y firmar informes financieros a entidades fiscales y distritales”. Esta disposición es literalmente la misma que figura entre las funciones específicas para la Sección de Tesorería. 

Si la falla fue involuntaria, revela incompetencia evidente; si llegare a ser consciente, muestra un dolo indefensable que hace terrible daño a la institución, a la comunidad y a la alta dirección administrativa. Hay que repetirlo: la responsabilidad recae directamente en Contabilidad y en Tesorería; y, de manera general, en la División financiera. Es lo que de manera natural se desprende de la división del trabajo en la administración de la Universidad, tanto en las funciones como en los procesos. 

Allí no cabe la posibilidad de que se diluya tal responsabilidad, aún si muchos otros procesos no aparecen suficientemente explicitados y detallados. Se trata de una una práctica no solo establecida en el Manual de Funciones, en cabeza de Contabilidad y Tesorería, sino que además corresponde a una lógica institucional en la asignación de tales tareas ¿A quién más si no a dichas secciones podría pertenecer tal tarea? Ellas son las que disponen de la información respectiva y de la capacidad de pago, si fuera necesario hacer alguno.

El error de los funcionarios ya mencionados, pertenecientes al área financiera, rompe además con dos elementos propios de una administración moderna; a saber: una sabia rutinización y actualización de los procesos, por una parte; y, por la otra, la confianza interna que acompaña el cumplimiento de cada función.

La rutinización, no mencionada aquí en forma negativa sino de una manera neutra, tiene que ver con la repetición adecuada de unas prácticas que son usuales en la organización. Es una rutinización que ayuda a la especialización y a la eficacia porque los procesos y las prácticas habituales son hechas por los funcionarios responsables, acudiendo a una memoria institucional y a unos hábitos o técnicas, muy operables, que evitan los riesgos de fallas o incumplimientos. 

A su turno, la confianza interna determina que la organización confía en que cada uno cumple con sus funciones normalmente, salvo que medien acontecimientos extraordinarios o catastróficos.

Es claro que los funcionarios encargados de la Declaración de Ingresos y Patrimonio rompieron con la rutinización de una burocracia moderna que mantiene aceitados sus engranajes y que repite sus obligaciones y buenas prácticas. Así mismo, que faltaron contra la confianza que debe rodear el cumplimiento de esas prácticas, de las que son agentes, para que la institución globalmente se mantenga segura. 

Ellos deben enfrentar las responsabilidades que les competen. A su turno, la alta administración de la Universidad acudirá a los medios posibles para la recuperación de los dineros de la sanción, que fueron transferidos al erario del Estado. 

Clic para ver el Consejo Superior del pasado 28 de octubre en donde se analizó el presupuesto de rentas de la Universidad para el periodo 2021, tras el análisis de esta situación de la sanción.

El vicerrector administrativo y financiero (e) es Eduard Arnulfo Pinilla Rivera; el responsable de Contabilidad es Jesús Álvaro Mahecha Rangel;  el responsable de la División de Recursos Financieros es Eusebio Antonio Rangel Roa; y el responsable de Tesorería General es Jacqueline Ortiz Arenas.

Mientras tanto, en medio de esta polémica, el Consejo Superior se apreta para elegir, esta semana, el nuevo rector en propiedad de la Universidad.

Información de referencia: Estancamiento académico y administrativo de la U. Distrital: Opinión de Pedro Medellín Torres – nov/21

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