IES cambian paradigma y acogen, mayoritariamente, programas de formación para el trabajo

Oct 4/19 Ya son 138 universidades e instituciones universitarias (59 % del total) las que ofertan programas de formación para el trabajo. Más que por convicción, es una salida para tratar de ganar estudiantes.

Así lo confirma un estudio de la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN, que muestra cómo muchas de las identificadas como tradicionales y grandes han recurrido a esta práctica, que consiste en que las IES ofertan programas de formación para el trabajo y el desarrollo humano, que hasta ahora venía siendo un mercado de dominio del SENA y de las instituciones que se agrupan en asociaciones como ASENOF y ASFOTEC.

Hasta hace poco las IES venían, por encima del hombro, las instituciones de formación para el trabajo. Consideraban que su formación era de segunda y no tenían la altura de las primeras. Hoy las ven como una forma de supervivencia.

En total, las que ofertan estos programas son 65 de 86 universidades y 73 de 133 instituciones universitarias.

Mientras que los programas de educación superior deben cumplir los procesos de registro calificado a través del Ministerio de Educación Nacional, en IES que jurídicamente no tienen ánimo de lucro, los programas de formación para el trabajo y el desarrollo humano (que superan los 18 mil en casi 4 mil instituciones) deben obtener el registro para su funcionamiento a través de las Secretarías de Educación, y estas instituciones tienen ánimo de lucro.

Se calcula que la formación para el trabajo tiene más de un millón de estudiantes (sumadas estas instituciones más el SENA).

Algunos programas técnicos laborales, que caracterizan a los de formación para el trabajo y el desarrollo humano, tienen muy buena salida en el mercado, por su énfasis precisamente muy práctico, y se han convertido en una daga en el cuello para las IES técnicas profesionales, cuyos egresados han tenido más dificultad para articularse en el mercado laboral.

El problema de la formación para el trabajo, es que el egresado tiene dificultades para continuar ascendiendo en su formación profesional, pues los sistemas no están articulados, y entonces quedan a merced de la buena voluntad de las IES que, en uso de su autonomía, decidan qué estudios les convalidan o títulos homologan para poder seguir como tecnólogos o profesionales universitarios.

Allí es donde las IES han visto la posibilidad de mantener y crecer sus cifras de estudiantes , creando sus propios programas de formación para el trabajo, y luego articulándolos directamente con sus programas de educación superior. Es la misma lógica que asumieron los colegios que decidieron crear sus propios jardines infantiles.

SNET y MNC

Esta preocupación (la de dar una posibilidad de crecer profesionalmente a los técnicos laborales) se hizo oficial durante el Ministerio de Educación de Gina Parody y Natalia Ariza (que venían del Sena). De allí empezó el debate en torno de la posibilidad de un Sistema Nacional de Educación Terciaria, que se hundió por la manera como el Ministerio realizó el debate, más con la empresa y las instituciones de formación para el trabajo y el Sena que con las propias IES.

El punto es que estas últimas, las IES, deben convencerse -más allá de la mirada de negocio- de la importancia de reconocer los saberes de los estudiantes, independientemente de cuándo, dónde y cómo estos se adquieren.

Sistema nacional de cualificaciones

Y mientras esto se da, el sistema se halla frente al reto planteado por el Plan Nacional ed Desarrollo 2018-2022, que en su artículo 194 dice:

Créase el Sistema Nacional de Cualificaciones (SNC) como un conjunto de políticas, instrumentos, componentes y procesos necesarios para alinear la educación y formación a las necesidades sociales y productivas del país y que promueve el reconocimiento de aprendizajes, el desarrollo personal y profesional de los ciudadanos, la inserción o reinserción laboral y el desarrollo productivo del país. Son componentes del SNC: el Marco Nacional de Cualificaciones (MNC), los subsistemas de aseguramiento de la calidad de la educación y la formación, de normalización de competencias y de evaluación y certificación de competencias, el esquema de movilidad educativa y formativa, así como la plataforma de información del SNC.

Se crea el Marco Nacional de Cualificaciones (MNC), para clasificar y estructurar las cualificaciones en un esquema de ocho (8) niveles ordenados y expresados en términos de conocimientos, destrezas y aptitudes, de acuerdo con la secuencialidad y complejidad de los aprendizajes que logran las personas en las diferentes vías de cualificación.

Se crea el Esquema de Movilidad Educativa y Formativa, para facilitar la movilidad de las personas entre las diferentes vías de cualificación que son la educativa, la formación para el trabajo y el reconocimiento de aprendizajes previos para la certificación de competencias, con el fin de promover las rutas de aprendizaje, las relaciones con el sector productivo y el aprendizaje a lo largo de la vida.

Como una vía de cualificación dentro del Sistema Nacional de Cualificaciones, se crea el Subsistema de Formación para el Trabajo. Esta formación se estructurará en diversos niveles de complejidad, desde los iniciales hasta los más avanzados, de acuerdo con las necesidades del sector productivo. Sus oferentes son el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), las Instituciones de Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano (ETDH) y las Instituciones de Educación Superior con oferta de formación para el trabajo que formen por competencias y cumplan los requisitos y mecanismos que para tal fin se establezcan.

PARÁGRAFO 1o. El Gobierno nacional, con el liderazgo del MEN y del MinTrabajo, establecerá la estructura, las condiciones y mecanismos del Subsistema de formación para el trabajo y de sus procesos de aseguramiento de calidad. Para ello, se definirán las competencias de cada uno de estos dos ministerios. El MinTrabajo reglamentará la oferta y los niveles de la ETDH y el SENA en lo relacionado con la formación para el trabajo.

PARÁGRAFO 2o. Los programas de formación para el trabajo por competencias serán estructurados con base en el subsistema de normalización de competencias y el Marco Nacional de Cualificaciones.

PARÁGRAFO 3o. Las condiciones y mecanismos para la acreditación de las entidades públicas certificadoras de competencias laborales, serán reglamentadas por el Ministerio del Trabajo.

PARÁGRAFO 4o. El Gobierno nacional reglamentará lo dispuesto en el presente artículo.

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La convicción de que hay que avanzar hacia allá parece estar dado cada vez más. El punto de debate inicia por saber, en una callada pugna de poderes, cuál de los ministerios y sectores (Educación y Trabajo) liderará realmente el proceso; hasta dónde llegará el proceso de reconocimientos, cómo verá el sector estos cambios y de qué forma se moverá el mercado de la matrícula postsecundaria de IES y de las instituciones de formación para el trabajo y el desarrollo humano.