ICESI: El reto de ser una plena universidad: Francisco Piedrahita – nov/19

Discurso del rector de ICESI, Francisco Piedrahíta, con motivo de los 40 años de fundación, en la ceremonia que contó con la participación del presidente Duque y la ministra Angulo.

Nos reúne hoy la celebración de los primeros cuarenta años de la Universidad Icesi, institución que nació como una pequeña, pero ambiciosa Escuela de Negocios, por iniciativa de la Junta Directiva del Instituto Colombiano de Administración, INCOLDA. Sus gestores, entre los que recuerdo hoy a Germán Holguín y a Adolfo Carvajal; sus primeros rectores, Alberto León y Alfonso Ocampo; los vicerrectores, Franklin Maiguashca e Hipólito González; y muchas otras personas, entre directivos, profesores, empleados y miembros de la comunidad empresarial de la región, llevaron al Instituto Colombiano de Estudios Superiores de INCOLDA, como se llamó originalmente, en muy poco tiempo, a ocupar un lugar preponderante entre las instituciones de educación superior de Colombia. 

Tomó casi diez años llegar al primer edificio de esta sede de Pance, en 1988. En esa primera década, además, se graduaron las primeras cohortes del programa de Administración de Empresas; se estableció el Centro de Desarrollo del Espíritu Empresarial, la primera unidad académica de su clase en América Latina, dirigida, desde entonces, por Rodrigo Varela; se abrió un programa de Ingeniería de Sistemas, con énfasis en Administración, que respondía a necesidades sentidas del empresariado regional ante la llegada de las incipientes, nuevas tecnologías; se ofrecieron programas de posgrado en alianza con la Universidad EAFIT de Medellín.

Vendría después una segunda década, de consolidación, cuando se creó una Escuela de Posgrados propios, que vino a dirigir Héctor Ochoa: se abrió la Maestría en Administración y se empezaron a ofrecer Especializaciones en las diversas disciplinas relacionadas con los negocios. Al final de los años 90, se hicieron unos “estiramientos”, si me permiten la palabra, a la misión original, abriendo programas como Diseño Industrial, y otros en Ingeniería y Economía, que permitieron el reconocimiento de la institución como Universidad, por parte del Ministerio de Educación Nacional. 

La primera mitad de la tercera década de nuestra historia, hasta 2003, corresponde a lo que yo llamo el periodo de transición. Se amplió un poco más la oferta de programas en pregrado, se organizaron las primeras tres Facultades y, tal vez lo más importante, se diseñó y empezó a aplicar un modelo educativo, nuestro PEI, para usar el término usual en el sector, que, liderado por algunos años por Hipólito González, habría de convertirse en nuestro principal sello distintivo.

Dos cambios, que ocurrieron en 2003, habrían de cambiar para siempre nuestra historia. 

El primero cambiaría la misión y la organización de la Universidad. En noviembre de ese año, después de discusiones internas en la institución y de presentaciones y discusiones en la Junta Directiva y, finalmente, en el Consejo Superior, se aprobó reorientar a la Icesi para convertirla en una universidad, en el sentido pleno de esa expresión.

El segundo cambiaría la población estudiantil. ICETEX, recién convertido en entidad financiera de naturaleza especial por el Gobierno de Álvaro Uribe, empezó a ofrecer los créditos ACCES, orientados a la población más desfavorecida, con tasas de interés subsidiadas y muchas facilidades de acceso. La Universidad Icesi fue tal vez la primera en firmar un convenio con ICETEX para ofrecer becas a aspirantes que llegaran con ciertas condiciones socioeconómicas y académicas y con créditos aprobados por la entidad financiera recién transformada. Estaba haciendo una apuesta por la inclusión.

Permítanme contarles, en unos minutos, las historias paralelas que surgieron de esos dos cambios.

La aprobación del cambio misional vino con dos condiciones: por ningún motivo podría afectarse la aspiración de excelencia con la que nació la institución; en particular, no podría afectarse lo logrado en los campos relacionados con la administración de empresas, origen de Icesi; además, para edificar la nueva visión de la universidad, se aprobó empezar, a manera de cimientos, con Facultades en las Ciencias Sociales y en las Ciencias Naturales; sobre ellas se construirían los programas profesionales que se consideraran pertinentes.

La Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas, que por muchos años y hasta hace solo cuatro meses dirigió con mucho tino Héctor Ochoa, ha aumentado su oferta de programas de pregrado y Maestría, ofrece nuestro primer doctorado, tiene miles de egresados que se destacan en Colombia y en el exterior, e impacta positivamente la sociedad, no solo con sus egresados, sino con el nuevo conocimiento y la consultoría que ofrecen sus grupos de investigación y centros académicos como PROESA, CIENFI, ICECOMEX, Polis, etc. La acreditación internacional de la AACSB, recibida hace cinco años y recientemente renovada, sitúa a nuestra escuela de Administración, con su par de la Universidad de los Andes, como las únicas en Colombia que hacen parte de un exclusivo club que reúne a las mejores escuelas de negocios del mundo y que incluye a menos de 20 latinoamericanas.                                                           

El Centro de Desarrollo de Espíritu Empresarial, a su vez, ha continuado promoviendo el emprendimiento, en Icesi y en la comunidad, y, desde hace una década, estableció el Start-Up Café, incubadora de empresas de tecnología que ya presenta varios casos de éxito en el mercado. Este Centro está ahora vinculado a C Emprende, campus de emprendimiento en red que está impulsando el Gobierno Nacional.

Las Ciencias Sociales nacieron asociadas al programa de Derecho para formar la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Esa Facultad ha florecido en muchas dimensiones. Su oferta de programas de alta calidad, que incluye seis en pregrado, siete Maestrías y doce especializaciones atiende con éxito a muy diversas poblaciones. Además, es muy notable el impacto de la investigación de sus profesores y de centros como el de Estudios Afrodiaspóricos, el Grupo de Acciones Públicas Icesi, el Observatorio para la Equidad de las Mujeres, el Consultorio Jurídico y su Centro de Conciliación, el CIES, el PEAP, etc.

Las Ciencias Naturales abrieron sus programas de pregrado solo en 2008, y las maestrías de profundización e investigación unos años después. Pero muchos de sus graduados ya se destacan en la Industria, en el sector Salud y en el campo científico. Varios de ellos ya terminaron o cursan actualmente programas doctorales en los Estados Unidos y en Europa. Las publicaciones científicas de sus profesores hacen visible a Icesi en los rankings internacionales. Y la colaboración con la industria regional es cada vez más estrecha. Destaco el Centro de Ingredientes Naturales Especializados y Biotecnológicos (CINEB); el Laboratorio de Instrumentación Química; y BioInc, un centro de estudios para el aprovechamiento de la Biomasa. 

Hace diez años se dio otro hito en nuestra historia institucional, el nacimiento de nuestra Facultad de Ciencias de la Salud. Ese fue un nacimiento en cuna privilegiada. Un año antes habíamos firmado lo que llamamos “Acuerdo profundo por la Vida”, por 50 años, con la Fundación Valle del Lili. Esa Facultad ha graduado ya más de 300 Médicos que están siempre entre los mejores del país, según Saber Pro, y avanzan en sus carreras profesionales sirviendo a diversas comunidades; también ha graduado más de 140 Médicos especialistas en más de 20 campos diferentes. Y la investigación de los profesores, tanto en ciencias básicas, como en clínicas, se destaca internacionalmente. La alianza con la Fundación Valle del Lili ha significado un aporte enorme, no solo para la Facultad, sino para toda la Universidad. Recordemos que su clínica está acreditada con excelencia por ICONTEC; ha estado, también por varios años, entre las tres o cuatro mejores de Latinoamérica, según la revista chilena América Economía; y es el único hospital Universitario certificado en el Suroccidente colombiano. Todo eso, en solo 25 años de existencia.

