“Inauguran” a nueva MinCiencias. Cuestionan su ética investigativa

Enero 15/20 No se había posesionado como primera Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, cuando se conoció que Mabel Gisella Torres ha investigado sin seguir los protocolos tradicionales.

La ministra, responsable de liderar la política de investigación del país, ha causado sorpresa entre la comunidad científica por su aceptación y valoración de saberes ancestrales y la aplicación de autodenominados medicamentos en humanos, sin atender los protocolos que el rigor técnico de la investigación universitaria acostumbra.

Así se conoció tras el artículo que el pasado viernes en la noche publicó el diario El Espectador, titulado “La ministra de Ciencia y su dudosa promesa contra el cáncer” (clic para acceder), y en el que se muestra cómo, en calidad de investigadora experta en el hongo ganoderma, desarrolló y permitió que personas tomaran una bebida líquida funcional con ganoderma y otros extractos de frutas del Pacífico, para curar casos de cáncer de cérvix, seno y cerebro, aparentemente con resultados positivos.

La crítica que se hace a la hoy ministra es que “se saltó” el camino científico que deben recorrer los investigadores para llegar al momento de experimentar con humanos. “El desarrollo de medicamentos a partir de plantas medicinales o de sustancias sintéticas en un laboratorio exige a los investigadores recorrer un largo camino desde que aparece la sospecha de su potencial curativo hasta que logran demostrar su eficacia, que no sea tóxico y finalmente se convierta en un producto comercializable, con permisos de las autoridades de salud. Un camino que puede tomar entre 10 y 20 años, dependiendo de la capacidad financiera, y debe estar respaldado por artículos científicos de la calidad más alta, por estar en juego la salud humana”, dice el artículo del periodista Pablo Correa.

“Si Mabel Torres no tiene una línea de investigación sobre el potencial terapéutico del ganoderma para el cáncer, ¿por qué fabricó una bebida y comenzó a tratar pacientes? ¿Por qué se saltó todos los difíciles estudios químicos para detectar una posible molécula con actividad terapéutica en este hongo, los estudios in vitro con células para demostrar su actividad biológica, los estudios con animales y, finalmente, las largas etapas de experimentación con humanos?”, cuestiona el periódico.

Defensa y crítica a la actuación de la hoy ministra

Para Mabel Torres tratar pacientes sin cumplir con los pasos de una ciencia rigurosa se basa en “la ancestralidad”. “Puede ser que el conocimiento ancestral sea empírico y no tiene un método científico, pero sí tiene una metodología. Fue en ese momento en que me separé (de la ciencia) y, te lo decía, lo hice desde las emociones. Por qué esperar 10 años si están hechos todos los estudios de toxicidad y podemos salvar a alguien con una bebida que tú puedes hacer sin ningún riesgo para la salud. Es como si hicieras un jugo de mango en tu casa; así podemos hacer lo extractos de ganoderma. Fue muy complicado y, lo confieso, dar ese salto desde una formación muy científica para hacer esto que no está dentro de los cánones”.

Vea las respuestas de la ministra frente a este cuestionamiento

El Espectador cita a Eduardo Díaz, director del Instituto de Bioética de la Universidad Javeriana, para quien la postura de la ministra deja muchas preguntas abiertas: “¿Cómo es eso de que ‘el conocimiento ancestral sea empírico y no tienen un método científico pero sí tiene una metodología’? ¿Cómo comprender estas declaraciones en el marco de las políticas de ética, bioética e integridad científica promovidas por Colciencias en los últimos años? ¿Puede un científico, si le parece, adoptar unas prácticas y normas éticas, y cuando no, adoptar las que a él o ella le suenen mejor? ¿El reconocimiento de los saberes ancestrales es incompatible con el proceder de la ciencia? ¿Con esta postura no estaría ella inhabilitada para exigir el cumplimiento de las normas de ética de la investigación con seres humanos existentes hoy en Colombia y el mundo entero? ¿No se está enviando un mensaje a los investigadores de ‘cumpla las normas éticas según le parezca’?”.

Tan pronto se conocieron estos hechos, la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina, ASCOFAME, emitió un comunicado en el que defiende el “método científico” y, sin hacer alusión directa a este caso, dice que “hacer lo contrario -no respetar el método científico- es regresar en el tiempo”. Y señala que “lamenta que el derrotero de cómo hacer ciencia en nuestro país haya quedado en manos de la pseudociencia, entendida como aquella creencia o práctica que es presentada como científica y fáctica, pero es incompatible con el método científico”.

El contexto del nombramiento

Torres Torres (48 años), quien integró la “Misión de Sabios” como parte del foco Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente, fue nombrada como primera ministra, en una jugada inicialmente calificada de muy positiva, por tratarse de una científica, por ser mujer y favorecer la equidad de género y por provenir de una región marginada como el Departamento del Chocó, tomó posesión de su cargo, ante el presidente Iván Duque, el pasado sábado 11 de enero, en su tierra natal, en las instalaciones de la Universidad Tecnológica del Chocó, en donde también es docente.

Según la información publicada por Presidencia de la República, “la nueva Ministra es una científica de Bahía Solano (Chocó), que tras 9 años de formación educativa en el exterior, regresó a su departamento para desarrollar un nuevo modelo de producción que reconcilia ciencia, saberes ancestrales y economía desde su empresa de productos cosméticos y terapéuticos, llamada Selvacéutica, que comercializa productos.

“La nueva integrante del gabinete del Presidente Duque es bióloga química y magister en microbiología de la Universidad del Valle; doctora en ciencias biológicas y PhD en sistemática de hongos de la Universidad de Guadalajara, México. También posee un magister en Innovación y Emprendimiento realizado bajo la modalidad de doble titulación Business School OBS en la Universidad de Barcelona (España)”.

Antes de conocerse este debate, su nombramiento fue bien recibido en el sector, por tratarse de “sangre fresca” y no politizada en el gabinete, como una apuesta novedosa frente al Ministerio responsable de la Innovación -Decreto 226 de 2019-, que tiene el reto de dirigir la política pública sobre ciencia y tecnología y gestionar los desafíos presupuestales heredados de Colciencias.

¿Intereses políticos?

¿De dónde salió la ministra si era, hasta antes de diciembre, poco o nada conocida en el sector? Según fuentes de El Observatorio, su nombre fue presentado a la Presidencia con el apoyo del senador Iván Darío Agudelo, quien fuera uno de los artífices, desde el Congreso, de la creación del nuevo Ministerio.

Agudelo, quien políticamente también salió ganador en la elección de alcalde en Medellín, Daniel Quintero Calle,  también sería el apoyo clave detrás de la iniciativa que presentó el alcalde de llevarse el Ministerio para esa ciudad.

Lea: ABC del nuevo Minciencias

Información de referencia: Ministerio de Ciencia-Colombia: la historia de un sueño: Gabriela Delgado – Ene/20

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