Sept 16/26 A diario las IES se debaten entre teoría y práctica y entre promover actitudes críticas y ambientes conservadores. Cuando sus estudiantes van más allá del cumplimiento parecen quedarse cortas para potenciarlos.
Ante la pregunta ¿de qué sirve una universidad que dice promover estudiantes autónomos si su enseñanza no está preparada para responder cuando ellos efectivamente ejercen esa autonomía?, el estudio “When engagement matters: Agentic engagement, expressive behavior, and academic performance in higher education” (Cuando el compromiso importa: Compromiso agéntico, conducta expresiva y rendimiento académico en la educación superior), del profesor de la Universidad de La Sabana, Uriel Eduardo Torres Castro (foto), publicado en International Journal of Educational Research (Elsevier), sugiere que las IES deben trabajar más en identificar positiva y proactivamente las señales de compromiso de sus estudiantes para favorecer, más allá del rendimiento académico, escenarios de interacción, reconocimiento y respuesta en el día a día de la interacción académica.
![]() |
El estudio analizó 1.713 estudiantes de último año de seis universidades acreditadas colombianas, ubicadas las regiones Caribe, Central, Occidental, Oriental y Pacífico Sur, y cuyas identidades institucionales no fueron reveladas para preservar los acuerdos de confidencialidad, e identificó en ellos su compromiso agéntico y la relación con el desempeño académico. |
El compromiso agéntico (agentic engagement) es un constructo de la psicología educativa, de 2011, que describe la participación proactiva, constructiva e intencional de los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje.
Torres Castro señala cómo durante años hemos asociado el compromiso estudiantil con asistir, participar, dedicar esfuerzo o involucrarse en actividades académicas. Pero el compromiso agéntico introduce una perspectiva distinta: observa qué ocurre cuando el estudiante deja de limitarse a responder a lo que la universidad le propone y comienza también a contribuir activamente a la enseñanza, expresando preferencias y opiniones, haciendo preguntas, comunicando necesidades y haciendo visibles sus intereses ante el profesor.
En algunas (¿o muchas?) IES, los estudiantes más activos en su participación (opinan, participan y sugieren más) tienden a ser ignorados y sus conductas pueden ser interpretadas erróneamente como interrupciones si no se cuenta con la preparación para leerlas como contribuciones constructivas.
Aunque los resultados del estudio muestran que no es determinante, sí sugiere que hay una incidencia positiva entre el mejor desempeño académico y el mayor compromiso agéntico de parte de estos estudiantes, pues ellos se inclinan más a interactuar también dentro del proceso de aprendizaje.
“Ese resultado tiene una implicación importante para nuestras universidades, – dice Torres Castro-: No basta con preguntar si los estudiantes están comprometidos; habría que preguntarse si encuentran espacios reales para intervenir constructivamente en su experiencia de aprendizaje y si docentes e instituciones saben qué hacer con esa información”.
Una de las recomendaciones del autor es que la evaluación institucional (y de paso los procesos externos de calidad) no se concentre únicamente en resultados o indicadores globales de compromiso, sino que examine también las condiciones que permiten que la iniciativa estudiantil llegue al aula: mecanismos de retroalimentación durante los cursos, capacidad de respuesta docente, oportunidades diversas para expresar dificultades y preferencias, y circuitos que permitan mostrar al estudiante qué ocurrió con aquello que expresó.
Clic para descargar el artículo de Torres_Castro _2026)_When_engagement_matters
![]()

