La otra cara de Ser Pilo Paga: Miles de dramas familiares de quienes abandonaron

Junio 2/22 De 39.998 beneficiados, 6.956 no terminaron el programa y, de estos, a 4.052 el Icetex les está cobrando jurídicamente para que devuelvan lo que el Estado invirtió. Hay casos de suicidios por ello.

El Observatorio de la Universidad Colombiana presenta las cifras detalladas, universidad por universidad, de cómo fue finalmente la distribución de la matrícula, y el número de “pilos” desertores en cada una de éstas.

Ser Pilo Paga: Una estrella que se fue apagando

Ser Pilo Paga (SPP), uno de los programas estrella del segundo gobierno de Juan Manuel Santos y de su ministra de Educación, la polémica Gina Parody, gestado desde la Universidad de Los Andes por Roberto Zarama (qepd), tuvo un altísimo impacto mediático por el beneficio que representaba que el Estado diera, anualmente, hasta 10 mil becas-crédito, a los mejores bachilleres del país, para que estos libremente escogieran el programa y universidad (pública o privada) que quisieran.

Acompañado de una gigantesca “mermelada” (pauta publicitaria del Gobierno a los medios de comunicación para que estos hablaran bien de SPP), el programa fue presentado como la “salvación” de un sistema inequitativo, excluyente y muy costoso para miles de jóvenes colombianos. Esto fue en el segundo semestre de 2.014 (antes de desarrollos de gratuidad educativa, como los actuales).

“Antes del programa SPP, la probabilidad de acceder a una IES acreditada, tanto pública como privada, aumentaba con el estrato, mientras que hoy un estudiante con mérito académico de estrato 1 tiene la misma probabilidad de ingresar a educación superior de alta calidad que un joven de estrato 6”, señaló un informe del Departamento Nacional de Planeación, usado por la exministra Yaneth Giha, (sucesora de Parody) para defender el programa.

Incluso fue presentado (por analistas también de Uniandes) como una de las mejores propuestas de política pública del gobierno Santos. Y no fueron pocos los rectores de prestigiosas universidades privadas y columnistas de prensa, que hablaron maravillas de éste.

La iniciativa, acompañada no sólo del pago del 100 % de los costos económicos de las matrículas (independientemente de promedios u otras exigencias distintas a aprobar los semestres), estuvo acompañada de muchos otros beneficios para jóvenes de estratos bajos de muchas regiones marginadas del país que, de otra forma, nunca hubieran podido acceder a una educación de estas características. Subsidios de sostenimiento, auxilios de transporte y apoyos en equipos de cómputo, fueron algunos de las ayudas del Gobierno Nacional y de sus agencias, así como de algunos municipios, sin contar los esfuerzos que, individualmente, hicieron las universidades que aspiraban a tener una deserción cero de sus “pilos”.

El boom fue tan grande que quienes se atrevieran a cuestionar algo del programa (como este Observatorio) fueron duramente criticados tanto por la ministra Parody y su viceministra de Educación Superior, Natalia Ariza, como por parte de algunos de esos académicos y rectores, que insinuaban que se estaba desconociendo el esfuerzo del Estado por reconocer el mérito y tratar de inclinar la cancha de la desigualdad.

Claramente el Programa se constituyó en un aliciente para miles de jóvenes que aspiraban a tener estudios de este nivel, ayudó a elevar -en parte- los resultados Saber 11 y, en términos de cobertura, ayudó a desacelerar la caída en la demanda a la educación superior (que se aumentó tras la terminación de SPP) y se constituyó en un importante alivio económico para las universidades privadas, de alto costo, que aseguraban centenares de matrículas de carreras completas, al menor esfuerzo de mercadeo. Muchas implementaron programas especiales de bienestar y acompañamiento, para evitar la pérdida de estos estudiantes.

Si SPP era tan bueno como se presentaba, ¿por qué desapareció?

