La conmovedora y desilusionante desmeritocracia en Colombia: Carlos Alberto González Camargo

La conmovedora y desilusionante desmeritocracia en Colombia: Carlos Alberto González Camargo

 

Junio/26 González Camargo (*) advierte que Colombia premia cargos sin mérito mientras profesionales altamente formados reciben salarios precarios, desincentivando estudio y debilitando instituciones.

La conmovedora y desilusionante desmeritocracia en Colombia.

A lo largo de décadas hemos visto en Colombia como se han nombrado en altos cargos a ciudadanos que no cumplen con los perfiles, lo cual conlleva a improvisar en la gestión y definitivamente no permiten que el país avance. Por otra parte, hay un sin número de colombianos que a pesar de su esfuerzo a lo largo de toda una vida académica y profesional se desilusiona con la oferta de salarios que ofrecen las empresas y las universidades.

En este contexto, la política reciente en nombramiento de cargos decepciona cuando lo que estimula es no estudiar, cuando paradójicamente se aumenta la inversión en educación y se vende la idea de que esto conlleva al desarrollo económico y social, pero en la práctica se hace lo contrario. Esta política donde se estimula la matricula cero, donde la lógica sería nombrar en cargos públicos altos a ciudadanos que cuenten con el perfil, donde el requisito mínimo es que la persona debería ser muy capacitada, tener una profesión, un posgrado y dominar otro idioma si el cargo lo requiere. Hago énfasis en esta apreciación porque esta persona como ciudadano colombiano va a representar a todo un país.

La realidad es que se invierte en educación, pero se nombra incluso personas sin profesión en cargos importantes donde tienen a cargo profesionales que superan el perfil del directivo. ¿Para que es la educación si no sirve para tomar lo aprendido e imaginar y construir el futuro de un país?  ¿Está capacitado alguien que no está instruido para tomar decisiones relevantes que afectan a ciudadanos del común. empresarios a nivel nacional y en el fondo a toda la sociedad colombiana? ¿No se necesita estudiar? Entonces como construimos un país, como generamos empleos formales, como aumentamos la seguridad, la alimentación, los ingresos de las personas, como dirigir las finanzas, de qué manera mitigar el riesgo, como garantizamos la justicia, el acceso a servicios públicos, el desarrollo empresarial, la ciencia…

Hemos visto que el nombramiento sin cumplir requisitos sucede con diferentes cargos, en particular las embajadas y es una decepción para aquellos que optaron por ejemplo por la carrera diplomática, aquellos que estudiaron ciencias políticas, gobierno, relaciones internacionales, economía o profesiones afines, que han hecho un esfuerzo académico importante tanto por parte de sus familias como la persona en sí misma para lograr un título, una especialización, una maestría y hasta un doctorado, lograron aprender otro idioma, para que al final del camino por política se nombra a  a alguien sin título profesional o aquel que ni siquiera habla el idioma del país al que lo envían.

Las empresas parecen ser aliadas de esta política. Se encuentran convocatorias donde se exigen maestría, doctorado, estar categorizado como investigador, experiencia profesional y la oferta es menor de cinco millones de pesos. ¿Cuántos años pasan para lograr este perfil? 10, 20, 30.. haciendo el cálculo para llegar a un doctorado se requieren 11 o 12 años de educación básica y media, 5 de profesional, 2 de maestría, 5 de doctorado… más el tiempo que le tomen los respectivos trabajos de grado, es decir, haciendo cuentas pueden ser entre 25 y 30 años o más de estudio, incluso hay muchos que nunca se gradúan de la profesión, maestría o doctorado, otros han estado inmersos en escándalos de plagio ocupando altos cargos en el gobierno. Este tiempo fácilmente representa aproximadamente la tercera parte de su vida de acuerdo con la expectativa de vida al nacer promedio que es de 78 años.  Adicionalmente esta persona debe llevar paralelamente la formación en otro u otros idiomas.

Este desconocimiento por parte de quienes contratan y la consecuente desvalorización, lleva a la situación precaria a la cual se le ofrece a una persona con este perfil dos salarios mínimos por su trabajo, pues hay egresados profesionales que ganan mucho más sin todo este esfuerzo y ni mencionar los cargos públicos mencionados anteriormente, o los que buscan posesionarse o logran hacerlo con títulos falsificados o los llamados gestores de paz.

Finalmente, la decepción embarga a los jóvenes, el mensaje es que la ley del menor esfuerzo parece ser mejor recompensada, tener mucho mérito parece excluyente y solo sirve para agradecer que lo contraten por dos salarios mínimos. Esto está pasando tanto en el sector público como en el privado. Por eso un adolescente ve mejor ser influencer, futbolista, modelo, algo que represente dinero rápido sin tanto esfuerzo, sin tanta matemática, sin abrir un libro, sin años de estudio y por qué no… la posibilidad de lanzarse al senado, a la cámara o ser embajador en el exterior.

Carlos Alberto González Camargo (*) Posdoctorado en Geopolítica y Seguridad. Doctor en Logística y Dir. Cadena de Suministro. Ms BIM Management en Infraestructuras e IC (c). Msc en Ingeniería con énfasis en Transporte. Especialista en Sistemas de Información Geográfica. Especialista en Pedagogía y Docencia Universitaria. Ingeniero Civil – Economista

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