El clúster de salud que se ha conformado con nuestra Facultad, la Fundación Valle del Lili, CIDEIM, un centro de investigación autónomo en enfermedades infecciosas huérfanas, basado en nuestro Campus, PROESA, nuestro Centro de Estudios en Protección Social y Economía de la Salud y la industria farmacéutica local es la concreción del sueño que nos planteamos hace diez años sobre el significado de las “Eds and Meds”, como las llamó Brookings Institution, refiriéndose a instituciones de educación superior y hospitalarias, que se convierten en motores de desarrollo económico y social de importantes áreas metropolitanas.

He dejado para el final, en esta breve historia de nuestro desarrollo académico desde el año 2003, las áreas que se benefician con los edificios que estamos presentando hoy formalmente. 

La Facultad de Ingeniería nació hace muchos años, a la sombra del programa de Administración de Empresas. Pero, con el paso del tiempo, se fortaleció mucho y hoy tiene un excelente equipo de profesores que ofrecen cuatro programas de pregrado en Ingeniería y dos en Diseño, además de siete programas de Maestría, entre los que destaco los más recientes en Gestión de la Innovación, en Gerencia de Proyectos y en Ciencia de Datos, que atienden las más apremiantes necesidades de las empresas de la región para este siglo XXI. Los pregrados en Ingeniería tienen desde hace dos años la exigente acreditación internacional de ABET. Están en proceso de aprobación, por parte de CONACES y el Ministerio de Educación, dos programas nuevos, muy importantes: un innovador pregrado en Ingeniería Agronómica y el segundo programa doctoral de la Universidad, Doctorado en Ingeniería. Los nuevos espacios y equipos de laboratorios para Ingenierías de Sistemas, Telemática, Industrial y Bioquímica, y para Diseño de Medios Interactivos, tienen los más altos estándares; ellos, sumados a nuestros Laboratorios de Innovación, al Taller de Diseño y a la planta piloto de Bioquímica, que también presentamos hoy, única en el país, contribuirán a los ambiciosos planes del Gobierno en Economía Naranja, transformación digital y crecimiento verde. 

Desde 2015 empezamos a ofrecer seis programas de Licenciatura para formar Maestros. Creemos que es responsabilidad de universidades de élite académica, como la nuestra, hacer su aporte para mejorar la calidad de la educación escolar en Colombia. Estamos convencidos de que nuestra Escuela de Ciencias de la Educación lo hará con éxito. Desde hace varios años, sus programas de Maestría y su Centro Eduteka están apoyando a Maestros en ejercicio. A partir del año próximo, estaremos graduando jóvenes maestros que, con seguridad, van a dejar huella en la formación de las nuevas generaciones de colombianos. El Laboratorio de Experimentación Pedagógica que hoy presentamos será un elemento clave para ese propósito.

Finalmente, para el desarrollo de nuestro nuevo programa de Música, con énfasis en Producción Musical, estamos poniendo en marcha 25 espacios, entre estudios de grabación, sala de producción y salas de práctica individual y grupal. Se están dotando con equipos y se han construido con estándares de clase mundial en tecnologías de acústica, grabación y comunicación. Esperamos que nuestros futuros profesionales y esas instalaciones hagan un gran aporte al crecimiento y al fortalecimiento de la Economía Naranja en esta región Pacífica, caracterizada por su vocación musical. 

Para dar solo unas pocas estadísticas que resumen la transformación estructural ocurrida en Icesi desde 2003, baste decir que el número de profesores de planta se multiplicó por seis; y el de aquellos que tienen título doctoral, se multiplicó por veinte. Además, de un área ocupada de algo más de 4 Hectáreas, pasamos a cerca de 14.5. Y de 11.000 metros cuadrados construidos, a más de 65.000. Los dos edificios nuevos empezaron su proceso de planeación, aprobación y financiación hace más de tres años. Todo se hizo posible por un importante crédito, con tasa compensada, originado en Findeter, banco de desarrollo del Gobierno Nacional, que agradecemos mucho. 

Pero, al empezar, hablé de dos historias paralelas que transcurren desde 2003 hasta hoy: una es la del desarrollo organizacional, académico, estructural que he descrito, el cual se origina en el cambio misional. La otra es igualmente significativa. La de la transformación poblacional. El proyecto de inclusión de Icesi.