¿Eliminar la educación virtual?

Carmen Elena Villa B. analiza en El Colombiano, de Medellín, analiza el impacto de la idea del Ministerio de Educación de eliminar la educación a distancia en programas de licenciaturas, "con lo que se está queriendo decir que la educación a distancia es inferior". Para la analista, eliminar la educación a distancia necesariamente irá en detrimento de las oportunidades de acceder a la educación superior.

Hemos visto cómo en los últimos años se han abierto una cantidad de nuevas universidades y fundaciones universitarias en varias ciudades latinoamericanas, lo que ha permitido que más jóvenes accedan a la educación superior pero también a veces en desmedro de la calidad de las mismas.

Las carreras a distancia hacen parte de esta nueva oferta, que busca que la aspiración a un título universitario esté cada vez más al alcance de personas que de otra manera no podrían obtenerlo, ya sea por la necesidad de estudiar en horarios flexibles o por cuestiones de distancia o costos.

Hace algunas semanas la ministra de Educación, María Fernanda Ocampo, dijo que las facultades de Educación en Colombia tendrían que eliminar los programas de titulación a distancia y semipresenciales con el fin de mejorar el nivel educativo de los bachilleres del país.

Con esto se está queriendo decir que la educación a distancia es inferior, no solo para los estudiantes de educación sino de todas las disciplinas que ahora se dictan en una modalidad virtual.

Aunque los argumentos de la ministra buscan favorecer una mejor formación en los docentes que se revierta a un nivel más alto para la educación de los alumnos, eliminar la educación a distancia necesariamente irá en detrimento de las oportunidades de acceder a la educación superior.

En muchos casos, el ingresar a una universidad hace que los estudiantes que en la modalidad presencial no podían hacerlo, valoren más la oportunidad de estudiar y que muchos de ellos, de manera disciplinada, responsable y personalizada, sigan en las plataformas virtuales, los cursos necesarios para titularse.

El vacío que deja el no asistir físicamente a un aula de clase, lo puede llenar el hábito de lectura, el interés por la investigación, la disciplina y los ritmos de estudio que marca el propio estudiante.

Todo depende de su motivación, algo que se experimenta también en la modalidad presencial, donde el estudiante puede, o aprovechar los años de pregrado para cultivarse como futuro profesional, o tomar universidad como un paseo, como si esta fuera una fábrica de diplomas valiéndose incluso de la trampa -recordemos el año pasado el fraude en el que cayeron varios estudiantes de la Bolivariana- para obtener su título.

Recursos como videoconferencias, trabajos grupales o tutorías por skype hacen que la educación a distancia vaya más allá de lecturas de documentos y que haga más interactivo el contacto con los alumnos.

Es importante que las universidades se adapten a las nuevas modalidades de educación que ofrecen las nuevas tecnologías. Creo que una buena utilización de estos recursos junto con la necesidad de que los estudiantes asistan a la universidad al menos una vez al año (porque la presencia física y la experiencia de las aulas de clase es importante y sí marca la diferencia) podría ser la solución al dilema de si aceptar o no la educación superior a distancia.