El Observatorio de la Universidad Colombiana




La responsabilidad de las IES en potenciar territorios: Alvaro Campo – agosto/20

Alvaro Campo Cabal, rector de Uniminuto virtual y a distancia analiza la responsabilidad de las IES en la disminución de la diferencia entre inforicos e infopobres, con ayuda de la educación virtual y a distancia.

En la era digital actual, y tras el impacto de la pandemia de abril del 2020, sobre todas las dinámicas de vida; la tecnología ha adquirido una dimensión protagónica. Las personas hoy más que nunca, permanecen hiperconectadas tanto por el tiempo desmedido que se utiliza para comunicarse por la red, como por la necesidad de estar de manera permanente en línea con otros usuarios, tanto en ámbitos laborales, como en la cotidianidad de la vida familiar y social. Estar conectados virtualmente es un hecho ya normalizado en el mundo y forma parte importante en las actuales circunstancias de aislamiento y en la forma que se vislumbra la vida en prospectiva global.

En un país como Colombia, donde las condiciones de biodiversidad biológica, geográfica, étnica y cultural, dan como resultado diferencias en el desarrollo local en general y en particular, en términos de cobertura de la red de Internet, acceso a la tecnología, uso y apropiación de la misma en los diferentes sectores económicos; lo que crea desigualdades denominadas en conjunto  “brecha digital”. La brecha digital, evidencia dos grupos claramente, los llamados “inforicos” y los “infopobres”, dependiendo de qué y tanto acceso se tenga a la tecnología y qué uso se le haga de ella. En las condiciones de territorios rurales y de frontera, en Colombia estas circunstancias distan de lo que ocurre en las grandes capitales y urbes centrarles, lo que lleva a que a pesar de contar con cobertura tecnológica, de red, al alcance de las poblaciones, la oportunidad en el uso y apropiación sea diferente o incluso, nula. Las IES, tenemos un rol protagónico en la disminución de esta diferencia entre inforicos e infopobres, ya que a través de la educación virtual y a distancia, se pueden  desarrollan las habilidades y competencias digitales pertinentes para este mundo globalizado.

El problema es que la transformación digital sobrepasa los sistemas educativos y formativos, tiene que ver con todos los ámbitos de la vida, así que se requiere de articular varios sectores, para el desarrollo local; que den como resultado el incremento de oportunidades reales a través de la conectividad virtual; tales sectores refieren temas como el desarrollo de la identidad, la memoria y la cultura. Se debe trabajar mancomunadamente, entre todos los sectores y focos de desarrollo social territorial y articular estos ejercicios con los de los espacios académicos formales e informales, para así fortalecer las actitudes responsables para el propio ejercicio académico, la formación en la propia subjetividad biopolitica, el fortalecimiento de la memoria individual, familiar y colectiva y el afrontar los cambios culturales, que se suscitan tras la pandemia, con empatía, responsabilidad colectiva y sentido humanitario. La formación de ideas y posturas políticas responsables en los estudiantes, tras el influjo de las ideas diversas que se acceden en las redes.

Así que no se trata de un asunto técnico, o tecnológico, es un asunto crítico, un asunto para repensar nuestros modelos educativos y de mediación para el aprendizaje en un mundo conectado, repensar con los estudiantes, las personas del común y comunidades, respecto al acceso a la información digital, su uso, su gestión, discernir sobre la utilidad o no, la veracidad de dicha información, la oportunidad o riesgo que representa; estos aspectos deben ser conocidos por las instituciones educativas y los profesores para desarrollar capacidades críticas en relación con temas de desarrollo social, memoria colectiva, en general de la transformación de la cultura.

El ecosistema digital, que habitamos está plagado de información contaminada y de la exacerbación de determinadas conductas que fomentan el odio en discursos, imágenes e interacciones. Opuesto a esto, tenemos la alfabetización mediática, entendida como la preparación para saber discernir, en el campo axiológico, entre los valores y contravalores, hace que la ciudadanía adopte pensamiento crítico dentro del llamado humanismo digital, en el que todas las IES, pueden tener una apuesta.

Es importante determinar el impacto de la transformación digital en los sistemas educativos y formativos, en relación a  los procesos de construcción de conocimientos, subjetividad y la memoria, permitirán establecer su influencia en los cambios culturales tras la pandemia de 2020. Las oportunidades de la educación en entornos digitales en cualquier rincón del país, están asociadas a revisar concienzudamente en cada contexto, coyunturas y riesgos, que surgen con la virtualidad; una crítica apropiación de los medios y mediaciones proporcionadas por las  tecnologías de la información y la comunicación, así como no perder de vista el uso adecuado de la tecnología según el contexto, siempre teniendo presente que la tecnología no es un fin  sino un medio para la comunicación o la construcción de conocimientos. Usos inadecuados pueden llevar a la pérdida de la identidad, el desconocimiento del territorio, la pérdida de valores sociales, un falso desarrollo, por el contrario, bien usada, sin duda impactará en la formación académica, la pertinencia en la construcción de nuevo conocimiento, el desarrollo social, el empoderamiento cultural ciudadano con un sentido de responsabilidad colectiva, y ese es precisamente el reto que tenemos los educadores del país, de cara al mundo.

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