Muy simple. El Gobierno se quedó sin recursos para financiarlo (cerca de 4 billones de pesos, para llevar a los 40 mil estudiantes hasta su graduación, que equivalía a la misma cifra que, al año, le representaba al Estado transferir recursos a todas las universidades públicas colombianas). Entonces, tuvo que echar mano de la proyección de recursos para las IES públicas, y ahí fue Troya. Por beneficiar a 40 mil jóvenes, se estaría afectando el sostenimiento del sistema público, y por ello SPP comenzó a debilitarse (además del desgaste natural del gobierno Santos, que iba en su fase final, y la ruidosa salida de Gina Parody del Ministerio de Educación). Ahí comenzó a germinar, entre otros, el mensaje de “abandono” del Estado de la educación superior pública, que terminó consolidándose, en el gobierno Duque, en el paro universitario nacional de octubre a diciembre de 2.018.

Con la finalización del Gobierno Santos, quien nunca logró cumplir su reiterada promesa de convertir SPP en política pública, el presidente Duque transformó SPP en Generación E, que es más equitativo, con mayor impacto en número de beneficiarios, y más recursos para las universidades públicas que privadas. En el nuevo, y actual programa, se ofreció y viene cumpliendo gratuidad en la matrícula para 320 mil estudiantes en las públicas, más subsidios de sostenimientos, y 16 mil beneficios para IES acreditadas, incluidas las privadas.

Esto permite entender por qué algunos rectores de universidades privadas tradicionales “lloraron” por la desaparición de SPP. Basta con multiplicar cuántos estudiantes de SPP tuvieron matriculados, por 8, 9 ó 10 semestres, según el programa, para entender el dinero que, desde entonces dejaron de recibir con la desaparición del programa. Nada más entre las cuatro universiades privadas más grandes el cálculo supera el billón de pesos.

El drama detrás de SPP

Uno de los debates que generó, desde su comienzo, el programa fue si era conveniente desarraigar (sacar de sus ciudades) a los mejores bachilleres para traerlos a las grandes universidades, en contextos socio culturales y económicos muy diferentes, y aunque la mayoría de los beneficiarios lograron terminar (no se conoce de un programa de seguimiento a su realidad profesional), un considerable número de estos enfrentó preocupantes prácticas de discriminación y acoso en las universidades.

Así como se han presentado casos muy exitosos de jóvenes talentos, de muy humildes municipios del país, que lograron sacar adelante sus estudios en estas universidades y hoy brillan como profesionales (sin obligación alguna de retornar algo al Estado, salvo las externalidades generadas, por ejemplo, vía impuestos), poco se conocen (seguramente por la verguenza que genera) los casos de los miles de jóvenes que abandonaron el Programa y de los que se desconoce su situación actual.

Hay una verdad y es que (sin cifras públicas, pero -reveló una fuente del Estado a este Observatorio) se presentó un preocupante nivel de suicidios de jóvenes que no resistieron la presión, el acoso, la imposibilidad de adaptarse al nuevo entorno y la angustia de verse enfrentados a procesos judiciales de cobro de cartera, pues el programa era gratis sólo si había graduación, pero quienes no lo terminaran debían devolver el dinero que el Estado había invertido en ellos. Es decir, si por ejemplo un “pilo” había estudiado sólo cinco de diez semestres, al retirarse se le ocasiona un proceso jurídico para que pague al Estado el equivalente a los valores de matrícula, más los intereses generados, que el gobierno le giró a esta universidad. Recuérdese que los beneficiarios pertenecían a los estratos más bajos de la población.

En muchos casos, hay jóvenes que se matricularon por decisión propia o presionados por su entorno, para estudiar en ciudades, programas y universidades que ni siquiera eran de su agrado o vocación, sino simplemente por el hecho de aprovechar la oportunidad y matricularse en los programas con más prestigio o costo.

Pilos matriculados y que se retiraron IES por IES

El Observatorio de la Universidad Colombiana tuvo acceso a la información que maneja el ICETEX sobre el balance de SPP.

Para las cuatro cohortes del mismo (se anunciaron 10 mil por cada año del segundo gobierno de Santos – 2.014 a 2.018), se aprobaron un total de 39.998 beneficios.

De esos, 635 cupos no fueron utilizados, con lo que se matricularon 39.363 estudiantes en 55 IES acreditadas en alta calidad. Algunas de las que reportan más estudiantes fueron aquellas IES que ya tenían acreditación desde 2.014 o antes.

De los 39.363 estudiantes matriculados, el ICETEX reporta que -con cohorte a mayo de este año- 6.956 estudiantes no terminaron el programa. Esto es, casi el 18 %.

