Oct/25 En esta ocasión, Forero Robayo advierte cómo el Plan Decenal debe incorporar estratégicamente la IA para transformar la educación, superar inequidades estructurales y evitar repetir ejercicios retóricos anteriores.
BID: Aunque la tecnología presenta un gran potencial para mejorar el aprendizaje, agilizar la gestión de la educación y ampliar el acceso, su impacto depende de cómo se implemente y del cumplimiento de las condiciones habilitantes clave. La IA debe utilizarse de forma estratégica para personalizar el aprendizaje, proporcionar retroalimentación en tiempo real y mejorar la accesibilidad para las necesidades diversas de los estudiantes.
Colombia está en proceso de construir el IV Plan Nacional Decenal de Educación, PNDE, acordado en la ley 115 de 1994 en su artículo 72 y cuya primera versión se presentó en el año 1996 bajo el liderazgo de la ministra María Emma Mejía. Estos acuerdos políticos por la educación, o apuestas colectivas o desafíos de país, debería permitirnos obtener aprendizajes como sociedad, para aprovechar el potencial y el real mejoramiento de nuestra educación en un contexto internacional. Sin embargo, las evaluaciones hechas no dejan un buen balance, más allá de un ejercicio un tanto retórico y discusiones ideológicas eternas que contribuyen a mantener un statu quo sin resolver los problemas estructurales más agudos.
Este gobierno ha propuesto tres ejes para la nueva versión: Garantía plena del derecho a la educación, fortalecimiento de la financiación de la educación pública, y construcción de conocimiento público para la transformación social. Ojalá no cometamos los mismos errores y pueda lograrse un documento inspirador y muy apropiado para todos los actores que nos lleve a verdaderas transformaciones para lograr altos beneficios sociales, sin que nadie se quede atrás.
En un mundo altamente cambiante y desafiante, puede ser útil analizar diferentes estudios y posturas recientes que llaman la atención sobre el potencial de la inteligencia artificial, IA, para mejorar la educación, en la esperanza de que más allá de la discusión ideológica, nos centremos en los problemas estructurales y la forma de resolverlos. Por ello presento como referencia una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y algún desarrollo en una conferencia por parte de uno de los autores que vive en Brasil, en una universidad de su país Argentina, en agosto de este año.
La publicación se titula “Inteligencia artificial y educación. Construyendo el futuro mediante la transformación digital”. BID, abril de 2025.
Analiza tres desafíos que plantea la IA: Resultados de aprendizaje bajos y desiguales. Baja tasa de cobertura y alto índice de abandono en la enseñanza secundaria y terciaria. Baja eficiencia de la inversión educativa en relación con los resultados de aprendizaje, e ineficiencia en inequidad en la asignación de recursos.
Sugiere otros desafíos emergentes: Equidad en el acceso a herramientas efectivas. Plagio. Sesgo en los resultados generados por IA. Entrenamiento adecuado de los modelos de IA con fines educativos. Normativa y privacidad. Fortalecimiento de capacidades dentro de los sistemas.
Propone y explica unos posibles usos específicos de la IA en tres ejemplos de objetivos de la política pública: Maximizar el aprendizaje en el aula. Ampliar el acceso y lograr trayectorias educativas completas. Eficiencia en la prestación del servicio educativo. En cada objetivo de política pública analiza: Las ventajas específicas de la IA pueden mejorar la transformación digital. Posibles usos de la IA. Posibles riesgos y desafíos.
Marcelo Pérez Alfaro, uno de los coautores de la publicación referida, investigador argentino que vive en Brasil, especialista líder en educación del BID, presentó una conferencia en una Universidad argentina, que tituló: “Inteligencia artificial y educación. Construyendo el futuro a través de la transformación digital”. Con unas advertencias iniciales: Integrar principios de equidad desde el diseño, la fidelidad de la implementación y el uso de la Solución. Tener muy clara la teoría del cambio: diseñar según el problema a resolver, no la tecnología a utilizar. Debemos evaluar efectividad y costo-efectividad.
Explicó cómo en situaciones específicas se puede evidenciar el uso de tecnología en educación y el potencial de la IA, para resolver problemas, entre ellos los siguientes:
-Heterogeneidad de niveles de competencia dentro de una misma clase
-Brechas en el conocimiento de los contenidos y las competencias pedagógicas docentes
-Tiempo limitado durante la jornada escolar para la práctica estudiantil
-Acceso insuficiente a la educación de alta calidad en zonas remotas
-Desvinculación y abandono escolar
-Asimetrías de información entre responsables de política pública, docentes, padres, madres y estudiantes
-Baja calidad de los datos sobre los resultados de aprendizaje a escala
-Distribución desigual de docentes y recursos a nivel de sistema
-Monitoreo inconsistente del cumplimiento del tiempo de enseñanza asignado.
Guardamos esperanzas ciudadanas, que, con un buen ajuste metodológico del proceso en marcha para el PNDE, coordinado por el MEN (con mayor presencia del Departamento Nacional de Planeación, los Ministerios de Tecnología y de Ciencia y los entes territoriales), y amplia participación de muchos sectores diversos de la sociedad, se pueda focalizar la discusión alrededor de problemas estructurales muy concretos, que han permanecido y no hemos sido capaces de superar, así les asignemos mayores recursos presupuestales. Hoy es más fácil que un país rápidamente se quede atrás si no es capaz de abordar sus problemas y tener una mirada hacia el futuro con estrategias claras para acometer ese camino desafiante.
Una de las variables altamente cambiantes la pone de presente Stefano Farné en su columna en el diario El Tiempo, titulada “Un futuro de trabajadores mayores” señalando que en solo 4 años el DANE ha debido anticipar en 20 años el inicio del descenso de la población total en Colombia. Hoy, los colombianos entre 15 y 28 años son unos 12 millones y en el 2070 serán 6 millones. Las personas en edades entre 50 y 80 años pasarán en el mismo periodo de 12 a 22 millones en un proceso de envejecimiento acelerado y nuevas condiciones en los mercados de trabajo. Variables en torno a aspectos ambientales, tecnológicos y democráticos corroboran fenómenos difíciles de prever, en medio de déficit fiscales agudos y bajas tasas de crecimiento.
Miremos si somos capaces de pasar la prueba, visualizando con grandeza respuestas específicas a la educación en los próximos 10 años. Tendremos altos costos si no somos capaces. Conviene escuchar ideas frescas e innovadoras y polémicas como las planteadas por Alejandro Salazar en su libro “Colombia ganadora” donde advierte que la estrategia de un país no es la estrategia del Estado.
Ver las otras columnas de Carlos Hernando Forero R.
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