El Observatorio de la Universidad Colombiana




Innovación universitaria para la revolución 4.0: Luis Fdo. Vargas Cano – julio/20

Para Vargas Cano, la oportunidad manifiesta para hacer de Colombia un País modelo en aplicación de la industria 4.0 es ahora. Sin dilaciones ni retrasos manifiestos la sociedad reclama acciones inmediatas. Es el momento de actuar.

Desde hace varios años las personas que hacemos, o hemos hecho parte de la educación superior, venimos contemplando una disminución en el número de matrículas en las instituciones universitarias. Aunque la cobertura creció, pasando del 27% al 51% entre los años 2013 a 2017, el número de matrículas fue para este último año de tan solo 487.511 personas en el sector privado. Si se tiene en cuenta que el número de inscritos fue de 1´276.557 en el mismo año, queda un faltante de 789.046 personas que por varias razones no lograron ingresar a la educación superior.

Uno de los factores que más incide en que las personas no logren matricularse tiene que ver con el valor de matrícula que supera por mucho la capacidad de endeudamiento de las familias del aspirante. Sumado a esto, el valor de crédito en Icetex, así como las condiciones de financiación, son poco atractivos. En cuanto a las propuestas de financiación de créditos por parte del sector bancario dejan por fuera a las personas sin antecedentes crediticios, y mucho más a las que no logran conseguir codeudores para respaldar la deuda, o las que en el pasado fueron reportadas a las centrales de riesgo por incumplimiento de pago.

De otra parte se encuentra la oferta académica de programas de las instituciones de educación superior. Antes de la masificación de internet, cuando las tecnologías de la información y las comunicaciones servían y beneficiaban a un público selecto y exclusivo de personas, los programas tradicionales como Administración de Empresas, Educación, Derecho, Psicología, Contaduría Pública, y algunos de Ingenierías, por mencionar los de mayor trayectoria y tradición, lograban sostener un número de inscritos y matrículas semestrales y anuales, según fuera el caso, para que las instituciones continuaran promocionando dichos programas. La constante ha ido en detrimento del número de matriculados debido entre otras cosas a que dichos programas no son atractivos para las nuevas generaciones.

La industria 4.0 tal cual lo menciona Vargas (2016) en el artículo escrito para el portal Prospectiva Educativa (https://prospectiva-educativa.webnode.es/news/editorial-no-14-esta-la-empresa-y-los-egresados-de-la-educacion-superior-preparados-para-la-industria-4-0/) “está inmersa en algunas de las organizaciones Latinoamericanas en la actualidad, ya que conviven con robótica, analítica, inteligencia artificial, tecnologías cognitivas, nanotecnología, y el internet de las cosas (IoT)”; por tanto, las instituciones educativas en Colombia deberían plantearse la construcción de nuevos programas, y acordar a través de Ascun (Asociación Colombiana de Universidades), y demás asociaciones y organismos que trabajan en pro de la educación superior, la posibilidad de llegar a acuerdos programáticos con el Ministerio de Educación Nacional de Colombia, para diseñar nuevas y novedosas ofertas educativas que atraigan no solo al estudiante con rango de edades a partir de los dieciséis (16) años en adelante, sino también a las empresas que estén dispuestas a incorporar paulatinamente la filosofía de la industria 4.0.

Un acuerdo programático con el gobierno, instituciones educativas, organizaciones en general, y sector empresarial, donde esté plasmada la innovación y renovación basada en la industria 4.0, podría disminuir la tendencia “a la baja” que se viene produciendo en el número de matriculados en los programas en la actualidad. El diseño de nuevos programas orientados a la tecnología, donde las fronteras restrictivas de la disciplinariedad sean sustituidas por estructuras dinámicas y flexibles; eso sí, exigentes, donde el número de créditos académicos constituya programas profesionales a tres años, tecnológicos de año y medio, y técnicos profesionales a un año, donde la investigación este presente todo el tiempo que dure el programa, traerá la recuperación y el dinamismo que el sector educativo Colombiano necesita con prontitud.

Si el Ministerio de Educación Nacional trabaja de la mano con el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, así como con el Icetex, en políticas que incidan que el País ingrese a la industria 4.0 y se produzca crecimientos anuales por encima del 3.3%, el resultado a un mediano plazo redundará en mejores condiciones económicas para toda la población, incidirá positivamente en el ingreso de capital extranjero, en innovación, estructuración y reestructuración de empresas.

Mejores resultados para nuestra economía no se pueden obtener únicamente pensando que el gobierno nacional trace macropolíticas económicas, ya que ellas derivan en tiempos excesivos para su implementación y medición. Las instituciones de educación del País tienen mensaje de urgencia para conducir cambios radicales a su interior. De una parte vale la pena que se pregunten si las regiones logran soportar el egreso (graduados) de un número de profesionales de carreras que tienen saturado el mercado, donde sus egresados no logran encontrar opciones laborales adecuadas, y donde finalmente se valore el tiempo invertido en su formación; por el otro, el interrogante acerca de: ¿cuánto tiempo más seguirán ofertando planes curriculares en programas que no están en consonancia con la industria 4.0?

Empresas y organizaciones igualmente tienen un compromiso para que la renovación tecnológica llegue de la mano de la industria 4.0. El gobierno podría en esencia permitir que una parte de las regalías llegue a las empresas que se comprometan a participar en la construcción de nuevos programas académicos, que permitan trabajar en investigación aplicada conjuntamente con la academia, que favorezcan la práctica o pasantías, y que finalmente contraten a los egresados de las instituciones educativas que apoyaron en su proceso de formación.

Según datos del Observatorio Laboral para la Educación (OLE) del Ministerio de Educación Nacional, las diez (10) carreras más demandadas en Colombia en el año 2019 y mejor pagas son:

1. Geología
2. Medicina
3. Ingeniería Electromecánica
4. Ingeniería de minas
5. Estadística
6. Ingeniería de Telecomunicaciones
7. Química Farmacéutica
8. Ingeniería Mecánica
9. Ingeniería Eléctrica
10. Ingeniería Informática

Se logra observar que todas ellas tienen una sólida base en las ciencias básicas exactas, y que el 60% de ellas tienen arraigo en la Ingeniería. El resultado del estudio no sorprende, ya que la OIT (Organización Internacional del Trabajo) viene alertando sobre la necesidad de formar personal en las áreas afines a las tecnologías e ingenierías.

La oportunidad manifiesta para hacer de Colombia un País modelo en aplicación de la industria 4.0 es ahora. Sin dilaciones ni retrasos manifiestos la sociedad reclama acciones inmediatas. Es el momento de actuar.

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Luis Fernando Vargas Cano: Ingeniero de Sistemas, Magister en Tecnología Educativa de la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Planeación Estratégica de la Universidad Javeriana.

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