La corresponsabilidad en el sistema mixto de ed. Sup.: Lorenzo Portocarrero – dic/22

Lorenzo Portocarrero Sierra, PhD en administración, director ejecutivo de ACIET y exrector del Tecnológico de Antioquia aboga por el trabajo conjunto entre y desde las IES públicas y privadas.

El  contexto  del  Sistema  Nacional  de  Educación  Superior  de  Colombia —SNESC—, al igual que el de la mayoría de los países, se mueve en dos dimensiones: el público y el privado, con una participación en armonía, sin darse codo de un lado o de otro. Es decir, el mundo de la educación circula de manera mixta, con sus dos subsistemas de educación superior, el oficial y el no oficial. Por ello, la coexistencia de estos dos pilares de formación académica, que de acuerdo con la condición de servicio público establecida en la Ley 30 de 1992 deben actuar armónicamente con las demás estructuras educativas y formativas de calidad dirigidas para estas y las próximas generaciones como la principal apuesta de prosperidad de la Nación.

Subsistema de educación superior público

Este subsistema representa un abanico de oportunidades para las personas de escasos recursos financieros que quieren incursionar en el Sistema Nacional de Educación Superior Público del país, por fortuna, con subsidios del gobierno nacional, los cuales se constituyen en un gran alivio para las familias colombianas que ven en las instituciones de educación superior públicas —IESP— la principal opción para la formación de sus hijos.

Por ello, las 84 IESP de las distintas tipologías: universidades, instituciones universitarias, instituciones tecnológicas e instituciones técnicas profesionales,  al cierre del año anterior (según datos SNIES), contaban con 1.334.174 de estudiantes, es decir, el 54,5% del total de la cobertura nacional; ahora bien, la siguiente información da cuenta de cómo se distribuye: las 33 universidades (sin la de carácter especial) cubrían el 27,8% o sea 683.334 alumnos de pregrado y posgrado, los establecimientos públicos pertenecientes a la REDTTU tenían 154.051 educandos que representaban para la fecha de corte el 6,3%. Por su parte, las IES de carácter especial conservaban 45.392 estudiantes, que representan 1,9% de la cobertura total. Por último, el Servicio Nacional de Aprendizaje – SENA contaba con el 18,5%, es decir, 453.056 estudiantes.

El panorama respecto a la cobertura total es muy diciente dado que a la fecha de corte (31/12/2021/), después de tamaño esfuerzo gubernamental en materia de recursos, alcanzaba el 53,94% del total de la población en capacidad de estar en un centro de estudios público o privado; no obstante, se nota claramente que el actual gobierno está dando una gran oportunidad para que más personas de escasos recursos económicos puedan acceder a la educación superior pública del país, decisión que se valora mucho, pero vale la pena revisar, también, la otra arista del Sistema, es decir, el ejercicio de la educación superior privada.

Subsistema de educación superior privado

Este subsistema cubre el 45,5% de la cobertura en educación superior en Colombia  (según  SNIES  31/12/202),  es  decir,  1’114.097  estudiantes  de 2.448.271 alumnos en total. Está compuesto por 216 IES de las 300 existentes: 109 fundaciones, 106 corporaciones y una del sector solidario, además, distribuye su cobertura así: 55 universidades, con 615.106 estudiantes; 105 instituciones universitarias, con 442.391 educandos; 36 instituciones tecnológicas, con 20.348 alumnos y 20 instituciones técnicas profesionales, con 36.252 estudiantes.

Es notoria la importancia del Subsistema de educación superior privado en la atención de la cobertura académica del Sistema Nacional de Educación Superior Colombiano y, desde luego, está llamado a ser actor de primer orden en el concierto de la educación superior del país; por ello, la suspicacia o desconfianza que se tiene con las IES privadas  no pueden poner en entre dicho el aporte y compromiso que hacen a la formación de profesionales bien cualificados en las distintas disciplinas de áreas de conocimiento.

Ahora bien, si la discusión se centra en que son instituciones sin ánimo de lucro y algunas tienen matrículas elevadas en programas académicos, es pertinente una sana y razonable revisión de tarifas con la alta dirección y los organismos de las IES en primera instancia; también, es viable la mirada con el Ministerio de Educación Nacional, con cifras en mano y no con supuestos, sin menoscabar los recursos para la calidad formativa: infraestructura física y tecnológica, capital intelectual de alto nivel, bienestar institucional, entre otros factores de calidad; desde luego, ello amerita concertar aspectos relevantes del sistema, lo que podría generar una nueva concepción del concepto “sin ánimo de lucro”, asumiendo la corresponsabilidad sobre la formación de nuestra juventud: directivos del ápice estratégico de las IES, Estado, empresarios, padres de familia, estudiantes y egresados; es decir, avanzar a un criterio donde todos debemos aportar.

