Nov 23/21 Entre 2.019 y 2.020 la formación técnica en el país bajó de 673 mil a 355 mil estudiantes, lo que representa una caída de casi el 50 %.
La mayor caída se dio en la formación para el trabajo y el desarrollo humano, que pasó de 592 mil a 298 mil estudiantes. A 2.020 se reportaron 4.817 instituciones de formación para el trabajo con 24.098 programas y sólo el 8,6 % y el 8,1 % cuentan con certificado de calidad vigente, respectivamente.
En los programas técnicos profesionales (ofertado por IES), se bajó de 81 mil a 57 mil estudiantes.
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Explicaciones posibles
Hay varios hechos que explican, en gran medida, la situación:
1) La formación para el trabajo y el desarrollo humano, que por su naturaleza operativa y práctica, demanda de la presencia e interacción con equipos y prácticas, y que especialmente llega a jóvenes de estratos medios y bajos, fue una de las que más sufrió con la llegada del Covid 19, pues no estaba preparada para la virtualidad, al tiempo que sus estudiantes debieron privilegiar el trabajo al estudio en momentos de recesión económica.
Se calcula en cerca de tres millones de jóvenes entre 14 y 28 años que actualmente no estudian ni trabajan.
2) El Ministerio de Educación privilegió los apoyos, del Fondo de Solidaridad Educativa, para las IES públicas, pero casi nada para las de formación para el trabajo y desarrollo humano, que en su mayoría son privadas. “Los subsidios y ayudas siempre llegan a la educación superior nunca a la ETDH”, señaló Miguel Angel Sandoval, Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Entidades de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano.
3) La formación para el trabajo y el desarrollo humano no cuenta con el lobby y reconocimiento político y mediático de la educación superior, por lo que en plena pandemia no contó con la presión social para recibir los debidos aportes.
4) La formación técnica profesional, representada en parte por la RedTTU (que sólo incluye a las IES públicas con formación técnica profesional) y la formación técnica laboral, representada en parte por ASENOF pero también por otras asociaciones, no actúa de forma integrada frente al Estado.
5) Los programas de gratuidad del Estado y los municipios están impulsando un movimiento de la demanda hacia las instituciones públicas y programas universitarios, con lo que se ayuda al estudio de los jóvenes, pero se está dando un golpe de gracia a la formación técnica.
No se conocen aún las cifras de matrícula en ambos sectores en lo corrido de 2021, pues entre ellos mismos hay ciertos velos que hacen difícil visibilizar los hechos, pero las tendencias permiten suponer que el actual año también ha sido particularmente difícil.
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