La gerencia universitaria en tiempos de crisis: Lorenzo Portocarrero Sierra

Abril/24 Portocarrero, Director Ejecutivo de ACIET, analiza la importancia que los rectores de IES, especialmente privadas, desarrollen especiales habilidades para enfrentar la policiris que se vive. 

La confluencia de crisis tras crisis, unida a la permanente incertidumbre que vive la educación superior, se debe afrontar por los gerentes de las instituciones educativas; situación no generada por ellos, sino producto de los ires y venires del Sistema Colombiano de Educación Superior – SCES.

Un asunto relevante, dadas las permanentes manifestaciones de toda clase de riesgos subyacentes a las dificultades y aprietos que a diario los agobian, más cuando se piensa y actúa en el esquema geopolítico, económico y climático, como en el análisis proporcionado por Ian Bremmer, fundador y presidente de Eurasia Group, una firma de riesgo geopolítico que, desde 1998, se dedica a asesorar a gobiernos para navegar las complejidades de un entorno global en permanente cambio. Resulta la inmediata preocupación de estar preparado para afrontar la denominada policrisis, conocida esencialmente como nuevo paradigma de la gestión de crisis. Seguramente muchos están preparados y otros no tanto, lo que conlleva a un examen riguroso de la gestión gerencial de las organizaciones y, en particular, las de formación universitaria en el marco de la administración de todas sus aristas, orillas y ángulos de actuación.

Parodiando a los expertos y doctos sobre la materia, donde la génesis de la administración aplica prácticas, en algunos casos non sanctas, pasando por la gerencia secreta de las organizaciones con aplicación de la ley de hierro de la administración, es decir, más preocupación por conservar el poder dentro de la propia institución que en el poder de la organización en sí.

Es dable, entonces, discernir ante la opinión académica las peripecias, por no decir malabares circenses que deben sortear los rectores de las IES para que sus organizaciones puedan sobrevivir, sobre todo las de carácter privado, que a decir verdad tienen que evitar todo tipo de inconvenientes: legales, por el vaivén normativo; políticos, por la incertidumbre y reyertas gubernamentales; financieros, por
la carencia de ellos; sociales, por no poder atender a plenitud la demanda de servicios; amén de la fiscalización de las denominadas “IAS” (Contraloría, Procuraduría, Fiscalía) para las IES públicas fundamentalmente.

Muchos mandos del ápice estratégico en las IES no creen que en el centro de cualquier crisis se concibe el hecho de que los mismos directivos se comportan impensadamente como si nada hubiere cambiado. Esta premisa es peligrosa dado que los denominados sucesos de baja probabilidad y alto impacto se vuelven más imprescindibles, más complejos y, por su cadena de valor generalizada, más onerosos. Por tanto, es necesario poner la atención para ampliar la visión global y gerencial. El llamado es apoyarse y sumar esfuerzos en diferentes frentes, vía economía de escala, tener disciplina dados los avatares constantes de cambio normativo, como la alta complejidad e incertidumbre de los múltiples problemas que yacen desde diferentes escenarios del Estado, que laceran la gerencia del gobierno institucional, involucrando en ello a los órganos del gobierno corporativo como son los consejos superiores, consejos directivos, juntas directivas, sala de fundadores, entre otros.

La gerencia de las instituciones de educación constituye el accionar del directivo que, permite orientar la labor docente, investigativa, de proyección social, de bienestar institucional en el marco de las relaciones con el entorno global, con el apoyo de todo el capital intelectual puesto a disposición de los principios rectores de la institución como tal, teniendo como premisa la administración por objetivos – APO. En consecuencia, la educación se convierte en un entorno de aprendizaje digitalizado, con variedades de estrategias modernas para adquirirlo, ya que está habilitada y alimentada por la tecnología, más en este momento de las datas y la Inteligencia Artificial, que irrumpen para bien o para mal el escenario del desarrollo académico en el mundo y que, su incorporación en los procesos de enseñanza y aprendizaje alterará el statu quo educativo, dejando, seguramente, obsoletas algunas prácticas de la enseñanza clásica, ya que abre las puertas a grandes avances e innovación en materia educativa.