Reflexión final

Lo anterior, conduce a que el gobierno debe seguir fortaleciendo el subsistema de educación superior público, como lo está haciendo con la reforma a la Ley 30 de 1992, básicamente con los artículos 86 y 87; pero sin dejar colapsar la sostenibilidad financiera del subsistema de educación superior privado. En ningún momento se trata de asignarle recursos públicos, pero sí buscar la manera de apoyarlo para el logro de las metas propuestas, sobre todo en el tema de cobertura de 500.000 cupos adicionales para el período 2022 – 2026, al cual se viene refiriendo el señor Ministro de Educación. Muchas de las IES acreditadas y no acreditadas de este Subsistema podrían de forma inmediata facilitar la infraestructura física, tecnológica, laboratorios, profesores, grupos de investigación e investigadores, desarrollos en materia de bienestar institucional, entre otras capacidades disponibles, en gran parte, producto de la migración de estudiantes de IES privadas a IES oficiales, en buena medida por efectos de la matrícula cero. Es claro, que muchas IES privadas tienen espacios disponibles para albergar nuevos estudiantes y apoyar a las metas y fines del gobierno nacional, como factor de desarrollo social.

Sin lugar a dudas, hoy muchas instituciones de educación superior privadas están al borde del cierre, inclusive con despido de profesores por la carencia de estudiantes, peor aún, con lo que viene que es la gratuidad de la educación superior pública; por ello, se reitera y sugiere, revisar de manera objetiva e integral el Sistema Nacional de Educación Superior.

Se debe buscar, entonces, por parte del Ministerio de Educación Nacional, la voluntad y fórmula legal que permita la operación efectiva para iniciar el proceso de ampliación, más cuando de sobra se conoce que varias de las IES públicas tienen toda la voluntad de hacerlo pero las limitaciones con su infraestructura física se lo impiden; además, es bueno reflexionar sobre la consecución de lotes para nuevas construcciones lo que conlleva a procesos muy complejos y de largo tiempo, por variables como: legalización y formalización de los lotes o espacios físicos donados, estudios y diseños

para las construcciones, los proceso licitatorios de construcción e interventorías, igualmente contar con recursos financieros para la dotación de las mismas edificaciones, amén de las disponibilidades presupuestales permanentes para mantenimiento y sostenimiento de los nuevos edificios.

Desde la opinión de los rectores de las IES privadas se le dice al señor Ministro de Educación Nacional, que las tenga en cuenta como aliadas de los proyectos encaminados a los propósitos misionales del MEN, dado que están dispuestas a trabajar y acompañar con toda su logística y experiencia académica, los procesos que emprenda el gobierno nacional; por ello, el valor que se cobra por matrícula que es un punto álgido en la IES privadas, puede ser conversado y posiblemente consensuado, dada la corresponsabilidad que les asiste. A ciencia cierta, creo estén dispuestas a dialogar de manera franca y generosa para reducir racionalmente la erogación que se hace por la inversión en el valor de matrícula.

No piden que se les asigne presupuesto, ni mucho menos que se hagan transferencias de recursos, ni tampoco que se les conceda prebendas, solo piden que se los vea como amigos, por ello levantan su voz en torno a conversar claramente con el ministerio  sobre los distintos temas que hoy convocan al sector de la educación, para coadyuvar desde sus potencialidades, con la formación en las regiones de Colombia que conlleva a la ampliación de cobertura y, de esta manera, cerrar las históricas brechas existentes en materia de vocación económica, pertinencia sectorial y atributos regionales, para una paz verdadera en el marco del contrato social con el cual todos debemos estar comprometidos.

La convergencia responsable de alianzas público-privada en el tema de educación superior es una buena y solidaria estrategia para afrontar temas como cobertura, cierre de brechas regionales, mejoramiento del nivel de investigación, manejo de una segunda lengua, profundización en competencias matemáticas y políticas de bienestar y cultura para la vida, es decir, estos son algunos elementos que podrían trabajarse de manera armónica y consensuada con el MEN, por lo demás, tienen la obligación de continuar siendo aliadas  estratégicas de primer orden del Ministerio de Educación Nacional, dada la corresponsabilidad que le asiste como garante solidario de la formación de buenos ciudadanos.

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