De los 6.956 que no terminaron el programa, a la fecha el ICETEX tiene adelantados procesos de cobro del crédito a 4.052 estudiantes.

De las 55 IES 31 son privadas y se llevaron el 85 % de los matriculados, mientras que hay 24 IES públicas con el 15 % de los beneficiarios.

En el siguiente cuadro se detalla la matrícula de beneficiarios de SPP por Institución y el número de esos estudiantes que no terminaron el programa y a los que se les está cobrando el crédito.

.

Institución de Educación Superior

Beneficiarios Desertores
1. FUNDACION UNIVERSIDAD DEL NORTE 4.155 300
2. PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA 3.158 378
3. UNIVERSIDAD DE LOS ANDES 2.250 226
4. UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA 2.134 234
5. UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA 2.118 306
6. UNIVERSIDAD DE LA SALLE 2.050 238
7. UNIVERSIDAD AUTONOMA DE BUCARAMANGA-UNAB- 1.632 130
8. FUNDACION U. DE BOGOTA-JORGE TADEO LOZANO 1.582 164
9. UNIVERSIDAD DE LA SABANA 1.559 109
10. UNIVERSIDAD ICESI 1.468 119
11. UNIVERSIDAD EAFIT 1.389 147
12. UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER 1.183 175
13. UNIVERSIDAD SANTO TOMAS 1.183 146
14. UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE BOLIVAR 1.152 100
15. UNIVERSIDAD DE MEDELLIN 1.088 98
16. COLEGIO MAYOR DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO 817 54
17. UNIVERSIDAD DEL VALLE 790 140
18. UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA 789 138
19. UNIVERSIDAD AUTONOMA DE MANIZALES 721 31
20. UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE PEREIRA 712 86
21. UNIVERSIDAD EAN 670 58
22. UNIV. PEDAGOGICA Y TECNOLOGICA DE COLOMBIA 659 89
23. ESCUELA COL. DE INGENIERIA JULIO GARAVITO 635 79
SIN IES REGISTRADA (CUPO NO UTILIZADO) 635
24. UNIVERSIDAD CES 613 42
25. UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA 593 53
26. UNIVERSIDAD AUTONOMA DE OCCIDENTE – CALI 563 66
27. UNIVERSIDAD LIBRE 560 15
28. UNIVERSIDAD EIA 428 53
29. UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA 410 39
30. UNIVERSIDAD DE CALDAS 389 57
31. UNIVERSIDAD EL BOSQUE 327 32
32. UNIVERSIDAD DE CARTAGENA 320 18
33. UNIVERSIDAD DEL CAUCA 278 39
34. UNIVERSIDAD MILITAR-NUEVA GRANADA 231 24
35. UNIVERSIDAD DE MANIZALES 138 10
36. UNIVERSIDAD SIMON BOLIVAR 132 1
37. INSTITUTO TECNOLOGICO METROPOLITANO 97 17
38. UNIVERSIDAD DE SAN BUENAVENTURA 87 4
39. UNIVERSIDAD DE NARIÑO 82 11
40. UNIVERSIDAD DEL MAGDALENA 58 3
41. UNIV. DISTRITAL-FRANCISCO JOSE DE CALDAS 44 8
42. UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA 21 2
43. UNIVERSIDAD DEL QUINDIO 20 3
44. FUNDACION TECNOLOGICA ANTONIO DE AREVALO 16 3
45. ESCUELA SUBOFICIALES CT ANDRES M DIAZ FAC 15 2
46. ESCUELA MILITAR DE CADETES GRAL JOSE M. CORDOVA 12 0
47. TECNOLOGICO DE ANTIOQUIA 6 0
48. COLEGIO DE ESTUDIOS SUP. DE ADMINISTRACION 6 0
49. DIRECCION NACIONAL DE ESCUELAS 6 0
50. UNIVERSIDAD PEDAGOGICA NACIONAL 5 4
51. ESCUELA NAVAL DE SUBOFICIALES ARC BARRANQUILLA 5 0
52. ESCUELA NAVAL DE CADETES ALMIRANTE PADILLA 3 1
53. UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL 2 0
54. UNIVERSIDAD DE CORDOBA 1 0
55. UNIVERSIDAD DEL SINU ELÍAS BECHARA ZAINUM 1 0

Total  

39.998 4.052

 9,501 

Compartir en redes