Las apreciaciones genéricas planteadas invitan a una reflexión, en virtud de cómo los oleajes educativos de todo el mundo mueven la aguja para un lado o para el otro, en materia de los consabidos conocimientos, experiencia, pericia, relacionamiento político, adicional al cambiante comportamiento que se debe tener para estar al orden del día de tanta incertidumbre que navega en las turbulencias aguas de la educación en general, pero básicamente en la educación superlativa. Hoy, estas declaraciones cobran no solo vigencia, sino son en la práctica el devenir gerencial, es decir, el pan de comer diario, aunque poco se diga y escriba de ella, se sabe que es la realidad de a puño.

Así las cosas, la gerencia universitaria se convierte en un paradigma contemporáneo con sus inherentes vicisitudes, al que la alta dirección de las organizaciones educativas sin consideración alguna debe aceptarle sus nuevos desafíos; son realidades que afloran a la vista; por ello, un mayor nivel de conciencia análogo a toda la comunidad académica es brindar espacios compasivos y saludables que permitan el desarrollo personal y promover desde una política de bienestar, hábitos saludables para el cuidado emocional y mental, que se conecten con este nuevo arquetipo, que bien le hace al enfoque de la gerencia en tiempos de crisis y policrisis, que de una u otra manera, se alinea formalmente con la integralidad operativa del funcionamiento de las organizaciones educativas.

Como síntesis, la gerencia universitaria es actualmente una visión global del esquema de la gobernanza institucional, de la gestión de las instituciones educativas como consecuencia de la adopción y comprensión de unos sistemas educativos lamentablemente en crisis y, en muchos casos, en desgobierno; por ello la reacción mediata y de corto plazo, que, no es lo ideal, debe orientarse a unas adecuadas y atinadas decisiones que oportunamente se deben tomar en el marco del proceso administrativo dentro del transcurso del giro ordinario de las instituciones, todo en medio de la infinidad de factores propios de la algarada que impactan fuertemente el ejercicio gerencial y, que colateralmente ponen en riesgo la supervivencia corporativa en la línea de tiempo a mediano y largo plazo,
con el consecuente menoscabo de la educación como derecho fundamental para todas las personas.

En conclusión, los rectores y altos directivos tienen la copiosa pero gratificante responsabilidad de ser en el entorno actual, resilientes y circunspectos, de lo contrario corren el riesgo de condenarse a sucumbir, esos son los elementos que atenazan su supervivencia y a ellos hay que arriar bandera, es la verdadera realidad: se reinventan, se ajustan, se flexibilizan o simplemente se cierran; por ello, los estilos, tipos o postulados de la gerencia universitaria en tiempo de crisis, debe contar con la dosis adecuada de gestión bondadosa pero firme, democrática pero no permisiva, exigente pero no despótica, libertaria pero no complaciente, respetuosa y tolerante pero inflexible en las decisiones justas y oportunas a tomar.

De otra parte, el esfuerzo de gestión es mayor dada la poca y a veces, ninguna injerencia que tienen en el concierto de las decisiones de Estado los gerentes de las IES, que como bien se conoce, ni los gremios que las representan en muchos casos son tenidos en cuenta para las discusiones del devenir y dinámica de cambios del SCES. Sin lugar a dudas, se hace difícil pero no imposible continuar trabajando corresponsablemente en la línea delgada de la confusa situación de la educación, pero con la esperanza siempre puesta, que pronto llegará un poco de claridad sobre el despertar del trasegar educativo del país. Se infiere trabajar articuladamente en equipo, en alianzas estratégicas específicas y, siempre, con visión de futuro, abrigando la esperanza de que toda crisis deja buenas sabidurías, para evitar malas lecciones a quienes se apegan en pro de su propia pretensión, que finalmente es fútil.

El trabajo bajo presión y toma de decisiones en momentos de crisis ilustra el sentir de estas apreciaciones, donde emerge el postulado sobre la gerencia de las instituciones educativas y, sin lugar a dudas, todas las organizaciones requieren directores, gerentes y dirigentes con la suficiente habilidad para trabajar bajo presión y tomar decisiones acertadas en momentos críticos, de pensamiento estratégico, visión global y capacidades excelsas para liderar el cambio y la innovación. Con base en ello, el pragmatismo, el coraje, la
empatía e inspiración, el tino político, relacionamiento y super cuidado con los halagos, son el pasaporte para la gerencia en tiempos de crisis, que una vez visado renueva el espíritu del buen gobierno corporativo y fecunda la esperanza institucional como parabién para todos nuestros conciudadanos. ¡Estamos a tiempo!

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