La prudencia rectoral en estos tiempos y las expresiones democráticas – Carlos Hernando Forero Robayo

La prudencia rectoral en estos tiempos y las expresiones democráticas – Carlos Hernando Forero Robayo

Oct/24 En esta ocasión, Forero, exdirector ejecutivo de ASCUN habla de la importancia de no descuidar la prudencia y la sabiduría pero sí de abordar nuevos escenario de parte de los rectores.

Una de las designaciones rectorales que más despierta interés en la región de América Latina y el Caribe es la de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Dentro del procedimiento reglado para elegir rector existe un paso en el cual una comisión se encarga de postular candidatos, según unas características establecidas en antigua norma para los candidatos y dentro de las cuales incluye la de la Prudencia, que se convierte en un criterio específico de la gestión y acción universitaria.

Hace pocas décadas en el marco de la alianza de la Asociación Colombiana de Universidades, ASCUN, con el periódico de circulación nacional, El Espectador, y con el apoyo de la Embajada de Francia, se estableció un premio para incentivar la investigación en las ciencias sociales. En el momento en que la dirección del diario era ejercida por un destacado colombiano, Carlos Lleras de la Fuente, este planteó la necesidad de contar con una mayor opinión por parte de los rectores (as) universitarios sobre los temas más agudos del país y decidió que todos los días sábado se tendría un espacio titulado “La opinión rectoral” y si no se contaba con material la columna aparecería en blanco.

Hubo necesidad de hacer ingentes esfuerzos desde ASCUN para que los rectores (as) expresaran sus ideas en ese espacio institucional y el riesgo de quedar vacía la columna siempre estuvo presente. En ese momento la educación superior colombiana no contaba con muchos programas de maestría y doctorado, cuyos temas centrales podrían ser una fuente para la opinión rectoral. Eran muy pocos los rectores que tenían columnas de opinión en periódicos nacionales o regionales; y desde luego no era visible la existencia de las redes sociales que hoy conocemos. Si, igual que ahora, era notorio cierto temor hacia el agente regulador del Estado, el Ministerio de Educación, el cual podría tomar algunas represalias hacia la institución, cuando se expresaran opiniones críticas.

Por fortuna la situación ha cambiado un tanto y hoy tenemos varios buenos ejemplos en los cuales los rectores (as) en medios masivos tradicionales y virtuales, expresan sus análisis y se someten a interrogatorios públicos que circulan por las redes. También se ha avanzado en que los temas expuestos son variados y relacionados a las principales problemáticas sociales, sin dejar de ocuparse de los temas del sector y de las propuestas de transformación necesarias, para contar con unas mejores condiciones que les permitan cumplir adecuadamente la responsabilidad que tienen con la sociedad, debido al carácter de bien público social y derecho humano fundamental que tiene la educación superior en regímenes democráticos un tanto debilitados.

En la crisis de confianza que viven nuestras sociedades, algunos estudios dan cuenta que en el caso de las universidades se mantienen niveles aceptables de credibilidad, especialmente por parte de la juventud. Los desafíos sociales, económicos y ambientales a enfrentar son inmensos y de alto grado de complejidad y por ello se reclama una transformación y un papel con mayor pertinencia social por parte de las IES y los ecosistemas que las congregan, sin perder de vista el componente internacional.

Ello hace que la manera como hoy se designa un rector o una rectora (por fortuna en aumento) sea una tarea muy cuidadosa, al entender que sus responsabilidades van más allá de los asuntos internos y existe una expectativa generalizada a nivel regional y nacional sobre el papel universitario en el desarrollo sostenible y en la conformación de sólidas ciudadanías revestidas de valores éticos y de potencial crecimiento permanente a lo largo y ancho de la vida; para lo cual son necesarias nuevas capacidades de gestión, que incluyan el encargo de los bienes tangibles e intangibles, así como la de los “estados de ánimo” de las instituciones.

Se espera que la acción rectoral, dentro del marco de prudencia y valor civil, sea un reflejo del proyecto educativo que se declara por parte de la institución, donde se encuentran: el liderazgo, el emprendimiento, la creatividad, el pensamiento crítico, competencias tecnológicas, la innovación, los valores y el buen ejercicio ciudadano; para tener en los rectores (as) un referente inspirador especialmente para los jóvenes. Será muy difícil sostener un rector sin las habilidades comunicacionales con diferentes públicos internos y externos que esperan planteamientos y propuestas hechas con rigor académico y con sentido de país. Ahí tenemos una oportunidad de mejora.

Sin perder la prudencia y la sabiduría, en estas nuevas épocas disruptivas, el papel rectoral se ha vuelto más amplio y exigente. Si se continúa incrementando ese capital de opinión desde la dirigencia universitaria, se sabrán con mayor claridad las posturas y aspiraciones, que pueden llegar a fortalecer la capacidad asociativa del sector, en función de los problemas más sentidos de la sociedad en sus diferentes niveles. Con ello y en la aspiración de promover la confianza, esos acuerdos asociativos estarán expresados de forma más sincera, por encima de la mesa, privilegiando el interés general y no por debajo de la mesa para lograr beneficios ocultos y particulares.

No es menor esta tarea para quienes dirigen organizaciones del conocimiento de base pesada, que forman y promueven proyectos de vida transcendentales con valores solidarios incorporados. Invitación a seguir la tarea y consolidarla pronto, en el marco de un buen gobierno, para bien de nuestro país, sin cálculos políticos excesivos ni análisis eternos y paralizantes de los temas sin bases propositivas. Visión, pero con acción estratégica permanente para construir futuros prósperos con inteligencia colectiva. No son tiempos para los excesos de prudencia de parte de los rectores (as).

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