Julio/26 Francisco Córdoba Otálora, analista sobre la IA cuenta cómo Anthropic se bajó media biblioteca del mundo (incluidos colombianos) sin pedir permiso. Señala que la multa fue histórica y abre el debate sobre destilación y soberanía tecnológica.
Se los cuento sin rodeos. Anthropic, la empresa detrás de la inteligencia artificial Claude, se bajó de internet cientos de miles de libros piratas. No los compró. Los sacó de LibGen y del Pirate Library Mirror, dos bibliotecas piratas, y con eso entrenó a su máquina. Entre esos libros estaban los nuestros. Estaba Cien años de soledad.
El 20 de julio de 2026 un juez en California dio la aprobación final: Anthropic paga 1.500 millones de dólares. Es el mayor acuerdo por derechos de autor en la historia de Estados Unidos. Y ojo con una cosa, porque importa para el final: lo que un tribunal ya había dicho es que aprender de un libro no es delito. El delito fue bajárselo pirata. Pagan por robarse las copias, no por leerlas. La cuenta es sencilla, unos 3.000 dólares por cada libro, y medio millón de libros en la lista.
Me senté a mirar cuánto les tocaría a los nuestros. Le pedí a otra máquina que hiciera la cuenta, me pareció lo justo que una IA calcule lo que otra IA debe. Diez colombianos:
| # | Autor | Obras estimadas | Le deben (a $3.000) |
| 1 | Gabriel García Márquez | 60 | $180.000 |
| 2 | Álvaro Mutis | 24 | $72.000 |
| 3 | Laura Restrepo | 20 | $60.000 |
| 4 | Héctor Abad Faciolince | 18 | $54.000 |
| 5 | Juan Gabriel Vásquez | 20 | $60.000 |
| 6 | Fernando Vallejo | 22 | $66.000 |
| 7 | William Ospina | 22 | $66.000 |
| 8 | Santiago Gamboa | 18 | $54.000 |
| 9 | Piedad Bonnett | 14 | $42.000 |
| 10 | Germán Castro Caycedo | 24 | $72.000 |
| Solo estos diez | 242 | $726.000 |
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Gabo encabeza con unos 180.000 dólares por sus sesenta obras estimadas en la lista. Sumando solo diez nombres da 726.000 dólares. Y son diez. Imaginen la lista entera de Colombia.
Ahora la parte que va a molestar a mucha gente.
1.500 millones suena a muchísimo. No lo es. El día que firmaron el acuerdo, Anthropic valía unos 183.000 millones de dólares. La cuenta por robarse la biblioteca entera del mundo fue como el 1% de lo que valía la empresa. El uno por ciento. La propina que uno deja en la mesa. Y hoy la broma es peor: en mayo de 2026 los valoraron en 965.000 millones. A ese precio, los 1.500 millones son el 0,16%. Ni el uno por ciento les dolió.
Si robarle a García Márquez sale al 1% de tu valoración, entonces ese es el precio de todo. Cualquiera debería poder destilar sus modelos por lo mismo.
Y esto no es teoría mía. Es justo lo que el gobierno de Estados Unidos anda gritando. Cuando la china DeepSeek sacó un modelo tan bueno como los gringos por una fracción del costo, Washington se fue de para atrás. El zar de inteligencia artificial de la Casa Blanca dijo que había pruebas de que los chinos habían destilado los modelos de OpenAI, o sea que le habían sacado el conocimiento al maestro americano para entrenar a su alumno chino. Lo pintaron como robo, como espionaje, casi como un ataque. Curioso. Robarse los libros del mundo para entrenar tu IA, eso fue un acuerdo de caballeros y una propina. Pero que otro aprenda de tu IA, eso sí es traición a la patria.
Y para el que se perdió, explico qué es destilar. Una IA grande, como Claude, aprendió leyendo millones de textos. Destilar es poner a esa IA grande a responder miles de preguntas y usar sus respuestas para enseñarle a un modelo pequeño, el tuyo. El grande es el maestro, el chico es el alumno. Al final te queda una IA que hace casi lo mismo, corre en un computador barato y costó una fracción. Para nosotros eso es enorme: es la diferencia entre depender de una empresa gringa que cobra por cada palabra, o tener nuestra propia IA, en español, montada en una máquina que cualquiera aquí puede pagar. Destilar es cómo los de abajo alcanzan a los de arriba sin miles de millones en el banco.
Y aquí me sostengo. Si el precio de entrenar tu máquina con material ajeno es el 1% de lo que vales, ese uno por ciento es la tarifa oficial de la casa. Recuerden lo que dijo el propio tribunal: aprender no es el delito. Entonces destilar los modelos de Anthropic, aprender de sus respuestas y montar tu propia IA encima, tiene que valer lo mismo que valió aprenderse a Gabo. Ellos pusieron el número. No se puede tener las dos cosas: o los derechos se respetan para todos, o no se respetan para nadie.
Cuando Anthropic copia 482.000 libros, lo llaman un acuerdo. Cuando alguien aprende de Claude, ellos lo llaman «ataque de destilación» y robo. La diferencia no es moral. Es quién pone la tarifa.
Anthropic eligió. Se saltó la fila, pagó la propina y siguió de largo. Perfecto, entonces la puerta queda abierta para todos. Si ellos pudieron construir sobre nuestros libros por el 1%, cualquiera puede construir sobre sus modelos por lo mismo. Ese es el trato que ellos mismos firmaron.
Gabo escribió que la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda para contarla. La máquina lo recordó todo, palabra por palabra, sin pagar. Ahora paga. Pero paga la propina. Y la propina le pone precio a todo lo demás.
Fuentes: Bartz v. Anthropic, aprobación final 20 jul 2026, Distrito Norte de California. Cálculo de autores colombianos generado y verificado por separado. Estimados conservadores, no la lista oficial de reclamos del tribunal.
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Francisco Córdoba Otálora, investigador doctoral Marie Curie en Administración de Empresas de la Universidad de Nicosia en Chipre y fundador de varias empresas de tecnología, insiste en que Latinoamérica tiene que aprender a construir su propia IA, con sus propios datos y a su propio costo, para dejar de pagarle renta a las grandes compañías extranjeras y, sobre todo, no quedar por fuera de la tecnología que va a decidir la próxima década.
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