La desgracia que vivió la UNAL con el saliente gobierno: Fernando Sánchez Torres
Julio / 26 El título resume la columna de opinión del exrector Sánchez Torres, en El Tiempo, titulada “Itinerario de un despropósito. Desde principios de su mandato el presidente Gustavo Petro tuvo en la mira hacer de la Universidad Nacional un botín político”. . Sin duda, los sectores de la salud y la educación son de particular importancia para todo gobierno. Ameritan ser tenidos como prioritarios en la agenda del Estado. Acertadamente han sido calificados con un símil descriptivo: jabón y cartilla, haciendo referencia aquel al bienestar del cuerpo y esta al cultivo de la inteligencia. Por eso los respectivos ministerios deben estar en manos que brinden garantía. . En otros tiempos las diferentes carteras eran desempeñadas por profesionales sobresalientes en cada uno de los sectores. Es que una trayectoria destacada presagia que serán funcionarios idóneos, es decir, que harán bien lo que deben hacer. Precisamente, uno de los grandes fracasos del gobierno Petro fue no haber acertado al designar su gabinete. Más de sesenta personas desfilaron con la investidura de “ministros”. Este nombrar y desnombrar jefes de cartera fue demostración palpable del rumbo incierto que se le imprimió a la marcha del Estado durante cuatro años. Fue un cuatrienio a la deriva, de muy ingrata recordación.
.
Para muestra, un botón: el último ministro de Educación. Persona carente del bagaje académico requerido, se constituyó en una afrenta para el sector cultural del país. Siendo, por estatuto, presidente del Consejo Superior de la Universidad Nacional (UN), nunca se desempeñó como tal. Siempre delegaba en su suplente, el viceministro, el manejo de la institución. Dejó la impresión de que esquivaba, por incapaz, tan alta responsabilidad.
.
Desde el 2011 la compañía británica Quacquarelli Symonds ha venido evaluando anualmente los centros de educación superior de todo el mundo para asignarles una calificación según una serie de parámetros objetivos, como, por ejemplo, cantidad y calidad de trabajos científicos. En el presente año fueron evaluadas 8.808 universidades, calificadas 1.504 como las más destacadas, 12 de ellas colombianas. El ranking lo encabeza el Instituto de Tecnología de Massachusetts (Estados Unidos), con la máxima puntuación (100 %). Nuestra UN había ocupado en 2023 el puesto 226, en 2025 el 259 y en 2026 el 293, es decir, en los últimos cuatro años descendió 67 puestos. La Universidad de los Andes quedó mejor ranqueada: puesto 233 (52,8 %).
.
No era de esperar que con una administración cuestionada la UN tuviera un trascurrir próspero, pues fue esa una época desafortunada. Desde principios de su mandato el presidente Petro tuvo en la mira hacer de la institución un botín político. El 21 de marzo de 2024 el profesor Ismael Peña fue nombrado rector luego de haber surtido el proceso electoral establecido en los estatutos. No obstante, la elección fue desconocida por la ministra de Educación de entonces y por un Consejo Superior conformado ad hoc. Contrariando la autonomía universitaria, con el aval del presidente Petro fue designado nuevo rector el abogado Leopoldo Múnera. Se configuraba así un clásico zarpazo político. Pronto se puso en marcha el propósito de darle vida jurídica al engendro denominado “constituyente universitaria”, que tenía como finalidad reformar los estatutos para politizar las distintas instancias académicas y administrativas. Recuérdese: algo similar quiso hacerse a nivel nacional aprobando una constituyente que daría poderes omnímodos al Presidente. El intento de la constituyente universitaria fracasó, pues no tuvo apoyo mayoritario de las instancias profesoral y estudiantil.
.
En septiembre de 2025, la Sección Quinta del Consejo de Estado anuló la elección del profesor Múnera y restituyó al profesor Peña. Sin embargo, el Consejo Superior nombró un rector interino mientras planeaba encontrar la forma de adelantar una nueva elección. Como producto de una tutela, el Consejo de Estado se manifestó otra vez declarando espurio el mandato de Múnera, dejando en claro que el rector legítimo era Ismael Peña. Se cerraba así un triste capítulo de la historia de la UN. La razón jurídica puso punto final al despropósito de un gobierno que quiso petrificar la UN, es decir, hacer del claustro académico un fortín político, sometiéndolo al criterio de doctrinas políticas oficiales.
.
El presidente De La Espriella recibe una UN en convalecencia, con un rector legítimo, de talante democrático. Ojalá la cordura de sus estamentos contribuya a que el nuevo rumbo de la institución, ahora con viento a favor, sea ascendente.